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Elon Musk se autoproclama “tecnorey” de Tesla

El extravagante emprendedor da un giro de tuerca a los títulos de los principales cargos de su empresa y sigue la estela del peculiar nombre que eligió para su último hijo, X AE A-Xii

El empresario Elon Musk, en Hawthorne, California, en 2019.
El empresario Elon Musk, en Hawthorne, California, en 2019.FREDERIC J. BROWN / AFP

El mercado parece acostumbrado ya a las extravagancias de Elon Musk, y aunque en algunas ocasiones sus pronunciamientos le hayan costado dinero a sus compañías en bolsa, la confianza en su fama de visionario y en los proyectos que va materializando sigue en ascenso. Ni la crisis económica provocada por la pandemia ni la drástica disminución de las ventas de automóviles parecen haber detenido al empresario, que a principios de este año se situó en el primer puesto de la lista de personas más ricas del mundo desbancando a Jeff Bezos, director ejecutivo de Amazon. Su fortuna se calcula en 195.000 millones de dólares (unos 160.000 millones de euros) y solo durante el año pasado el valor de las acciones de Tesla se incrementó en más de un 700%. Hechos que a veces sorprenden a sus competidores porque las unidades de fabricación de la firma –500.000 vehículos en 2020– siguen muy alejadas de las de otros de sus grandes rivales dentro de la industria del motor, sin que ello impida la expectación que generan los vehículos de la marca de coches eléctricos.

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Ahora el empresario vuelve a ser noticia por una decisión más ligada con su particular forma de ver el mundo que con sus avances como empresario. Musk ha decidido que los nombres utilizados habitualmente para los principales cargos directivos en las empresas del mundo se le quedan cortos, aburridos o anticuados. Y como ha hecho en su faceta como emprendedor ha decidido cambiarlos por otros más acordes a su estilo de pensar y su visión de futuro sobre su firma. Ni consejero delegado, ni director ejecutivo le deben parecer palabras adecuadas para definir su papel dentro de su propia empresa, Tesla, y en un comunicado la compañía ha añadido un cargo más acorde a los gustos del jefe: desde ahora Elon Musk es Technoking of Tesla, es decir tecnorey de Tesla.

La nueva nomenclatura también ha afectado al director financiero de la marca de coches eléctricos, Zachary Kirkhorn, que a partir de ahora, y sin explicación añadida por parte de la compañía, pasa a llamarse Master of Coin, maestro de la moneda. El título no deja de hacer referencia a su papel dentro de la empresa pero también parece un guiño al nombre que ostentaron varios personajes de la serie de HBO, Juego de Tronos. Algo así como esperar la magia financiera de un puesto clave en la firma que, como señala el comunicado emitido por Tesla, añade este título al currículo de Kirkhorn quien también mantiene el de director financiero, igual que Musk además de tecnorey sigue siendo director ejecutivo de la sociedad.

El cargo de Master of Coin también se relaciona en círculos empresariales, según publica Daily Mail, con la adquisición que realizó Tesla el mes pasado de 1.500 millones de dólares de Bitcoin y el anuncio de que pronto aceptarán como forma de pago para sus automóviles la que ya es la criptomoneda más famosa del mundo. Dan Ives, analista de Wedbush Securities, veterana firma estadounidense especializada en servicios financieros, ha especulado en medios locales sobre que el nuevo título que Musk ha elegido para su cargo en Tesla hace referencia a que se ve en el futuro como un disruptor tecnológico, especialmente en el sector de los taxis robotizados y autónomos y en avances generalizados en la tecnología de baterías para generar energía eléctrica.

Tras el anuncio y en la línea que caracteriza al empresario que también ha creado SpaceX –la empresa que fundó en 2002 para investigar en tecnología espacial– Musk se dedicó durante el fin de semana a publicar tuits que nada tienen que ver con su empresa y que van desde declarar su amor por la música porque hace que su “corazón cante” o a divagar, sin que quedara claro el objetivo, sobre lo que podría ser un juego de ordenador que bautizó Woketopia.

Las redes sociales entraron al trapo de la batalla lingüística de cargos que puso sobre el tablero Tesla como lo han hecho en otras ocasiones frente a las polémicas declaraciones de su fundador, quien tampoco se ha librado de ser mirado como un extraño por el nombre que decidió dar a su último hijo, el que ha tenido hace 10 meses con la cantante y artista visual Grimes. El bebé –sexto hijo de Musk que tiene otros cinco con Justine, que fue su primera esposa– se llama X Æ A-Xii, un nombre que sus padres explicaron así: “la X significaba la variable desconocida, la Æ se refiere a la ortografía élfica de Ai, que significa “amor y/o inteligencia artificial”, y el resto hace referencia al “precursor del SR-17 (el avión favorito de la pareja) porque no tiene armas, ni defensas, solo velocidad. Excelente en batalla, pero no violento”, dijo la madre.

La semana pasada el visionario Musk también compartió en Twitter una fotografía en la que aparecía con su actual pareja y el hijo que tienen en común y que le sirvió para anunciar su deseo de crear una nueva ciudad, Starbase. “Creando la ciudad de Starbase, Texas. De allí a Marte, y de ahí a las estrellas”, se podía leer en el tuit. Una declaración que refleja, según una información publicada por el periódico Houston Chronicle, su deseo de cambiar el nombre a Boca Chica Village —donde su compañía SpaceX está desarrollando y lanzando los prototipos de su nave espacial Starship— y de que este lugar sea el núcleo para el nacimiento de una nueva ciudad en el sur de Texas.

Tanto en el caso de su hijo, como en su deseo de crear una ciudad, las autoridades estadounidenses se han visto obligadas a pronunciarse públicamente para decirle al visionario empresario que en ambos casos debe “ajustarse a conformidad con la ley aplicable al caso”. Una advertencia que todavía no se sabe si ha derivado en alguna acción en el caso de la futurible ciudad texana pero que sí provocó que Musk y Grimes tuvieran que variar ligeramente el nombre de su hijo para evitar incluir en él números, ya que su deseo original era identificarlo como X Æ A-12.

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