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VENEZUELA

Hugo Chávez promete "mano dura" contra la oposición tras el éxito de la huelga

El presidente de Fedecámaras, Pedro Carmona, pide "una democracia verdadera y una rectificación de rumbo"

El presidente del Gobierno de Venezuela, Hugo Chávez, ha prometido "mano dura" contra la oposición tras completarse con éxito la jornada de huelga convocada ayer. El paro fue propuesto por Fedecámaras, que ocupa a siete de los 10 millones de trabajadores del país y genera el 90% del PIB no petrolero, para protestar por la forma "autoritaria" con la que el presidente aprobó por decreto 49 leyes de cariz económico y adminitrativo consideradas como anticonstitucionales al violar el derecho a la propiedad privada.

"Presidente, rectifique", ha repetido insitentemente Pedro Carmona, presidente de Fedecámaras, al término del paro de 12 horas. Carmona ha proclamado el éxito de la huelga -"el país habló, la sociedad civil se ha expresado"- y ha añadido que con el masivo seguimiento "ha nacido una nueva Venezuela que quiere expresarse con transparencia y con firmeza". Por ello ha pedido "una democracia verdadera y una rectificación de rumbos".

La agenda de actividades programada por Chávez para contrarrestar el efecto de este paro, que incluía un acto militar y dos populares de adhesión a su proyecto revolucionario y para presentar la nueva Ley de Tierras, sirvió al presidente para cargar duramente contra los empresarios.

Chávez insitió durante sus discursos su negativa a cualquier negociación. "Jamás voy a ir a una mesa de diálogo para traicionar a un pueblo mil veces traicionado", advirtió antes de amenazar con "llevar ante la ley" a los sectores más críticos contra su gobierno, a los que acusó de "desestabilizadores". Durante la concentración en Caracas para presentar la ley de Tierras, Chávez descalificó el paro y a sus convocantes, a los que llamó en numerosas ocasiones "oligarcas" e "irresponsables".

"Oligarcas, temblad"

Al grito de "oligarcas temblad", Chávez advirtió a los propietarios que en los "próximos días" su gobierno comenzará a corroborar la autenticidad de los títulos de propiedad para "ver si de verdad tienen tierras" los latifundistas.

El presidente aseguró también que esa ley se ejecutará de "inmediato", corroborará títulos de propiedad y adjudicará tierras a los campesinos, factor principal que ha provocado la protesta de los terratenientes y empresarios que consideran que esto viola el derecho constitucional a la propiedad privada.

Chávez calificó de "insensible, egoísta e inmoral" a los empresarios, tal y como hizo horas antes en un acto militar, y los acusó de "chantajear" a los trabajadores para que no acudieran a sus puestos y de utilizar a los medios de comunicación para "manipular" a la opinión pública. El mandatario aseguró que no permitirá que, tras el paro, Fedecámaras "embochinche" (alborote) a Venezuela bajo presiones y supuestos rumores de un golpe de estado en su contra.

Provocaciones

Tras estas críticas y las advertencias de aplicar "mano dura", Pedro Carmona ha expresado que su organización no caerá en "provocaciones". "No somos desestabilizadores ni conspiradores", ha subrayado el presidente de la patronal Fedecámaras, que ha agradecido a los sindicatos y a los ciudadanos el apoyo dado al paro, y a las Fuerzas Armadas el que haya garantizado la tranquilidad en todo el país.

Sólo un pequeño grupo de seguidores de Chávez se enfrentaron con agentes metropolitanos en las cercanías de la sede de Fedecámaras, con varios heridos de carácter leve, según han informado fuentes policiales.

Carmona ha añadido que en el diálogo que proponen desean "que imperen la tolerancia y la democracia y que la disidencia sea escuchada con respeto". El dirigente patronal quiso terminar su rueda de prensa con un ruego a los ciudadanos: "Mañana, todos a trabajar".

Calma absoluta y metro sin pasajeros

La calma fue casi absoluta durante la jornada de paro. Los comercios de Caracas y las grandes ciudades cerraron masivamente, hubo menos circulación rodada que un día festivo y los ciudadanos no salieron a las calles. En la capital funcionó con normalidad el metro, aunque apenas tuvo usuarios, pero no los autobuses, el medio más utilizado, lo que impidió que los ciudadanos se pudieran trasladar de un lugar a otro o a sus puestos de trabajo.

La empresa estatal Petróleos de Venezuela SA (PDVSA), que genera al país el 70 por ciento de los ingresos, trabajó con normalidad y el aeropuerto internacional de Maiquetía, a las afueras de Caracas, estuvo poco concurrido y se suspendieron algunos vuelos.

La enseñanza, pequeños y medianos comercios, cafés y bares, panaderías, restaurantes, grandes superficies comerciales, mercados, farmacias, bancos, la bolsa de valores de Caracas, el transporte de carga y muchas gasolineras pararon sus actividades casi plenamente. El presidente de Fedecámaras, Pedro Carmona, proclamó desde tempranas horas el éxito notable del paro, dijo que lo secundó el 90% del sector productivo e industrial.

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