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CRISIS NUCLEAR

La ONU denuncia que Corea del Norte ha introducido armas en la zona desmilitarizada

El país asiático ha llevado armas ligeras al corredor neutral que le separa de su vecino del sur, según Naciones Unidas

La ONU denuncia que Corea del Norte ha introducido armas en la zona desmilitarizada
Rafa Höhr

Corea del Norte ha dado un paso más en su desafío a las restricciones impuestas por la comunidad internacional y ha subido la apuesta de su reto a Estados Unidos. Después de expulsar ayer del país a los inspectores de armas atómicas, Naciones Unidas (ONU) ha anunciado hoy que el régimen comunista ha introducido armas en la zona desmilitarizada que le separa de Corea del Sur desde el fin de la guerra entre ambos países (1953).

La comisión de la ONU que vela por el armisticio militar en ese corredor neutral revelado que el Gobierno norcoreano ha llevado a la zona armas automáticas ligeras, del tipo usado normalmente por los soldados, según publica en Internet la cadena de noticias estadounidense CNN. Corea del Sur ha denunciado que Pyongyang colocó las armas a 100 metros de la frontera, para retirarlas al caer la noche.

No es la primera vez que se produce un incidente similar en los últimos años. De hecho, la ONU detecta infracciones similares periódicamente en la zona. Pero en esta ocasión el incidente se produce en un momento de especial tensión en las relaciones del régimen comunista con sus vecinos Corea del Sur y Japón y, sobre todo, con Estados Unidos, que ha incluido a Pyongyang en su eje de países malvados (junto con Irak e Irán).

"Bombas humanas" contra EE UU

El pasado octubre EE UU desveló que Corea del Norte tenía la bomba atómica, extremo confirmado días después por Pyongyang. El Gobierno de George W. Bush congeló la exportación de petróleo al país asiático, pero lo único que consiguió con su presión fue que Corea del Norte respondiese reactivando "de forma inmediata" su programa nuclear civil, parado desde 1994 tras llegar a un acuerdo con EE UU, que temía que pudiera ser usado con fines militares. La decisión fue explicada desde Pyongyang por la necesidad de asegurar el suministro eléctrico a la población.

Esta semana, el Gobierno norcoreano ha desmantelado los equipos de control colocados por la ONU en sus instalaciones nucleares. Además, el ministro de Defensa, Kim Il-Chol, ha pedido a todos los soldados y civiles del país que se conviertan en "bombas humanas" contra EE UU. Por su parte, el Gobierno de Bush se ha apresurado a advertir de que puede declarar y llevar a buen término dos guerras a la vez, en referencia a los posibles enfrentamientos con Irak y con el país asiático.

El "peligroso enfrentamiento" de Washington

Ayer Corea del Norte anunció la expulsión de los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), puesto que su presencia no tiene sentido tras reactivarse las centrales nucleares, según señaló el director de del Departamento de Energía Nuclear norcoreano, Lee Jae-sun. Además, Pyongyang acusaba ayer a Washington de estar precipitándose "en un peligroso enfrentamiento" y de "querer lanzar un ataque sorpresa para destruir su sistema político", según la agencia de noticias oficial del país asiático.

Corea del Norte, uno de los países más empobrecidos y aislados del mundo, aseguró también, según un comunicado de su Embajada en Pekín, estar preparada para librar una guerra moderna, incluso con armas nucleares, para responder a las "fuerzas imperialistas" y a sus aliados, ya que han sometido al país a un "estado de sitio".

La península coreana, último reducto de la guerra fría, estuvo sometida de 1910 a 1945 al dominio colonial japonés. Tras concluir la II Guerra Mundial, las potencias vencedoras pactaron en los acuerdos de Yalta la división de la península a través del paralelo 38. En el Norte se instaló un régimen comunista con la ayuda de la URSS y en el Sur otro de carácter capitalista con apoyo de Washington. En 1950 las tropas norcoreanas cruzaron el paralelo 38 en un ataque sorpresa con la intención de reunificar el país por la fuerza. El conflicto duró tres años, en los que Pyongyang contó con el apoyo de China, y Seúl con la ayuda de EE UU.