La magia de la economía circular en 10 objetos de diseño hechos con basura

La nueva obsesión del diseño es crear objetos funcionales y atractivos que innovan para reducir nuestra huella en el planeta. Seleccionamos algunas de las propuestas más sólidas y responsables

Parte de la colección Canopy, de la agencia Layer y la firma de moda Raeburn, compuesta de varias piezas de mobiliario y decoración hechas a partir de paracaídas reciclados. |
Parte de la colección Canopy, de la agencia Layer y la firma de moda Raeburn, compuesta de varias piezas de mobiliario y decoración hechas a partir de paracaídas reciclados. |

Reciclar y reutilizar se han convertido en mandamientos para la industria del diseño, que ha abrazado los preceptos de la economía circular para mejorar el mundo. Plástico, metal, textiles, e incluso poliestireno, que parecían no tener más vida útil, pasan a ser materia prima digna para construir mobiliario contemporáneo práctico, cómodo y también bello.

1. Silla Tip Ton RE, de Vitra - El color natural del plástico reciclado

Es la primera pieza de la editora suiza que nace de residuos domésticos reciclados, en este caso de plástico procedente de desechos locales de Alemania. “Tras separar los metales y otros materiales compuestos, el plástico se tritura, se limpia y se transforma en un granulado reutilizable de gran calidad. Esta alternativa a los plásticos primarios derivados del petróleo ofrece una importante reducción del consumo de energía”, explican desde la marca. La silla Tip Ton, diseñada por Edward Barber y Jay Osgerby en 2011, con la posibilidad de inclinarse ligeramente hacia delante para una postura más ergonómica, se viste de este nuevo material sin tintes añadidos (el gris es el color natural del plástico procesado) y es 100% reciclable al final de su vida útil.

FLORIAN BOEHM

2. Luken, por Paola Calzada arquitectos - 9,4 toneladas de basura hechas muebles

Limpiar de desechos de plástico mares y ríos fue la motivación inicial de Paola Calzada. Como alternativa al reciclaje, creó Luken, una serie de mobiliario de interior en plástico derretido. Las piezas se presentan en un paquete plano con piezas que simplemente hay ensamblar, como un lego, adiós clavos y tornillos. Hasta el momento, llevan recicladas decenas de miles de botellas de HDPE o de polietileno de alta densidad, traducidas en 9,4 toneladas de basura.

3. EcoBirdy - Todos esos juguetes que acaban en el contenedor

Al igual que la iniciativa anterior, Ecobirdy surgió para poner solución al problema del plástico, en este caso, de juguetes. La corta vida útil y el desperdicio consecuente de este material en la industria juguetera inspiraron a Vanessa Yuan y Joris Vanbriel, creadores de la firma de diseños útiles para niños. Los juguetes desechados se limpian, pasan por un proceso de triturado y, gracias a la tecnología, no necesitan pigmentos ni resinas. Totalmente libres de químicos, estas cuatro piezas coloridas, de formas redondeadas y tacto suave componen la familia ecoBirdy.

Además de plástico, EcoBirdy también recicla tejidos, porque el agua que se emplea para fabricar una sola camiseta de algodón puede dar de beber a una persona durante 20 años, por no hablar de los químicos que requiere y de las toneladas de cortes y recambios que se van a la basura cada año.

4. Piscis, de Jorge Penadés - La transformación de los objetos descatalogados

Del plástico pasamos al metal. Los jarrones Piscis que el diseñador Jorge Penadés ha creado para BD Barcelona nada tienen que ver con esos recipientes de cristal o porcelana que acostumbramos a ver. Los suyos, rotundos y casi afilados, están hechos de aluminio extrusionado que proviene de objetos descatalogados de casa catalana. No es la primera vez que el diseñador malagueño reutiliza materiales: en 2015 lanzó Structural Skin, una serie de piezas construidas a partir de un conglomerado de sobras y recortes de cuero provenientes de la industria de la marroquinería.

