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Copas, ligue y PowerPoint: cómo lo peor de la cultura del trabajo está colonizando nuestro ocio

Comenzaron en 2012, se pusieron de moda con la pandemia y hoy son una opción nocturna más: fiestas con tecnología y temáticas laborales que hacen que el contacto humano se vea cada vez más atravesado por la tecnología y la jerga de oficina

¿Una presentación de negocios o una fiesta? Ya no se sabe: lo laboral ha permeado en todos los aspectos de nuestra vida.
¿Una presentación de negocios o una fiesta? Ya no se sabe: lo laboral ha permeado en todos los aspectos de nuestra vida.Getty Images / Collage: Pepa Ortiz

Una de las escenas más memorables de Sexo en Nueva York es aquella en el que un personaje episódico interpretado por Kirsten Johnson se queja de lo aburridas que se han vuelto las fiestas en Nueva York y segundos después se cae por una ventana. Esa sensación de aburrimiento no es exclusiva de la ciudad estadounidense: muchos creen que se ha redefinido el concepto de diversión, que las celebraciones repletas de brindis y emociones fuertes son un asunto ya pasado. Salir de fiesta no está de moda.

¿Los motivos por los que el salón de casa vence a la pista de baile? La epidemia de la soledad, que la OMS ha declarado un “problema de salud pública mundial”, y la forma en la que el confinamiento se encargó de borrar la cada vez más delgada línea que separa el trabajo y el hogar. ¿La inesperada consecuencia de la fusión entre el mundo laboral y el personal? El triunfo de las fiestas PowerPoint, en las que cada asistente elabora una presentación explicando un tema.

Desde los asuntos más bizarros encontrados en Subreddit hasta cómo moriría cada uno ante un apocalipsis zombie, todo tipo de contenido tiene cabida en estas creaciones que vienen a contagiar de cultura empresarial el tiempo libre. Es decir, que una vez más el trabajo fagocita el tiempo de ocio. El periódico The San Francisco Standard, hablando de esta tendencia, lo resumió con cierto humor: “La peor parte de tu trabajo es ahora una tendencia en fiestas privadas”.

No es una fiesta en la oficina, es la oficina en una fiesta

Javier Divieso, experto en liderazgo, equipos y recursos humanos, señala que aunque estas fiestas pueden parecer una extensión del trabajo debido a que este tipo de presentaciones habitualmente se asocian al mundo laboral y académico, no lo son para quienes participan en ellas. “Debido a su propósito lúdico, la libertad creativa que les produce y el contexto social en el que las realizan, lo ven como una actividad recreativa. Por tanto, lejos de ver estos encuentros como una extensión del trabajo, para la generación Z no es más que una forma divertida y creativa de conectar con amigos”, asegura. “Las nuevas generaciones han nacido en la cultura digital, por lo que estas fiestas PowerPoint no son más que una extensión natural de ella, empleando plataformas y herramientas que ya dominan para fines recreativos y sociales”, añade.

Este tipo de fiestas nacieron en 2012, cuando tres estudiantes de la Universidad de Waterloo, Canadá, organizaron un evento llamado Drink, Talk & Learn (Bebe, Habla y Aprende), en el que los invitados tenían que aparecer con una presentación acerca de un tema vinculado a un videojuego. La llegada de la pandemia impulsó estas celebraciones por su naturaleza digital: permitía que cada participante, desde su hogar, compartía la pantalla de su ordenador para continuar con la fiesta, aunque la gente no se pudiese reunir.

“Muchas personas en el área de la bahía de San Francisco tienen trabajos muy técnicos, trabajan desde casa e interactúan con pocas personas a lo largo del día. De ahí el atractivo de los juegos de fiesta aburridos, que les permiten compartir experiencias que de otro modo estarían aisladas”, comenta acerca de esta tendencia Zachary Reese, director de Love and Communication Lab, un centro encargado de explorar las complejidades de las relaciones interpersonales, a The San Francisco Standard. El medio señala que, lamentablemente, para Microsoft, en realidad la mayoría de estas presentaciones ni siquiera se hacen con PowerPoint. “Estas PPT Parties se podrían llevar a cabo con cualquier otro sistema, software o aplicación. Así pues, me parece que se trata de una mera estrategia de Microsoft para sacarle todavía más jugo a su archiconocido programa. O, sencillamente, es una forma de darle un giro, abriendo ideas y usos a PowerPoint, ya de por sí muy famoso a nivel mundial”, explica a ICON Sara Mompart, diseñadora gráfica.

