Último adiós a Irene de Grecia en Atenas
La Familia Real española y la helena se despiden de la hermana de la reina Sofía en un funeral marcado por las ausencias del rey Juan Carlos I y la princesa Marie-Chantal


La catedral Metropolitana de Atenas se ha vestido de luto este lunes para dar el último adiós a Irene de Grecia, fallecida el pasado 15 de enero a los 83 años. Sus restos mortales se trasladaron hasta la capital griega el domingo por la tarde, después del responso celebrado un día antes en la catedral ortodoxa griega de San Andrés y San Demetrio, en Madrid. Hoy se cumple su última voluntad: ser enterrada en el cementerio real de Tatoi, junto a sus padres y su hermano Constantino, último rey de los griegos.
A primera hora de la mañana se ha instalado el velatorio en la capilla de Agios Eleftherios, con el objetivo de que los atenienses pudieran despedirse de ella antes del comienzo del funeral. Una hora antes del inicio de la ceremonia, el féretro ha sido trasladado a la catedral Metropolitana de Atenas, donde ha sido recibido por algunos de los sus familiares más cercanos. Ha sido Pablo de Grecia, jefe de la casa helena desde la muerte de Constantino en 2023, el primero en llegar al templo. Minutos después lo han hecho sus hermanos, Nicolás y Felipe de Grecia, que han acompañado al féretro hasta el interior ante la atenta mirada de los curiosos que se han acercado hasta la céntrica plaza de la capital griega.
Por parte de la Familia Real española, la primera en llegar ha sido la reina Sofía —hermana mayor de Irene—, y lo ha hecho acompañada de sus hijas, las infantas Cristina y Elena, y dos de sus nietos, Irene y Miguel Urdangarin. Después ha sido el turno de Pablo Urdangarin y Victoria Federica de Marichalar. También ha estado presente Ana María, viuda de Constantino, que ha acudido acompañada de su hija, Alexia de Grecia, que sí que estuvo presente en el responso de Madrid, ciudad en la que reside.


















Los reyes Felipe VI y Letizia, junto a sus hijas, han sido recibidos por Pablo de Grecia a las puertas del templo entre vítores y aplausos de los curiosos presentes. Antes de su llegada, los cuatro han atendido a los medios españoles que se han desplazado a Atenas. “Estamos preocupados todos. Esperemos que se recuperen lo antes posible”, ha dicho el Rey sobre el accidente ferroviario ocurrido este domingo 18 de enero. “Estábamos escuchando la radio hasta ahora mismo. La prioridad ahora mismo es atender, acompañar, ayudar y asistir a todas las personas que se han visto afectadas por este accidente brutal”, ha afirmado la reina Letizia. Después de las exequias, Felipe VI y Letizia viajarán de nuevo a España, antes de lo previsto, debido a la tragedia ferroviaria en Adamuz. Ya han cancelado su agenda para ir este martes a la zona del accidente y trasladar su apoyo y la solidaridad de los españoles a las familias de las víctimas y a los heridos.

A la ya sabida ausencia del rey Juan Carlos en Atenas, tampoco ha acudido hoy la princesa Marie-Chantal. Tal y como informó su esposo Pablo de Grecia este fin de semana, su mujer no iba a poder asistir a la despedida “debido a la reciente operación quirúrgica de su madre en Nueva York”. También justificó la ausencia de dos de sus hijos: Odysseas, por estudios, y Olympia, debido a compromisos laborales que no podían ser modificados. Como estaba previsto y pudo confirmar EL PAÍS el pasado viernes, por consejo médico el rey Juan Carlos I no viajó a Madrid y tampoco lo ha hecho a Grecia para despedirse de su cuñada, con quien vivió en el palacio de la Zarzuela desde la década de los ochenta y hasta la marcha del emérito a Abu Dabi.
Una vez dentro de la catedral metropolitana, se ha podido ver a toda la Familia Real española sentada en el lado izquierdo de donde se ha instalado el féretro de Irene de Grecia, que se encontraba cubierto por la bandera griega y una corona de flores blancas de camomila, margarita y cardo y otras flores silvestres que crecen junto al mar de Egeo. Junto al ataúd había un misal en inglés y las condecoraciones que posee ella en un cojín con la Orden de la Familia Real de las Santas Olga y Sofía, la Orden del Elefante y la Orden del Redentor.
Además, se podían ver alrededor varias coronas de laureles, de los Reyes de España, de la princesa Leonor y su hermana Sofía, de doña Sofía y el rey Juan Caros I y de las infantas Elena y Cristina, además de las de los sobrinos y otros familiares griegos.

Después del funeral, la comitiva se ha trasladado hasta el cementerio real de Tatoi, situado a unos 20 kilómetros al norte de Atenas, para darle sepulcro. Ahí descansa la casa helena —cuyo exilio comenzó a raíz del golpe de Estado de 1967; finalmente la monarquía sería abolida en Grecia tras el referéndum de 1974 — desde que los terrenos fuesen adquiridos por el rey Jorge I en 1872 para construir un palacio y una finca en la que pudiesen descansar durante la época estival, y donde pasó su infancia Irene de Grecia.
“Mientras recorría penosamente a pie los cientos de metros de un camino tortuoso que conduce al cementerio, sentí que se cerraba un capítulo de la historia de una dinastía griega con un destino agitado y triste”, afirmaba el rey Juan Carlos en su libro de memorias Reconciliación, publicado el pasado mes de noviembre, sobre la última vez que subió a la colina del cementerio de Tatoi para el entierro de Constantino de Grecia, en enero de 2023.

Horas después de aterrizar en Atenas, la familia más directa de Irene de Grecia se reunió en una simbólica cena, convocada por la reina Sofía, como antesala del funeral. La reina emérita llegó acompañada a la cita del brazo de su nieta, Irene Urdangarin. Junto a ellas también llegaron las infantas Elena y Cristina y sus hijos, Victoria Federica de Marichalar, Miguel y Pablo Urdangarin. Como ya ocurrió en la misa del sábado en Madrid, los ausentes han sido de nuevo los primogénitos de ambas: Felipe Juan Froilán y Juan Urdangarin. Pocos minutos después, llegaban los Reyes junto a sus dos hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía. Es la primera vez, de manera oficial, que ambas se dejan ver públicamente en la tierra natal de su abuela. Ninguna de las dos acudió al funeral de Constantino de Grecia; tampoco lo hicieron a la misa en su homenaje organizada un año después en la capilla de San Jorge en Windsor.
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