El final del concierto

Un ídolo adolescente, una enfermedad terminal: cómo los fans de The Wanted se enfrentan a la tragedia

El cantante inglés Tom Parker, miembro de la ‘boy band’, ha anunciado a sus 32 años que padece un tumor cerebral inoperable. Desde entonces, ha afrontado la enfermedad con coraje y transparencia a través de las redes sociales, sobrecogiendo con su testimonio a millones de seguidores

Tom Parker, del grupo The Wanted, durante un concierto en Chicago en 2013.
Tom Parker, del grupo The Wanted, durante un concierto en Chicago en 2013.Timothy Hiatt / Getty
Carlos Megía

Vianney Martínez confiesa que todavía está procesando la noticia. “Recuerdo que estaba en casa cuando lo escuché y me quedé en shock. Trato de ser positiva, pero siento una gran tristeza. Aunque no seamos familiares directos no significa que no nos duela como a ellos”, asegura a ICON esta estudiante de Derecho, natural de México y de 22 años. Durante los últimos ocho, la joven también ha formado parte de un club de fans de la boy band británica The Wanted, con la que dice seguir en deuda –”por ayudarme en los malos momentos”– pese a que se disolvieron en 2014. Sin embargo, el grupo conocido por éxitos como Glad You Came –y que metieron nueve de sus canciones en el top ten británico,dos de ellas en el número uno– vuelve a estar de trágica actualidad después de que uno de sus cinco miembros, Tom Parker, de 32 años, anunciara que padece un tumor cerebral inoperable y terminal.

“Estamos todos absolutamente devastados, pero vamos a luchar contra esto hasta el final. No queremos vuestra tristeza, solo amor y positividad, y juntos conseguiremos concienciar sobre esta terrible enfermedad y buscar todas las opciones de tratamiento disponibles. Va a ser una batalla dura, pero con el amor y el apoyo de todos vamos a vencer”. Con estas palabras finalizaba el comunicado que Tom Parker, y su pareja Kelsey, firmaron el pasado 12 de octubre en la cuenta de Instagram de este para revelar su estado de salud.

En una entrevista posterior ofrecida a la revista OK Magazine, el vocalista explicó que le había sido diagnosticado un glioblastoma en grado cuatro y que su esperanza de vida no superaba los 18 meses. Los primeros síntomas de la enfermedad se hicieron visibles en el mes de julio, cuando sufrió un desmayo en el hogar familiar. Después de ser evaluado, fue dado de alta y volvió a casa, pero solo unos días después regresó al hospital con la sensación de sufrir una conmoción. Una resonancia magnética posterior confirmó el diagnóstico.

Desde entonces, la pareja ha hecho honor a su propósito, compartiendo a través de las redes sociales su convivencia diaria con la enfermedad: desde retratos de Tom con la cabeza rapada hasta imágenes dando la bienvenida a su segundo hijo, Bodhi, nacido en noviembre. Todas, respondidas al instante por decenas de miles de mensajes de aliento y cariño por parte de jóvenes que comparten la desesperanza por el estado de salud del que fuera una de las caras más admiradas y visibles del pop milénico. Una vez superado el impacto inicial, su episodio está siendo sintomático de cómo el gran público se enfrenta al luto a través de una figura que no conoce personalmente, pero cuyo sino abraza como propio.

Siva Kaneswaran, Tom Parker, Max George, Nathan Sykes y Jay McGuiness, miembros de The Wanted, durante un concierto en Miami en 2014.
Siva Kaneswaran, Tom Parker, Max George, Nathan Sykes y Jay McGuiness, miembros de The Wanted, durante un concierto en Miami en 2014.Larry Marano / Getty

En el popular programa Loose Women, emitido por la cadena británica ITV, Kelsey Parker desgranó cómo había conseguido “aferrarse a la positividad” tras conocer el diagnóstico de su marido: “Sé que hay gente mirándome ahora y preguntándose: ‘¿Cómo consigue levantarse de la cama cada mañana?’. Pero es que es la única forma de afrontar esto a diario”. El cantante es uno de los miembros fundadores de The Wanted, conformada en 2009 junto a Max George, Siva Kaneswaran, Jay McGuiness y Nathan Sykes, que llegó a lo más alto de las listas con hits globales como Walks Like Rihanna o Chasing The Sun. Sin embargo, el éxito mayestático de otra formación masculina contemporánea, One Direction, acabó opacando los diez millones de discos despachados por ellos.

“Sin duda está siendo un ejemplo y una inspiración. Lo único que nos queda ahora es esperar y darle todo el apoyo y el aliento posible”, defiende Vianney Martínez, al frente de una página de seguidores de habla hispana de la banda en Facebook. Aunque ratifica que ya ha pensado en la “aterradora idea” de que un día se confirme el fatal desenlace de su ídolo, como si de una miembro más del entorno íntimo del cantante se tratara, manifiesta no estar todavía preparada para el fallecimiento de una figura tan importante para ella durante casi una década. “Por supuesto que una enfermedad o una muerte de un ídolo puede afectar a sus fans de una forma parecida a la de un ser querido. Y, en casos más extremos, hasta sentirlo como si les estuviera pasando a ellos mismos”, expone Júlia Pascual, directora del Centro de Terapia Breve Estratégica.

“Los fans desarrollan una implicación emocional muy intensa con los personajes públicos que admiran, y su muerte puede impactar hasta el punto de iniciar un proceso de duelo por su desaparición”, añade a esta revista Vicente Prieto, psicólogo especialista en Psicología Clínica. Autor del libro La pérdida de un ser querido, Prieto recomienda seguir con la vida cotidiana como mejor estrategia para asumir progresivamente la pérdida. “Lo más importante es no luchar contra esas emociones”, amplía, “sino aceptarlas mientras haces vida normal”.

El de Tom Parker es el último, pero no el primer caso, de un icono pop que se enfrenta a un destino fatídico con aciaga premura. Salvando las distancias, la historia de la música está repleta de talentos demasiado grandes que se fueron demasiado pronto, dejando huérfanos a hordas de seguidores que completaron los huecos por rellenar en sus trayectorias erigiéndolos en mitos. Desde el célebre “club de los 27”, conformado por estrellas como Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, Kurt Cobain o Amy Winehouse, pasando por leyendas como Michael Jackson o Elvis, hasta otros como Freddie Mercury y Marie Fredriksson, que fallecieron a causa de afecciones de larga duración. Pero quizá el caso más similar al de Parker en nuestro país sea el de Pau Donés. El cantante de Jarabe de Palo fallecido el pasado mes de junio quiso visibilizar, en diferentes disciplinas y hasta apenas unos días antes de su muerte en forma de celebrado documental (Eso que tú me das), su apego a la vida y a disfrutar cada minuto de lo que quedara de ella.

Júlia Pascual motiva este fenómeno de asimilación en la común tendencia a idealizar a los personajes públicos y la proyección en ellos de los deseos y anhelos de sus seguidores. Un vínculo que “se retroalimenta y potencia a través de las redes sociales” y que puede generar un cierto sentido de pertenencia. La incondicional Vianney Martínez confirma esta sentencia: “Él tiene una parte muy especial de mi corazón y del corazón de cada fan. Lo que le suceda a él o a los otros miembros de The Wanted también nos afectará a nosotras”.

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