Pese a no haber participado en este tipo de fiestas ni tener intención de hacerlo, sabe de su existencia por “haber leído sobre ellas en algunos foros o webs de diseñadores”. Y le extraña, porque lejos de ser intuitivo, “localizar los botones y menús para aplicar soluciones interesantes puede convertirse en una pesadilla”. Respecto a qué aspectos divertidos puede tener el programa, indica que “con buen gusto y dotes estéticos, los resultados son increíbles. Hay muchas acciones para darle interactividad y dinamismo a un PowerPoint: animaciones de logos, uso del modelaje 3D, transiciones atractivas entre fotos, insertar vídeos…”, explica.

Por su parte, consciente de esta tendencia, Microsoft ya ha ofrecido unas guías para organizar este tipo de fiestas y ha creado además diferentes plantillas con los que crear presentaciones. “Las fiestas PowerPoint son una forma maravillosa de conectar con amigos, familiares o compañeros de trabajo”, aseguran. La búsqueda de “ideas para una fiesta PowerPoint” arroja temas como “tus amigos si fuesen compañeros de The Office”, “una canción para describir a cada uno en tu grupo de amigos”, “cosas que harías si fueses presidente”, “tus opiniones más impopulares”, “tus parejas famosas favoritas” o “las mejores cafeterías de tu ciudad”. No suena mal si no fuese porque hay que preparárselo antes.

El hogar como el escenario del ocio

El informe Jóvenes, ocio y TIC. Una mirada a la estructura vital de la juventud desde los referentes del tiempo libre y las tecnologías señala que la principal novedad en las actividades de ocio en los últimos años es la incorporación mayoritaria del ocio mediado por herramientas tecnológicas. Las aplicaciones de citas se han encargado de que ni siquiera sea menester salir de casa para encontrar pareja, las aplicaciones de comida a domicilio posibilitan que ni siquiera sea necesario salir a comer o cenar fuera para disfrutar de un buen banquete y las plataformas de streaming han hecho que el cine se traslade al hogar. Un 74,6% de los encuestados por el informe aseguran que la actividad que más realiza en su tiempo libre es chatear o navegar por internet, frente a un 22,7%, que apunta a salir por la noche.

Lo más relevante desde el punto de vista histórico es el descenso en las salidas nocturnas, o sea, acudir a bares, pubs o discotecas. “El panorama de estos cambios parece apuntar a un ocio relacional cada vez más mediado por la tecnología digital, y cada vez más casero”, comentan Elena Rodríguez San Julián y Juan Carlos Ballesteros Guerra, autores del informe.

Eduardo Vara, autor de Maldito trabajo, advierte que en el caso de que estas fiestas impliquen el uso de las mismas herramientas digitales que se emplean en la oficina, estas quedadas no son las más saludables. “Para desconectar y descansar, tan importante como cambiar de entorno es cambiar de dinámica mental. Para quienes trabajan con el ordenador desde casa, sería mucho más interesante plantear actividades de ocio en espacios libres de tecnología, preferentemente entornos naturales, donde interaccionar con otras personas de la manera más desenfadada y física posible”, asegura.

Incluso hay reuniones sociales que se organizan como verdaderos talleres laborales, como es el caso de un usuario de X que explicó en la red social haber organizado “una fiesta muy divertida consistente en un workshop” en el que crear el perfil de la aplicación de citas Hinge para su hermano.

“Si atendemos a la etimología de la palabra negocio, del latín nec-otium, lo que no es ocio, resulta evidente que estamos perdiendo tiempo libre. Porque, al rentabilizarlo, nos negamos espacios de desconexión auténticos donde recuperarnos física y mentalmente y donde explorar nuestro yo más allá de nuestra faceta productiva. Pero, además, mantenernos en modo trabajo distorsiona la espontaneidad y la franqueza que necesitamos para construir otras relaciones no laborales tan importantes como las de amistad. De modo que, en vez de buscar amigos ante los que desprendernos de nuestras imposturas profesionales y mostrarnos vulnerables, seguimos esforzándonos por proyectar una imagen competitiva que atraiga posibles aliados o socios”, señala.

Ya hay usuarios que en las redes sociales se han convertido en eminencias en la materia, como McCall Mirabella, con casi un millón de seguidores en TikTok, que lejos de pedir a los asistentes a su vigésimo primer cumpleaños regalos, prefirió que prepararan presentaciones PowerPoint. ¿Triste? El experto en liderazgo Javier Divieso no lo cree así. “Para las nuevas generaciones, este tipo de actividades les proporcionan libertad y una mayor conexión social. Les permite además desarrollar habilidades como comunicación, creatividad o pensamiento crítico y fomentar la innovación y creatividad. Aunque las consecuencias de no saber desconectar pueden ser negativas y llevarles a sufrir desgaste y estrés. Pero en líneas generales, si somos capaces de encontrar el equilibrio, este tipo de actividades pueden aportar beneficios significativos”, asegura. Otros siempre seguirán prefiriendo un bar.

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