5. Mass Vase, de Sara Regal - El plástico que no se puede reciclar se hace piedra

Lo que para una fábrica es basura, para Sara Regal supone el punto de partida. Con poliestireno reciclado comprimido, imaginó sus Mass Vase (jarrón masa). Este polímero no puede reciclarse, así que la solución de la industria suele consistir en comprimirlo y almacenarlo. Sin embargo, Regal vio en él una textura interesante. Trabajó el poliestireno comprimido como si fuera piedra, esculpiéndolo, para crear un objeto de deseo. El resultado final es un jarrón voluptuoso de textura sorprendente y colores eléctricos.

6. Canopy Collection, por Layer Studio y Raeburn - Un biombo paracaídas

Benjamin Hubert, de la agencia Layer, y la firma de moda Raeburn unieron fuerzas para gestar Canopy Collection, una pequeña colección de mobiliario a partir de textil reciclado de paracaídas. Un material menos evidente, pero que ya había sido empleado para confeccionar prendas por Christopher Raeburn, un diseñador obsesionado con la sostenibilidad y con el diseño útil. La estructura de acero soldado casi desaparece para dejar el protagonismo a los distintos tejidos de paracaídas, procedentes tanto de usos militares como de frenos para aviones, hechos de nailon ultrafino ripstop. Al recontextualizar materiales infravalorados, surgieron tres mecedoras y un biombo modernos y decorativos.

7. Altavoces inalámbricos, de Gomi - El sonido de la bolsa del supermercado

De aspecto marmóreo e infinitos colores: así son las creaciones de Gomi, un estudio de diseño con sede en Brighton. Un repertorio de cargadores y altavoces portátiles, jaboneras y grifos de cerveza fabricados con materiales de desecho. Recurren a residuos plásticos no reciclables en el Reino Unido, como el plástico flexible (LDPE) propio de las bolsas de plástico, el de burbujas y el usado como envoltorio para palés. Todos estos desechos los funden para convertirlos en materia prima. El primer vástago, que supone el reciclaje de 100 bolsas de plástico, fue un altavoz bluetooth, compuesto por tres partes modulares y fabricado combinando técnicas artesanales y digitales.

IMOGEN LUCAS

8. Paper Bricks, de Studio Woojai - Ladrillos de papel

El diseñador Woojai Lee, afincado en Eindhoven, disfruta trabajando y explorando diferentes materiales para descubrir su potencialidad escondida. Así, con el papel de periódico reciclado, moldeó Paper Bricks –tal cual “ladrillos de papel”–, resistentes, con apariencia de piedra pero con la suavidad y la calidez del papel. A partir de estos bloques, declinó la serie Pallet, dos coffee tables y un banco, como una muestra de las posibilidades constructivas de PaperBricks.

9. Mesa Melting Pot, de Dirk Vander Kooij - Ese CD que ya no escuchas

Con la silla Chubby, Vander Kooij ya había demostrado lo disfrutón que podía resultar un diseño hecho con material reciclado. En contraste, Melting Pot se presenta elegante y con cierta seriedad. Con esta mesa dio el do de pecho en el diseño de economía circular. Gracias a una prensa desarrollada por él mismo por la que pasan varios tipo de desechos –como CD, muebles de jardín, tubos para la agricultura…–, estos se transforman en mesas indestructibles. De diseño escueto, compuesto por una sola losa que reposa sobre una base cónica, la textura sin manipular deja intuir algo de lo que antes fue, o quizá no.

10. Silla Tubular, de Lucas Muñoz Muñoz - La rotundidad del aire

Primero, fue una lámpara hecha a partir de un conducto de ventilación, después la silla Tubular. Lucas Muñoz Muñoz encuentra su campo de juego en el entorno industrial, esos materiales de construcción que él reconfigura en piezas de diseño. En la silla Tubular, rotunda y con aspecto de sillón irrompible, ha llevado los tubos de ventilación a un nivel superior. Una nueva vuelta de tuerca a los materiales desechados. Otros ejemplos: el skate cuya tabla es una roca o un chandelier compuesto por tubos fluorescentes.

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