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Pilar Rubio: “Una carrera de 25 años no se construye por tu belleza”

La presentadora lanza una nueva colección de moda deportiva confirmando su innegable poder prescriptor. Un éxito que conserva intacto desde sus inicios como reportera y que busca equilibrar con una vida en familia que, asegura, es su prioridad

Pilar Rubio
Pilar Rubio, en la presentación de su nueva colección deportiva para Selmark, el miércoles en Madrid.Samuel Sánchez

A pesar de que su poder de prescripción y su repercusión mediática —tiene casi 11 millones de seguidores solo en Instagram— justificarían de manera sobrada su papel como embajadora de cualquier marca de moda, lo cierto es que lo textil tiene un papel significativo en la memoria emocional de Pilar Rubio (Torrejón de Ardoz, Madrid, 45 años). Cada tarde, al salir del colegio, la comunicadora acudía a la tienda de ropa infantil regentada por sus padres y pasaba las horas hilvanando las telas que su madre después repasaría con la máquina o cosiendo nuevos vestidos para su colección de barbies. Ante el fenómeno cultural protagonizado este año por la película de la célebre muñeca, la madrileña tiene claro qué modelo del juguete de Mattel representaría mejor su personalidad: “Imagino que ahora sería la Barbie Presentadora, pero a mí me gustaría más ser la Barbie Superstar”.

A tenor de la marabunta de cámaras y reporteros que han acudido a su encuentro, emplazado en uno de esos exclusivos gimnasios de boxeo frecuentado por directivos trajeados que aprovechan la hora de la comida para sacudirse el estrés a base de ganchos y directos, Pilar Rubio no está lejos de cumplir ese anhelo. Responde a las preguntas con afecto y oficio, desplegando una sonrisa inmutable junto a su nueva colección deportiva para la firma gallega Selmark. Unas prendas versátiles pensadas para utilizar tanto dentro de las paredes del gimnasio como en los quehaceres rutinarios y que ve la luz tras someterse al exigente escrutinio de su ideóloga. “Yo soy muy perfeccionista, muy maniática, así que me lo pruebo todo y luego digo si tenemos que dar un centímetro más de sisa o si la goma tiene que ser más ancha. No puedo prescribir una cosa en la que no creo”, cuenta a EL PAÍS.

Su profesionalidad no palidece ni ante la reiteración de preguntas acerca del reciente robo sufrido en la finca que comparte con el futbolista Sergio Ramos y sus cuatro hijos en Sevilla, encontrándose los niños y sus cuidadoras dentro de la casa. Aunque dice no poder añadir nada sobre un caso que está en manos de las autoridades, sí insiste en la importancia de que Sergio (8 años), Marco (6), Alejandro (4) y Máximo Adriano (3) disfruten de una infancia equiparable a la de cualquier otro niño de su edad. “Quiero que sigan viviendo una vida normal como hasta ahora. Solo me preocupo de que sean buenas personas y que tengan respeto por sus profesores y compañeros. Evidentemente, tengo control sobre ellos, pero como cualquier madre. Los hijos son las joyas más preciadas que tenemos”.

La presentadora Pilar Rubio, el miércoles en un gimnasio de boxeo en Madrid.
La presentadora Pilar Rubio, el miércoles en un gimnasio de boxeo en Madrid.Samuel Sánchez

El reciente aterrizaje de Sergio Ramos en la capital andaluza ha supuesto el capítulo final de uno de los culebrones del verano en el mercado futbolístico. Tras finalizar su estancia de dos años en el Paris Saint Germain, los rumores sobre el próximo destino del jugador apuntaban a extremos opuestos del globo, de Estados Unidos a Arabia Saudí. Una tesitura desasosegante para cualquier núcleo familiar que la presentadora, sin embargo, despacha sin la menor trascendencia. “Nunca he sentido incertidumbre porque no hay problema donde vayamos si estamos juntos. Habiendo medios de transporte, me da igual vivir en Sri Lanka o en China. Cojo un avión, trabajo aquí y me vuelvo a ir. Cuando vivía en París me decía: ¿qué le importa a la gente dónde duermo? Ese es mi problema. ¿Yo estoy aquí para trabajar? Sí. ¿He estado siempre? Sí. Nunca he dejado a nadie colgado”. Pese a su voluntad, es consciente del precio que ha pagado en su carrera: “Ya no puedo estar en un programa diario porque si vivo fuera no vería a mis hijos. Tengo que buscar el equilibrio, sopesar qué me interesa… Se sacrifican cosas, pero mi prioridad es mi familia”.

La presentadora asegura que nadie le ha regalado nada. Tanto en sus inicios como reportera del programa Sé lo que hicisteis como en sus compromisos actuales en El Hormiguero o al frente del nuevo talent de maquillaje Make Up Stars (RTVE), el secreto de su éxito no es otro, asegura, que la preparación constante: “Matarse a estudiar, a hacer castings y a trabajar las horas que hagan falta. En este trabajo nadie va a venir a tu casa a buscarte”. Lejos de presumir de vocación comunicadora, incluso en la universidad experimentaba un profundo miedo a hablar en público que la acompañaba desde la niñez. “Lo pasaba muy mal, pero fui cogiendo confianza”, evoca. “Pensé: ‘Este va a ser mi trabajo, voy a disfrutarlo porque lo tengo que mantener. La vergüenza no me va a dar de comer, así que adelante”.

Mientras algunos actores son noticia estos días por culpar al azul de su iris de la falta de premios y reconocimientos, como Maxi Iglesias confesó la pasada semana en El Hormiguero, la madrileña no siente que su atractiva mirada oceánica haya tenido un papel clave en su ya extensa trayectoria. “Hay que demostrarlo día a día. Una carrera de 25 años no se construye por tu belleza. Además, eso es tan subjetivo que a unos puedes parecerle guapa y a otros una imbécil… La belleza está bien para los concursos de belleza, para comunicar tienes que tener otros requisitos”. Cuestionada sobre si considera que su marido podría contar con esas dotes de comunicador, y emular así la omnipresencia televisiva del también futbolista Joaquín Sánchez una vez cuelgue las botas, ella se muestra diplomática: “Habrá que preguntarle a él, pero es un tío con mucho talento. Con el esfuerzo que le pone a todo estoy segura de que, si se lo propone, lo conseguirá”. Habrá que estar atentos a la pantalla.

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