Familia real británica

El divorcio sorprendentemente normal de Peter Phillips, el primer nieto separado de Isabel II

El hijo de la princesa Ana y su exesposa Autumn han llegado a un acuerdo amistoso para repartirse sus bienes y cuidar de sus hijas. Aunque llevan año y medio separados, siguen viviendo juntos

Peter y Autumn Phillips en una carrera de caballos en el Festival de Cheltenham, Reino Unido, el 13 de marzo de 2020.
Peter y Autumn Phillips en una carrera de caballos en el Festival de Cheltenham, Reino Unido, el 13 de marzo de 2020.Stephen Lock / Cordon

Peter Phillips es uno de esos miembros de la familia real británica a los que, sorprendentemente, el gran público —sobre todo fuera del Reino Unido— no conoce demasiado. Lejos de los dramas de hermanos de Enrique y Guillermo o de los escándalos de pedofilia que acechan al príncipe Andrés, Peter, de 44 años, pertenece a una generación que ha podido tomar una decisión: ser muy famoso o pasar del todo desapercibido. En su caso ha optado por esta segunda opción. Como nieto de la reina Isabel (de hecho, es el mayor de los ocho hijos de sus hijos) podía haber tenido título de príncipe, al igual que su hermana Zara de princesa. Pero ni su madre, la princesa Ana, ni ellos mismos de adultos lo reclamaron.

Un síntoma más de esa extraña normalidad real ha llegado ahora, cuando ha lanzado un comunicado, tan discreto como él mismo, donde da detalles de su divorcio con Autumn Kelly, la que fue su esposa durante casi 13 años y de la que anunció que se separaba en febrero de 2020. Lo que en el caso de casi cualquiera de sus otros primos (Guillermo, Enrique, las princesas Eugenia y Beatriz) habría sido carne de cañón tanto para medios serios como para tabloides, en este caso ha pasado casi desapercibido. Y eso que sus detalles eran llamativos precisamente por eso, por ese perfil bajo y conciliador.

Los Phillips, que llevan año y medio tratando de dirimir su divorcio en los tribunales y con una pandemia de por medio, con los tiempos y los lastres a los que se enfrenta cualquier otro ciudadano británico, lanzaron un comunicado el lunes por la tarde para dar cuenta de su situación. “Los señores Peter y Autumn Phillips están felices de notificar que los aspectos financieros de su divorcio han sido resueltos a través de un acuerdo, cuyos términos han sido aprobados hoy por el Alto Tribunal”, afirmaban. Una forma de expresarse poco común entre miembros de la realeza y que continuaba, también de forma inusual, expresando sus sentimientos: “Pese a que este es un día triste para Peter y Autumn, siguen anteponiendo el bienestar y la crianza de sus maravillosas hijas Savannah e Isla, siendo esto lo primero y principal”.

“Tanto Peter como Autumn están felices de haber resuelto estos asuntos de forma amistosa y con las niñas en primer término en sus pensamientos y decisiones. Ambos han pedido privacidad y consideración para sus hijas mientras la familia se adapta a este nuevo capítulo de sus vidas”, remataba sus palabras, recogidas por Hello, el ya exmatrimonio.

Peter Phillips y Autumn Kelly, el 17 de mayo de 2008 en su boda.
Peter Phillips y Autumn Kelly, el 17 de mayo de 2008 en su boda.POOL New / REUTERS

La pareja se conoció en 2003 y se casó en Windsor en 2008. Ahora, aunque su relación se haya roto (de hecho, llevaban ya meses separados cuando anunciaron el divorcio), su tono no deja de ser cordial. Pero también lo son sus gestos. La pareja ha seguido viviendo junta durante todo este tiempo por el bien de sus hijas. También es cierto que no lo hacen en un pequeño apartamento, sino en la gran finca de la princesa Ana en Gloucestershire, llamada Gatcombe Park, a dos horas y media al oeste de Londres.

El lugar tiene más de tres kilómetros cuadrados y diversas edificaciones. De hecho allí vive también Zara, la hermana de Peter, con su marido y sus tres hijos, Mia, Lena y Lucas. Cuando no está en Londres, la princesa Ana también reside allí, rodeada de campo y de sus adorados caballos, con su segundo esposo, el almirante Timothy Laurence. Gatcombe fue un regalo de Isabel II a Ana, que compró la finca en 1976 por aproximadamente medio millón de libras. La princesa se fue a vivir allí en 1977 con su entonces esposo, el capitán Phillips, y de hecho cuando se divorciaron él también siguió viviendo allí un tiempo con su segunda esposa.

En este divorcio la pandemia ha cogido a sus protagonistas de por medio, y por eso Autumn tampoco ha viajado durante una larga temporada a su Canadá natal. Sin embargo, fuentes conocedoras de Kelly afirman a los medios británicos que no es su intención volver a su país tras haberse labrado una vida y una familia en el Reino Unido. Por eso tanto ella como su exmarido decidieron por tanto vivir en Gatcombe para favorecer a sus hijas, de 9 y 10 años. Pero no ha sido solo por obligación. Aunque se ha visto a Autumn salir con amigas y pasar fines de semana con ellas, su intención sigue siendo compartir espacio con su exmarido por el bien de las pequeñas. De hecho, poco después del anuncio de su separación se les vio juntos en algún acto público, como en carreras de caballos acompañando a la princesa Ana. Autumn ya no acude a los grandes actos de la familia (no estuvo en el funeral de Felipe de Edimburgo, donde precisamente Peter caminó entre Guillermo y Enrique). Pero sigue estando en el día a día de los pequeños, los más importantes.


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