Actores

Mario Casas deja atrás la imagen de chico sin camiseta

A sus 34 años y tras más de 15 de profesión ha alcanzado la madurez como actor y logrado su primera nominación al Goya

El actor Mario Casas, a su llegada a los premios José María Forqué celebrados el pasado 16 de enero en Madrid.
El actor Mario Casas, a su llegada a los premios José María Forqué celebrados el pasado 16 de enero en Madrid.Sergio R Moreno / GTRES

Mario Casas está nominado al Goya y tiene muchas papeletas para conseguir la estatuilla. El actor español, de 34 años, se ha convertido en uno de los nombres del momento por una nominación que ya es un premio. El pasado lunes 18 de enero, una semana más tarde de lo previsto por culpa de Filomena, sobre las once y media de la mañana llegaba la sorpresa: Casas –junto a Javier Cámara, por Sentimental; Ernesto Alterio, por Un mundo normal; y David Verdaguer, por Uno para todos– lograba su primera candidatura al Goya, gracias a su interpretación en la película No matarás.

Nadie sabe que pasará el próximo 6 de marzo en Málaga, en la gala de los premios del cine español que estará presentada y dirigida por Antonio Banderas y María Casado. Pero sí que la irrupción de Mario Casas en ese listado y en esa cita no será testimonial. Su candidatura es firme y tiene opciones para llevarse el premio.

El actor es un tipo amable, educado en los rodajes, con sus compañeros y con la prensa. A lo largo de sus 15 años de carrera, Casas ha sido ídolo de adolescentes, el chico que aseguraba la recaudación de taquilla con cada título. Sin embargo, siempre ha querido ser más que un fenómeno de masas. Y con esta nominación, ha alcanzado su madurez como actor.

Atrás queda su encasillamiento como el chico que se quita la camiseta, por mucho que se la quite, o como el de las novias famosas, por mucho que las tenga. A él no le gusta, y cada vez con más razón. En los últimos años parece que aquellos papeles juveniles de Los hombres de Paco o 3 metros sobre el cielo van quedando atrás. No reniega de ellos, pero va más allá, con papeles que se prepara en profundidad y durante meses con una coach que le acompaña a los rodajes y le ha ayudado a alcanzar este punto de inflexión.

Su familia siempre le ha apoyado, desde que se mudaron de su A Coruña natal a Barcelona y luego a Madrid para enfocar su carrera. El grupo de WhatsApp familiar, ha contado divertido, es el que más humo echa. Mario, nacido cuando su madre, Heidi, tenía apenas 17 años y su padre, Ramón, 19, es el mayor de cuatro hermanos. Su hermana Sheila es desde hace cinco años su abogada y representante, su hermano Christian es su contable, Óscar es también actor... y Daniel, el más pequeño, solo tiene seis años. Pasan juntos sus vacaciones, él tiene todavía su habitación en casa de sus padres, donde duerme con cierta frecuencia. Los mayores tienen tatuajes a juego (además de los que se hace el propio Mario tras cada rodaje). Son una piña. “Y después de tantos años… primera nominación a mejor actor”, escribía su hermana Sheila cuando llegó la buena noticia de la semana. “¡Olé!”, decía su hermano Óscar. “Merecidísimo”, aplaudía Christian.

Sheila comentó en una entrevista que “la familia Casas es una fiesta constante”. “En casa nos lo contamos todo, pedimos consejos, hablamos de parejas, del trabajo. Mis padres han creado ese ambiente tan de amistad”, afirmaba hace un par de años. Las novias del actor no han sido una excepción. Como Berta Vázquez, a la que conoció en Palmeras en la Nieve; Blanca Suárez, con quien coincidió hace años en El Barco y después en El Bar; y, ahora, Deborah François.

A su nueva pareja, también actriz, la conoció en un rodaje, el de la película El practicante, uno de los tres estrenos que el actor ha tenido en 2020. François, de 33 años, nació en Bélgica, pero vive en Francia. Allí es popular, lleva trabajando desde que tenía apenas 10 años. Sus películas han logrado reconocimientos como la Palma de Oro de Cannes, donde ella recibió el premio Joseph Plateau a la mejor actriz en 2005. También ha sido dos veces nominada al premio César, en 2007 y en 2009, cuando se llevó el galardón y se convirtió siendo una de las cinco actrices belgas que lo ha conseguido. Ese año recibió además el premio Romy Schneider, el más importante para las actrices revelación del cine francés.

La pareja hace planes y viaja (Barcelona, París), pero no posan ni se dejan ver en fiestas. Más allá de las fotos de la película que compartieron, que ella publicó en su perfil de Instagram, con apenas 37.000 seguidores, no hay casi imágenes de ambos juntos. Habrá que esperar al 6 de marzo en Málaga, aunque parece menos probable que Casas aparezca abrazado a su novia que a su, quién sabe, próximo y flamante Goya.

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