Moda

La semana de la moda masculina de Milán abre el camino a la recuperación definitiva de los desfiles con público

El presidente de la Camera Nazionale della Moda Italiana, Carlo Capasa, asegura que los desfiles de Giorgio Armani, Dolce&Gabbana y Etro que se celebrarán del 18 al 22 de junio anticipan el regreso mayoritario de las presentaciones presenciales a partir de septiembre

Un modelo desfila para la firma Etro en Milán, el 15 de julio de 2020.
Un modelo desfila para la firma Etro en Milán, el 15 de julio de 2020.Daniele Venturelli / Getty Images

La Semana de la Moda Masculina de Milán, que comienza este proximo viernes y concluye el 22 de junio, apunta a un regreso gradual a la normalidad. Con tres desfiles presenciales —Dolce&Gabbana, Etro y Giorgio Armani, que celebrará doble turno—, la iniciativa da un paso más respecto a las ediciones anteriores. Si el verano pasado Dolce&Gabbana y Etro apostaron por eventos con público, en invierno el repunte de la incidencia de la pandemia forzó el regreso a lo digital. Ahora sus responsables confían en que la recuperación sea progresiva y definitiva.

Así lo afirma, en una entrevista concedida a EL PAÍS, Carlo Capasa, el presidente de la Camera Nazionale della Moda Italiana, el ente que representa al sector textil del país transalpino. “Esta es una temporada a medio camino entre lo digital y lo físico, pero la situación está mejorando mucho gracias a las vacunas y, aunque conviene ser cautos, tenemos la energía para dar un paso más”, explica. Si la actualidad no depara más reveses, la próxima semana de la moda milanesa, la dedicada a las colecciones femeninas en septiembre, será presencial casi por completo. “La inmensa mayoría de las grandes firmas presentarán desfiles con público”, asegura Capasa.

Desfile de moda masculina de Dolce & Gabbana en Rozzano, al sur de MIlán, en julio de 2020.
Desfile de moda masculina de Dolce & Gabbana en Rozzano, al sur de MIlán, en julio de 2020.ALESSANDRO GAROFALO / REUTERS

Hasta entonces, los tres desfiles que tendrán lugar estos días serán lo más parecido a la antigua normalidad desde febrero de 2020. También una excepción: el resto de firmas participantes, hasta 65, se dividirá entre las presentaciones digitales —opción elegida por Prada, Ermenegildo Zegna, Fendi, Tod’s, Sunnei o Diesel, que presentará el estreno de su nuevo director creativo, Glenn Martens, pero también de marcas españolas como Mans o Tíscar Espadas— y los eventos en tienda o locales con cita previa (entre ellos, la presentación de la colección de aniversario de Gucci), que presagian el regreso a Milán del público de profesionales, compradores y periodistas que da razón de ser a la semana de la moda.

“Esa es la gran diferencia de esta edición”, explica Capasa. “Hace un año tuvimos que posponer la cita a julio porque ni siquiera las marcas podían terminar las colecciones a tiempo, con las fábricas cerradas. No hubo eventos ni presentaciones. Pero ahora ya vemos el final del túnel. Las oficinas de las marcas están abiertas, y eso genera una energía considerable”.

Esa energía es primordial para potenciar la actividad del sector, uno de los motores económicos de Italia, y que además se concentra principalmente en la región de Lombardía, muy castigadas por la crisis sanitaria. El descenso de las ventas de ropa, complementos, calzado, joyería, óptica y cosmética fue del 23,8% respecto a 2019. La recuperación ha llegado en febrero y marzo de este año, en un punto de inflexión señalado por el ISTAT (Instituto Nazionale di Statistica) que marca una tendencia positiva y eleva las previsiones hasta cifras optimistas. Las ventas en febrero de 2021 fueron solo un 9% inferiores a las del mismo mes del año anterior, cuando los efectos de la pandemia aún no se habían hecho notar. Y en marzo de 2021, en el primer aniversario del cierre, la actividad creció un 55% respecto al año anterior.

Las previsiones para 2021 de la CNMI contemplan dos escenarios. En el mejor, la moda italiana facturará entre un 15% y un 20% más que el año pasado. En el peor, un 6% más. “Lo importante es que la gente está dispuesta a comprar ropa de nuevo. El público busca comodidad, calidad, creatividad. El negocio está regresando”, explica el presidente de CNMI.

Carlo Capasa, presidente de la Camera Nazionale della Moda Italiana (CNMI).
Carlo Capasa, presidente de la Camera Nazionale della Moda Italiana (CNMI).Stefano Guindani

Uno de los retos más urgentes para la moda italiana es la reactivación de las exportaciones, un sector clave para las firmas de renombre que el público asocia a la etiqueta Made in Italy, pero también para empresas más pequeñas especializadas en punto, estampados, seda, marroquinería o calzado. En este ámbito, a la pandemia se han unido otros acontecimientos, como el Brexit: si la disminución global de las exportaciones italianas ha sido del 16%, en el Reino Unido sobrepasa el 50%. La única excepción son las exportaciones a China, que han experimentado un crecimiento notable a principios de 2021, del 85,3% respecto al año anterior. “Se debe a la reactivación del mercado, pero también a que los clientes chinos están comprando en China en vez de en Montenapoleone”, explica Capasa, aludiendo a la calle milanesa donde se agrupan los establecimientos de las casas de lujo y donde la recuperación de los desfiles tiene una importancia que va mucho más allá de lo simbólico.

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