Radiografía de la sanidad en Madrid: atención primaria al límite, urgencias a punto de colapsar y un 59% de hospitales privados

Ayuso anuncia un cambio del sistema para después del verano con las urgencias de los centros de salud todavía cerradas y cada vez más gente protestando en la calle

Vista de la manifestación de La Mesa en Defensa de la Sanidad Pública de Madrid, convocada el 10 de julio por la Marea Blanca
Vista de la manifestación de La Mesa en Defensa de la Sanidad Pública de Madrid, convocada el 10 de julio por la Marea BlancaLUCA PIERGIOVANNI (EFE)

Se avecina cambio “severo y profundo” en el sistema sanitario de Madrid. Eso ha anunciado este miércoles la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en una entrevista en esRadio. No ha detallado mucho más, salvo que lo anunciará tras el verano y que quiere tocar tres ejes que considera importantes: las listas de espera, la reapertura (o reorganización con cierres, como anunciaron hace un mes) de los 37 Servicios de Urgencias de Atención Primaria (SUAP), y la telemedicina.

No es una empresa menor. La región madrileña cuenta con una población de 6,7 millones de habitantes y 82 centros hospitalarios, el 59% de ellos privados, además de 424 puntos físicos de atención primaria. Y tras una pandemia que ha roto casi todas las costuras, la radiografía de la situación sanitaria muestra una profesión médica extenuada, ciudadanos que empiezan a salir a la calle por el deteriro de la sanidad y que explican que la falta de sanitarios se ha convertido en una de sus mayores preocupaciones. Esta es la tela por cortar:

Listas de espera

Los datos publicados por el Ministerio de Sanidad sitúan a Madrid como la segunda comunidad mejor posicionada en espera quirúrgica, tras el País Vasco. Es decir, la segunda región donde menos se espera para entrar en quirófano. Pero el gran problema de la sanidad madrileña son las consultas con especialista: la espera media en días (53) coloca a Madrid en la mitad de la tabla y el porcentaje de quienes esperan más de 60 días sitúa a la región en antepenúltimo lugar, solo superada por La Rioja y Canarias: el 70% de los 500.107 madrileños que aguardaban a final del año pasado para ver a un especialista debían soportar tiempos superiores a 60 días. Es más, las demoras totales para el diagnóstico y tratamiento de un problema de salud se sitúan por encima de los ocho y los diez meses.

También hay una gran desigualdad en la región, ya que las esperas se acumulan en algunas especialidades y algunos territorios. Por ejemplo, la cita con el neumólogo en el hospital de la Paz es para 90 días de media, mientras que en el Rey Juan Carlos de Móstoles es de 0,75 días, según los datos de abril publicados en su web por la Comunidad. En abril, según datos de la Comunidad, esa lista para ver a especialistas se había engrosado hasta sumar 569.962 madrileños. Si se suman todos los madrileños en los tres tipos de listas de espera (quirúrgica, consultas y pruebas diagnósticas), en diciembre había 746.759 pacientes y, en abril, últimos datos publicados por la Comunidad, el número había crecido a 835.103 personas. Con el sistema de área única de salud, los ciudadanos pueden intentar acortar las demoras cambiando de hospital. Pacientes y sindicatos denuncian que existe una clara discriminación para quienes se niegan a ser derivados a un centro privado.

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Atención Primaria

Es el primer muro de contención de la sanidad y lleva años al borde del derrumbe. Durante el 2020, cuando explotó la pandemia, se cerraron más de 90 Centros de Salud en la región madrileña, de un total 424 puntos físicos, y aún hoy uno de cada seis permanecen con las persianas bajadas. Las quejas se multiplican, tanto por los usurarios como por los profesionales, que denuncian que asumen cada vez más pacientes y sufren al ver cómo la calidad de la sanidad pública cae en picado con más listas de espera (dos o tres semanas para una consulta normal) y menos tiempo para atender (siete minutos de media por paciente). Aunque los centros de salud madrileños estaban ya desbordados antes de la explosión del virus, el Observatorio Madrileño de Salud (conformado por organizaciones sociales, profesionales, sindicales y ayuntamientos) había denunciado ya el terrible deterioro a través de un manifiesto con treinta medidas para intentar salvarla.

