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Más lectura, convivencia sana

El recurso del apadrinamiento lector contribuye a promover el gusto por leer y crea buenas relaciones en el ámbito escolar

Extra Colegios 05/03/23 Biblioteca
Tim Macpherson (Getty Images) (Getty Images/Image Source)

Hace ya una década que en el CEIP Cervantes de Monòver (Alicante) trabajan el apadrinamiento lector, un recurso educativo que consiste en unir a alumnos de cursos superiores con alumnos de cursos inferiores en torno a momentos de lectura compartida. Víctor M. Jover, director del centro, cuenta que comenzaron en el curso 2013-2014 emparejando al alumnado de primer ciclo con el de tercer ciclo, pero enseguida se dieron cuenta de los beneficios de esta acción y decidieron que participaran todos los cursos, de infantil a primaria. “Emparejamos a 6º de primaria con 2º, 5º con 1º, 4º con 5 años, 3º con 4 años y 2º con 3 años; de forma que todo el colegio participa.

Los alumnos mayores escogen, con el asesoramiento de sus maestras y maestros, obras apropiadas para sus compañeros menores, y un viernes por la mañana, después del recreo, nos quedamos en el patio y, por parejas, el alumno mayor lee al menor el libro elegido”, explica Jover. El alumnado se distribuye por distintas zonas del patio buscando una cierta intimidad que favorezca una lectura cómplice entre el alumno lector y el alumno escuchante.

Cada vez son más los centros educativos y los docentes que implementan la experiencia del apadrinamiento lector dentro de su programación. Para Cecilia María Azorín, profesora de Educación de la Universidad de Murcia y autora del estudio El apadrinamiento lector entre estudiantes. Una estrategia favorecedora de la inclusión en la escuela, con este recurso, como variante de la estrategia de “tutoría entre iguales”, pero a nivel intergeneracional, todos los estudiantes ganan: tanto los que apadrinan como los que son apadrinados. Unos porque se preparan con esmero su lectura y otros porque aprenden de un compañero o compañera que generacionalmente les resulta mucho más interesante de lo que pueda ser para ellos un docente, al que perciben de manera más alejada y formal.

Creación de referentes

Así lo ve Sonia Fernández, profesora de primaria en el colegio Siglo XXI de Madrid, quien desde su experiencia ha observado cómo el beneficio es bidireccional: “Los mayores pasan a ser un referente, lo cual favorece su autoestima y le dan valor al aprendizaje real y significativo —ellos enseñan lo que han aprendido—; y los más pequeños ven en ese espejo que son sus referentes, que en poco tiempo también ellos serán capaces de enseñar y ayudar a otros. Los niños entre ellos aprenden mejor ya que la barrera que encuentran con el adulto no existe, por ello el aprendizaje entre iguales siempre es muy enriquecedor”.

En este colegio la idea de apadrinar alumnos de cursos mayores con alumnos de cursos menores no era inicialmente compartir lecturas, sino servir de recurso para facilitar el paso de infantil a primaria a los más pequeños. “El cambio de infantil a primaria es importante, sobre todo en el recreo. A los más pequeños les suele imponer compartir espacios con niños más mayores. Teniendo un alumno “mayor” de referencia, el nuevo patio (más feo y falto de juguetes) se les hacía un poquito más acogedor”, cuenta Sonia Fernández. La idea de compartir lecturas vino después, y la experiencia, según la docente, fue muy positiva, pues vieron que todos se enriquecen de ella: “Los mayores mejoran su lectura y son un ejemplo para los pequeños, y a los pequeños les encanta escuchar cuentos y disfrutan de ello al tiempo que aumentan sus ganas de leer de forma autónoma”.

En el CRA Alto Cabriel de Cañete (Cuenca), la profesora de primaria Belén López cuenta que iniciaron el apadrinamiento en el año 2013 con el objetivo de “sacar a los libros de paseo”, proponiendo la elaboración de una maleta con los ejemplares que las propias niñas y niños más mayores recordaban o iban descubriendo en los estantes de la biblioteca relacionados con una temática previamente elegida. “Los más pequeños miran y escuchan embelesados a los mayores, se sienten importantes porque les dedican atención y tiempo. Es una experiencia gratificante y festiva para todos”, dice.

En este caso, los alumnos más mayores no solo eligen el libro que quieren contar, sino también a quién quieren contárselo: puede ser a un niño o una niña, de forma individual, o puede ser a un grupo más numeroso (este curso la clase de sexto recitó poemas de Antonio Rubio para los niños de infantil). La única condición es avisar al tutor de la clase para organizar el momento más apropiado para hacerlo. Belén López cree que este recurso es una oportunidad para los mayores de volver a lecturas que les fascinaban siendo más pequeños, pero también es una oportunidad para conocer libros que ya no escogerían por parecerles demasiado infantiles o para conocer otras obras de un autor que ya conocen. “Cuando una niña o un niño elige contar un cuento a otro más pequeño está trasmitiéndole que esa lectura es importante y que es importante la relación entre ellos como lectores. Al sentir juntos lo que sugiere el cuento o el poema se está creando un vínculo entre generaciones de lectores que van a tener referentes comunes”, concluye.

La inclusión se siembra entre líneas

Víctor M. Jover, director del CEIP Cervantes en Monòver (Alicante), afirma que el apadrinamiento lector no solo es positivo para asentar hábitos lectores, también para establecer relaciones socioafectivas más sanas, mejorando así la convivencia escolar. “Este recurso nos ha servido en el colegio como una medida preventiva de conflictos, presentes y futuros, al favorecerse el conocimiento mutuo entre los alumnos y alumnas”, señala. Según la profesora de Educación Celicia María Azorín, el apadrinamiento fomenta el gusto por la lectura a través de la relación que se produce entre padrinos lectores y los alumnos apadrinados; los convierte en “recursos humanos al alcance de la lectura”. Teje vínculos que traspasan la lectura: “Se dan intercambios de experiencias entre estudiantes y posibilidades de enganche al aprendizaje genuinas, lo que deriva en un proceso natural de inclusión y una relación socioafectiva más estrecha entre el alumnado.

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