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11-S, UN AÑO DESPUÉS

EE UU recuerda a sus víctimas bajo imponentes medidas de seguridad

Bush: "Los terroristas querían desmoralizar a este país pero no lo consiguieron"

Estados Unidos recuerda con dolor y solemnidad a las más de 3.000 víctimas de los ataques suicidas en las Torres Gemelas y el Pentágono en el primer aniversario del mayor atentado de la historia. Un ataque que supuso un impacto sin precedentes en la sociedad estadounidense, que lo vivió como la mayor humillación sufrida en su propio terrritorio. Un año después y coincidiendo con el momento exacto de los brutales atentados, familiares de las víctimas, junto a personalidades y políticos, han rendido un emotivo homenaje a los muertos en Nueva York, en una ceremonia cargada de silencio, flores, abrazos y muchas lágrimas.

Los actos de recuerdo han comenzado temprano. A la 1.00 hora de la costa este de EE UU (7.00 hora peninsular española), una marcha de gaiteros ha partido de cada uno de los cinco distritos de Nueva York -Manhattan, Brooklyn, Queens, Bronx y Staten Island- con destino a la zona cero. Los desfiles han confluido en el solar dejado por las Torres Gemelas hace ahora un año.

A las 8.46 hora local (14.46, hora española), coincidiendo con el momento exacto en el que el primer avión se empotró contra la torre norte, se ha guardado un minuto de silencio para dar paso a una multitudinaria ceremonia plagada de discursos.

Con el rostro emocionado pero voz firme, el entonces alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, ha iniciado poco más tarde la lectura de los nombres de las víctimas, una tarea en la que han participado otras 196 personas.

Mientras continuaba la lectura, familiares de las víctimas descendían en grupos hasta la base de la zona cero y depositaban flores y otros recuerdos en torno a una estructura circular dispuesta para la ocasión. Las lágrimas, dolor y tristeza eran patentes en sus rostros, mientras trataban de consolarse unos a otros con abrazos emocionados y palabras de consuelo.

Además de Giuliani, han participado en la lectura el secretario de Estado de Estados Unidos, Colin Powell, representantes políticos como los senadores por Nueva York y Nueva Jersey, Hillary Clinton y Jon Corzine, o el jefe de la Policía neoyorquina, Ray Kelly.

La mayoría de los lectores, sin embargo, han sido familiares de las víctimas, de las más variadas razas y edades, que en ocasiones han tenido que hacer visibles esfuerzos para que no se quebrara su voz y les ahogasen las lágrimas mientras pronunciaban los nombres de los fallecidos. A las 9.03 hora local (15.03 en España), se ha guardado un minuto de silencio, cuando el segundo avión se estrelló contra la torre sur.

El presidente George Bush también se ha unido al recuerdo doloroso del mayor ataque en suelo estadounidense. Junto a miembros del Gobierno y a familiares de algunas víctimas ha mantenido un emocionado minuto de silencio en la Casa Blanca, coincidiendo con el primer ataque suicida en Nueva York. El mismo silencio se ha repetido en Shanksville -lugar del estado de Pensilvania cerca del cual cayó el cuarto avión secuestrado por los terroristas.

El recuerdo a las víctimas del Pentágono

A las 9.45, hora de Washington (15.45 hora española), el presidente, acompañado por el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, se ha trasladado al Pentágono donde se ha desplegado una inmensa bandera de EE UU que a modo de manta ha cubierto la fachada donde se precipitó el tercer avión de los terroristas de Al Qaeda. Bush se ha dirigido a las miles de personas allí congregadas para recordar que "hace un año, mujeres, niños y hombres murieron aquí (el Pentágono) sólo por ser estadounidenses". El presidente ha añadido que "un año después renovamos nuestra entrega para ganar la guerra contra el terrorismo que justo comenzó aquí". "Los terroristas querían desmoralizar a este país pero no lo consiguieron", ha apostillado Bush en medio de una fuerte ovación.

Seguridad

Junto al silencio y la oración, el tercer protagonista del día es la seguridad. Las autoridades estadounidenses han puesto al país en estado de "alta alerta" ante el temor de atentados y han desplegado un importante sistema de seguridad, al tiempo en el que han hecho hincapié en que los ciudadanos no cambien sus planes para hoy.

El fiscal general, John Ashcroft, ha explicado que se incrementa el nivel de la alerta de "elevado" (amarillo) a "alto" (naranja) ante la existencia de "nuevas informaciones" y ha anunciado que los servicios de espionaje detectaron planes de Al Qaeda para lanzar "ataques inminentes". Estas informaciones indican que "células de Al Qaeda se han establecido en países del sureste asiático" y han acumulado explosivos para actuar en contra de intereses de EE UU en el extranjero. Por eso, embajadas como las de Malasia, Indonesia, Vietnam y Bahrein han sido cerradas como medida cautelar.

El Pentágono ha desplegado misiles antiaéreos en torno a Washington y Nueva York. En la zona cero hay francotiradores apostados en rascacielos y el acceso a Wall Street ha sido restringido. También hay cazas sobrevolando todo el espacio aéreo, con especial atención a centrales nucleares, estadios, puentes y edificios emblemáticos.

Corona de flores

Alrededor de las 6 de la tarde Bush deposita una corona de flores en la zona cero, con lo que completa su visita a los tres lugares en los que se estrellaron los aviones, tras su participación en la ceremonia en el Pentágono y su visita al campo de Pensilvania donde cayó el avión que parecía dirigirse a Washington.

Bush, acompañado por su esposa, Laura, permaneció unos segundos con la mirada baja y rezando. Después se dirigió hacia los familiares de las víctimas, los únicos a los que se ha permitido descender al agujero de tres pisos de profundidad y aproximadamente medio kilómetro de superficie. Bush ha pasado casi una hora saludando y hablando con los familiares de víctimas.

Su siguiente acto será su discurso televisado desde Ellis Island, la isla cercana a la estatua de la Libertad. Antes, el alcalde de la ciudad, Michael Bloomberg, encenderá una llama eterna en Battery Park, en un acto al que asistirán el secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan, el Secretario de Estado Colin Powell, y representantes de los 91 países que perdieron ciudadanos en las Torres Gemelas, entre ellos la ministra española de Exteriores, Ana Palacio.