Mientras la población de Madrid crece, las plantillas han ido disminuyendo con menos de un profesional médico o enfermería por cada 1.000 habitantes. Aunque no es la única región con este problema. La tasa del número de estos profesionales en equipos de Atención Primaria en el Sistema Nacional de Salud se sitúa en 0,8, según el Informe Anual del Sistema Nacional de Salud (SNS) de 2020-2021 publicado recientemente. Tan solo Castilla y León registra una tasa superior a 1. Aragón y Extremadura son las otras dos comunidades autónomas que cuentan con una tasa por encima de la media, 0,9 en ambas. La tasa de médicos en labores asistenciales en equipos de Atención Primaria está por debajo de la media nacional (0,8 médicos por 1.000 habitantes) en Canarias, la Comunidad de Madrid y Murcia. CC OO estima que en Madrid existe un déficit de 2.000 profesionales de enfermería y medicina de familia.

Protesta en Getafe por el cierre de los SUAP y el deterioro de la sanidad pública el 9 de julio.
Protesta en Getafe por el cierre de los SUAP y el deterioro de la sanidad pública el 9 de julio.CC OO

Los Servicios de Urgencias de Atención Primaria (SUAP)

Los SUAP llevan dos años cerrados y la intención del Gobierno de Ayuso, que anunció el 20 de junio, era abrir 17 (siete de ellos sin médico, solo con enfermera) y mantener cerradas el resto. Sin embargo, la presidenta de la Comunidad de Madrid ha rectificado tras la movilización ciudadana y de la oposición de izquierdas (Más Madrid, PSOE y Podemos). Eso sí, todavía no ha contado ni cuándo ni cómo lo va a hacer, lo que crea recelos en los profesionales y los sindicatos, que creen que es una manera de frenar la polémica suscitada por el colapso en los hospitales. El cierre de este servicio que utilizaban ciudadanos con dolencias menores y que requerían una cura inmediata ha provocado en algunas semanas de este verano casi el colapso de las urgencias hospitalarias.

Urgencias hospitalarias

Los urgenciólogos del hospital Intanta Sofía se encontraban este mismo miércoles al borde de la paralización. O de la renuncia. Algunos creen que el servicio no llega vivo hasta septiembre y se verán obligados a cerrar. El 12 de julio escribieron al juez de guardia para comunicar que el turno de trabajo de ese mismo día lo realizaban con cinco facultativos menos de lo normal y uno solo de guardia para hacer frente a toda la demanda asistencial del área. Mandaron el escrito al juez, explicaban en su carta, a la que ha tenido acceso EL PAÍS, porque ya habían avisado al jefe del hospital y a la dirección médica del centro, sin haber sido escuchados. Mientras, las bajas en el servicio caen, día a día, como una gota malaya, algunos médicos con ansiedad, otros por estrés, otros por depresión, a lo que se suma los huecos que dejan los que se han ido de vacaciones.

Las urgencias del Infanta Sofía representan el caso más extremo de la Comunidad de Madrid, según explica el sindicato de médicos Amyts. Pero no es el único. Jesús Vázquez, director general Asistencia Sanitaria de Madrid, reconoció en mayo un aumento de la asistencia a las urgencias hospitalarias entre un 10% a 19% a lo largo de este año. Amyts asegura que esa asistencia se ha incrementado en los últimos meses y ha alcanzado picos de entre un 38% y un 50% más de asistencia ciudadana, dependiendo del hospital, algo que se ha debido a varios factores: en verano se cierran camas todos los años, comienzan los turnos de vacaciones de los sanitarios, el repunte de contagios por covid en la séptima ola o el colapso generado por pacientes que antes acudían a su SUAP de referencia.

