Joan Laporta, el regreso de un seductor excesivo

La vida desenfrenada del expresidente del Barça le acompaña en su retorno a la primera línea como candidato para liderar al club blaugrana

Joan Laporta, en Granada el pasado miércoles.
Joan Laporta, en Granada el pasado miércoles.Miguel Ángel Molina (EFE)

En el amor y en la fiesta, en la política o en los negocios, todo parece excesivo en Joan Laporta. Abogado de profesión, el expresidente del Fútbol Club Barcelona vuelve a la carga para recuperar el liderazgo de esta entidad deportiva. Tras su exitoso paso por la presidencia del Barça, entre 2003 y 2010, Laporta ha sido diputado en el Parlamento de Cataluña, concejal de Barcelona y, sobre todo, fuente inagotable de noticias sobre sus romances y ocio desenfrenado. Tras un intento fallido de volver a la presidencia del Barça en 2015, es de nuevo favorito para los próximos comicios de la entidad.

Laporta nunca deja indiferente. Madrid se despertaba el pasado martes con una reproducción gigante de él colgada en una lona del Paseo de la Habana, muy cerca del estadio madridista Santiago Bernabéu. “Ganas de volver a veros”, rezaba el lema de la gran pancarta que cubría una fachada de la capital española. El mensaje, lejos de dirigirse a los madrileños, era una declaración de intenciones para el socio blaugrana que deberá elegir en enero a su nuevo presidente. Laporta, personaje carismático que despierta filias y fobias como pocos, parece seguir como filosofía de vida el consejo que dio su admirado Johan Cruyff a sus jugadores antes de disputar la final de la Copa de Europa de 1992: “Salid y disfrutad”.

Si hay algo de lo que ha disfrutado Laporta ha sido del champán y de su arte de seducción con las mujeres. El vino espumoso es casi un icono de las celebraciones más sonadas del candidato a la presidencia del Barça. Fue así en unas imágenes de Laporta regando una tarde de verano con champán en un yate en aguas de Ibiza, en 2017, acompañado de mujeres mucho más jóvenes que él, o sus famosas fotografías en las que aparecía empapado en alcohol en una fiesta de 2009 para celebrar una victoria de los blaugrana ante el Real Madrid, en la sala de fiestas Luz de Gas, propiedad de Fede Sardá, hermano del periodista Xavier Sardá y de la fallecida actriz Rosa María Sardá. En aquella velada también estuvo presente la celebridad Vicky Martín Berrocal. En otra fiesta, de 2012, el por entonces diputado terminó bañándose con ropa y con la corbata atada en la frente, en una piscina, durante la boda del empresario Antonio Girardi. Al enlace, Laporta acudió acompañado de una mediática doctora italiana, la dermatóloga Chantal Sciuto.

El último encuentro social sonado en el que participó se produjo en 2016, en la residencia de veraneo de Cadaqués (Girona) de la opinadora y activista independentista Pilar Rahola. La famosa tertuliana reunió en su casa a numerosos amigos como el expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, el comisario en jefe de los Mossos de Esquadra, Josep Lluís Trapero, o el doctor Bonaventura Clotet, padre de los actores Aina y Marc Clotet, entre otros.

De izquierda a derecha, Gulnara Karimova, María Lapiedra y Simona Ventura.
De izquierda a derecha, Gulnara Karimova, María Lapiedra y Simona Ventura.Cordon


El independentismo de Laporta viene de lejos y le ha llevado a ser diputado en el Parlament por el partido Solidaritat (SI) o concejal de Barcelona en el grupo de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). A raíz de la campaña electoral de 2010 con SI, Laporta conoció a la estrella del cine pornográfico María Lapiedra, con quien mantuvo una breve relación. Laporta ha tenido una vida sentimental muy activa desde que se divorció hace doce años de Constanza Echevarría. Su exesposa, con la que tiene tres hijos y con la que mantiene una buena relación, es hija de Juan Echevarría, un importante empresario de Barcelona que fue presidente de la compañía eléctrica Fecsa y de Nissan Motor Ibérica. Una de las polémicas más importantes que tuvo que afrontar Laporta durante su mandato en el Barça fue cuando salió a la luz que tenía contratado en el club a Alejandro Echevarría, que por entonces era su cuñado y miembro de la Fundación Francisco Franco.

Otro contrato de Laporta en el club que causó revuelo, y que acabó en los juzgados en 2009, fue el de Flavia Massori, una joven brasileña a la que conoció, según las crónicas de la época, cuando ella estaba empleada en el lujoso hotel Arts de Barcelona. La lista de posibles relaciones sentimentales de Laporta es inagotable. Una de sus parejas oficiales fue la empresaria de origen marroquí Sana Khouja, 25 años más joven que él. También ha sido amigo muy cercano de la presentadora italiana de televisión Simona Ventura e incluso se le ha relacionado, sentimentalmente, pero también en negocios varios, con Gulnara Karimova, hija del que fuera durante décadas presidente de Uzbekistán, Islam Karimov. El abogado y expolítico barcelonés ha reconocido haber realizado negocios con empresarios del entorno de Karimov y Karimova, como el intento de adquisición del Real Club Deportivo Mallorca en 2009 por parte de inversores de aquel país. En los últimos tres años, Laporta ha mantenido un perfil discreto, alejado de los focos, una discreción que ahora abandona para volver a conquistar el Barça.

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Sobre la firma

Cristian Segura

Escribe en EL PAÍS desde 2014. Licenciado en Periodismo y diplomado en Filosofía, ha ejercido su profesión desde 1998. Fue corresponsal del diario Avui en Berlín y posteriormente en Pekín. Es autor de tres libros de no ficción y de dos novelas. En 2011 recibió el premio Josep Pla de narrativa.

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