LA AMENAZA BIOTERRORISTA

Un empleado del servicio postal del Departamento de Estado, infectado por ántrax

Varios de los afectados por la enfermedad han sido víctimas de una variante letal de la bacteria

Un empleado de correos de la oficina que se encarga de la correspondencia del Departamento de Estado (Ministerio de Exteriores) de EE UU se ha convertido en la última persona afectada por la bacteria del ántrax, según ha informado el portavoz del departamento, Richard Boucher, por lo que el servicio postal para este ministerio ha quedado suspendido.

Se trata de una oficina postal anexa al Departamento de Estado situada en la localidad de Sterling, en el estado de Virginia.

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Boucher no ha especificado si la persona ha desarrollado la enfermedad en su variante cutánea o en la pulmonar, pero ha indicado que la persona "se encuentra hospitalizada y bajo tratamiento". En todo caso, éste sería el 13º caso de infección por los envíos postales con esporas de ántrax que lleva causando una alarma sanitaria en EE UU desde hace algunas semanas.

Las autoridades sanitarias de Estados Unidos habían confirmado esta tarde, antes de que se conociera este último caso, que cuatro de las 12 personas infectadas con ántrax (carbunco) en el país se expusieron a una modalidad rara pero potencialmente letal de la bacteria que había sido deliberadamente difundida por correo.

El centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC en sus siglas inglesas), el órgano federal responsable del control de las epidemias y otras amenazas para la salud pública ha investigado en particular dos casos registrados en Florida y otros dos en Nueva York provocados por los envíos postales con esporas de la bacteria.

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"Se trata de los primeros casos confirmados de ántrax asociados a la exposición intencionada en los Estados Unidos y representan una nueva amenaza para la salud pública", asegura la agencia federal en un informe oficial.

El CDC detalla que estos casos son los del periodista de la empresa American Media de Florida que murió a principios de este mes y su compañero de 73 años, una mujer de 38 años que trabajaba en la sede de la cadena NBC de Nueva York y un niño de siete meses que se contagió tras una visita a los estudios neoyorquinos de la cadena ABC.

Además, después de que el pasado día 17 fuera necesario clausurar el edificio del Capitolio debido a la amenaza del ántrax, esta noche las brigadas sanitarias han encontrado nuevas esporas de carbunco en otra de las dependencias del edificio Hart del Senado. Las primeras cartas con ántrax que llegaron al Congreso fueron detectadas la semana pasada en las oficinas del líder de la mayoría demócrata en el Senado, Tom Daschle, situadas en el edificio Hart.

Los restos de la bacteria han sido encontrados en el elevador de carga y se está tratando de determinar cómo llegó el ántrax a ese lugar. Este y otros edificios del Senado y de la Cámara de Representantes permanecen cerrados desde el pasado 17 de octubre debido a la recepción de correspondencia contaminada.

Sin embargo, en un esfuerzo por normalizar las actividades legislativas, el edificio Russel, donde tienen sus oficinas 36 de los 100 senadores de EEUU, fue abierto de nuevo este miércoles.

Tres nuevos casos

Mientras tanto, la prensa estadounidense asegura que existen sospechas sobre tres nuevos casos de ántrax pulmonar, la variante más grave de la enfermedad. Al parecer, estos tres casos estarían relacionados con la carta que recibió el senador Tom Daschle con el virus, según informa hoy el diario The New York Times. Ante estas sospechas, las autoridades de Washington piden cautela para no desatar la alarma y tratan de calmar a la población.

Las tres personas supuestamente infectadas, dos mujeres y un hombre (de quienes no se han facilitado identidades), están siendo atendidos en el Hospital Holy Cross de la capital, adonde llegaron con síntomas de la enfermedad.

Un aditivo letal

Precisamente, las esporas de ántrax enviadas por carta el jefe de la mayoría demócrata del Senado estadounidense, Tom Daschle, contenían un aditivo químico que las hace todavía más mortales y que necesita una tecnología muy sofisticada que sólo tres países pueden poseer, según informa hoy el diario The Washington Post.

Estados Unidos, Irak y la antigua Unión Soviética son los tres países conocidos que han desarrollado tres diferentes tipos de preparados del bacilo del carbunco que permiten a las esporas subsistir en el aire, haciéndolas todavía más mortales ya que son más fáciles de inhalar, según el diario, que cita a expertos e investigadores.

Un responsable gubernamental no identificado cercano a la investigación sobre la carta abierta por los servicios de Daschle el pasado 15 de octubre ha declarado que es poco probable que las esporas procedan de la antigua Unión Soviética o de Irak.

Los investigadores han indicado que el descubrimiento del aditivo químico sugiere la posibilidad de que las esporas no hayan sido producidas en una universidad o laboratorio artesanal sino que procedan con mayor probabilidad de un laboratorio nacional.

Ántrax cutáneo en un empleado del 'New York Post'

Por otra parte, esta noche se ha sabido que un segundo empleado del diario New York Post padece carbunco cutáneo, la variante menos nociva de la enfermedad. El empleado, que trabaja en el departamento que maneja el correo que llega al periódico, ya ha sido puesto en tratamiento de antibióticos y parece que está fuera de peligro.

Se trata del segundo caso de carbunco de piel que se registra enel rotativo sensacionalista, después de que el 19 de octubre un asistente de la página editorial diera positivo en los análisis.

El carbunco cutáneo es menos mortífero que el pulmonar, que ha causado ya la muerte de tres personas en Estados Unidos, donde se ha propagado a través de cartas enviadas a diferentes personajes públicos.

Cuatro congresistas y sus ayudantes trabajan en el aparcamiento del Capitolio, después de que las oficinas del Congreso hayan tenido que ser desalojadas por la amenaza del ántrax.
Cuatro congresistas y sus ayudantes trabajan en el aparcamiento del Capitolio, después de que las oficinas del Congreso hayan tenido que ser desalojadas por la amenaza del ántrax.REUTERS

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