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El sabotaje a la bodega Cepa 21: el bodeguero José Moro dormía junto al enemigo

La Guardia Civil investiga el asalto durante la madrugada del domingo y el vaciado de 60.000 litros de vino en la bodega de Ribera del Duero

Momento en el que los asaltantes vacían los depósitos de las instalaciones de Cepa 21.Vídeo: EPV
Paz Álvarez

José Moro durmió la noche del sábado en la bodega. Había tenido una cena con amigos y decidió descansar en la zona privada de Cepa 21, en Castrillo de Duero (Valladolid). No oyó nada. Ni un ruido que lo alertara del sabotaje que a las 3.30 de la madrugada se produjo en la zona de los depósitos. Se enteró el domingo por la mañana, cuando el equipo de enoturismo de la bodega entró a trabajar, y descubrió que una persona había asaltado las instalaciones y vaciado tres depósitos, donde descansaban 60.000 litros de vino de la última cosecha. “Afortunadamente, no me enteré de nada. Menos mal, porque en esos casos nunca se sabe qué hubiera pasado, aunque siempre lo mejor es llamar a la Guardia Civil”, cuenta Moro, en conversación telefónica con EL PAÍS, que interrumpe para atender otra llamada de una televisión que lo reclama para entrar en directo en un programa. Así lleva toda la mañana de este martes. “Hoy tendré unas 12 o 13 entrevistas, y ayer tuve unas cuantas. Me están llamando medios de comunicación de Alemania, de Francia, de todo el mundo”. Cuando retoma el diálogo, reconoce que está rentabilizando mediáticamente el suceso. “Por lo menos que repercuta en el conocimiento de la marca. Algo bueno habrá que sacar de esto”, explica.

Reconoce que ha llorado. Tiene una ligera sospecha de quién es la persona que protagoniza un vídeo con los hechos, difundido por la empresa a los medios de comunicación. Dura apenas 20 segundos. Lo ha visto varias veces. Hay más grabaciones, pero están en manos de las fuerzas de seguridad. “Es una mujer, se ve claramente. Sabe muy bien cómo funciona todo, pero no puedo adelantar nada porque se está investigando todo”. Apunta que quien ha perpetrado el asalto “es alguien desequilibrado, con una maldad que no había visto en mi vida, porque el vino o lo robas o lo bebes, pero no lo tiras”. Confiesa que no tiene enemigos. “Puede ser alguien con envidia o un tema laboral, pero no puedo dar más información. Tengo que ser prudente”.

Entre los sospechosos queda descartada la familia. “Por ahí no hay nada, no sospecho de nadie. Sería ir contra su propia marca”, razona. En abril de 2022, José Moro abandonó la presidencia de la bodega Emilio Moro —que lleva el nombre de su abuelo y fundador—, donde había trabajado durante 30 años, centrándose en la internacionalización de los vinos y acabando su ciclo con una facturación de 32,5 millones de euros. Su salida del negocio se acordó en una junta general de accionistas debido a discrepancias en la visión estratégica de la joya de la corona de la familia. Su hermano Javier se ocupa desde entonces de la gestión de la bodega, fundada en Pesquera de Duero en 1891. José pasó a ocuparse del relanzamiento de Cepa 21, creada en el año 2000. En ella se elaboran cuatro vinos: Hito, Cepa 21, Malabrigo y Horcajo. En 2022, según las últimas cuentas registradas, la bodega facturó 5,7 millones de euros y tuvo un beneficio de 219.000 euros.

José Moro, presidente de Cepa 21, en una imagen de archivo.
José Moro, presidente de Cepa 21, en una imagen de archivo.

“El año pasado cerramos la facturación en siete millones y hemos tenido unos beneficios cortos porque estamos haciendo cambios”, explica Moro. Reconoce que este asalto supone un varapalo financiero, “además de un ataque contra los trabajadores y contra los viticultores”. Echa cuentas. Ha perdido buena parte de la producción del vino que tenía previsto sacar al mercado entre finales de 2025 y principios de 2026. Un 15% de la facturación. “Unos 2,5 millones de euros”. De Horcajo, el vino de gama más alta, con un precio de 54 euros en tienda, ha perdido toda la producción de la cosecha: 20.000 litros, con los que elaboraba las 28.000 botellas que saca cada año al mercado. De Malabrigo, a 25 euros la unidad, ha perdido el mismo volumen, pero le quedan tres depósitos más. De Cepa 21 sacará al mercado 272.000 botellas, a unos 13 euros cada una. El vino lo tenía asegurado, “pero los seguros pagan el valor de la uva a tres euros el kilo, y el de elaboración, que es un euro, y con eso no se cubren las pérdidas del valor final del vino”. Con lo que se queda es con la infinidad de llamadas y de mensajes que recibe: “Me ha llamado desde Pau Gasol, Iker Casillas, el padre Ángel, el padre de Santo Domingo de Silos..., todo el mundo. Me he dado cuenta de la cantidad de gente que me quiere”.

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Sobre la firma

Paz Álvarez
Periodista especializada en gastronomía. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, tiene un programa de desarrollo directivo por el IESE. En 1993 comenzó a escribir en la sección de Madrid y, en 1997, se incorporó al diario CincoDías, donde creó la sección de Directivos y ha sido jefa de la sección de Fortuna hasta 2022.
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