“Si en 2019 se atendió a 700.000 personas en las urgencias de atención primaria y ahora están cerradas, ¿dónde van ahora?”, preguntaba entonces Ángela Hernández, portavoz de Amyts. Un mes después de aquellas colas, de las imágenes de personas esperando entre seis y siete horas de media y médicos sin levantar la vista del suelo, completamente superados, la situación no ha mejorado. Esto ha provocado que las listas de espera quirúrgicas, uno de los pocos datos positivos antes del verano, empiecen a aumentar exponencialmente, según CC OO, debido a los nuevos ingresos, la falta de camas y, por tanto, la imposibilidad de atender a los pacientes con cirugías programadas.

Inversión

El Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso presupuestó 8.784 millones de euros para 2022 en Sanidad, un 8,6% más respecto a 2019, justo antes de la pandemia. Sin embargo, aunque se anunció como una buena noticia para la sanidad, esa cantidad en realidad refleja 178 millones menos que el gasto consolidado de hace dos años (8.962 millones de euros, según la Estadística de Gasto Sanitario Público del Ministerio de Sanidad). Esa diferencia entre lo presupuestado y lo gastado resume que Madrid está en los últimos puestos de la tabla en cuanto a gasto sanitario por PIB, en el penúltimo en cuanto a gasto total por habitante y año y lejos del 14% de la media española en inversión en atención primaria respecto al total del presupuesto sanitario. Dicho de otro modo: El gasto en la sanidad madrileña roza el 4% del PIB, cuando la media del gasto sanitario de las comunidades autónomas se sitúa entre el 5% y el 6%.

La Consejería de Sanidad defiende que cuenta, “como todos los veranos”, con planes de contingencia para poner en marcha medidas organizativas ajustadas a las particularidades de cada Zona Básica de Salud, “de manera que quede garantizada la asistencia sanitaria”. En este sentido, “los refuerzos asistenciales previstos para atender las posibles contingencias estivales en Atención Primaria son un mínimo de 100 profesionales, 46 de ellos médicos de familia y 37 enfermeras que ya están operativos como refuerzo extra de las plantillas estructurales, y a los que se irán incorporando más en función de las necesidades”.

Profesionales

Según el Portal Estadístico de personal del Servicio Madrileño de Salud (Sermas), en enero de 2020 (último mes prepandémico), había 74.095 profesionales; a 31 de octubre, 83.717 ―9.622 más de todas las categorías, sanitarias y no sanitarias―. Ahora hay 76.967 repartidos en 37 hospitales, cinco de ellos de gestión privada (Torrejón, Valdemoro, Collado Villalba, Rey Juan Carlos y la Fundación Jiménez Díaz). La Consejería de Sanidad defiende que el Sermas cuenta en estos momentos con casi 5.000 efectivos más que antes de la pandemia, 4.100 dentro de las plantillas estructurales y más de 600 como personal para sustituciones. Unos datos que contrastan con los de los sindicatos, que aseguran que esa plantilla estructural en realidad es “eventual” y que la región madrileña todavía se está recuperando de los tijeretazos realizados entre 2009 y 2014, con 5.850 trabajadores menos. De cara al verano, la Consejería de Sanidad asegura que ha autorizado más de 6.400 contratos de refuerzo “en distintas categorías y en todos los escalones asistenciales con una inversión de casi 48 millones de euros”. Sin embargo, aunque se hayan autorizado esas contrataciones hay problemas para materializarlas. “No se contratan médicos para los centros de salud y tampoco enfermeras, porque no encuentran, han puesto hasta anuncios en tablones”, dice una responsable del sector de atención primaria de CC OO. La Consejería admite que “puntualmente” existen problemas.

Centros hospitalarios

La Comunidad de Madrid ofrece asistencia sanitaria a los ciudadanos en 82 centros hospitalarios. El peso de la sanidad privada en esta Comunidad autónoma resulta relevante ya que cuenta con el 59% (48) de los hospitales y el 33% (6.867) de las camas existentes. Si se analiza el número de hospitales que posee el sector privado en la Comunidad de Madrid en función de la finalidad asistencial de cada centro, el 65% (31) son hospitales generales y médico-quirúrgicos, mientras que el 31% (15) de ellos son hospitales psiquiátricos, de larga estancia, de traumatología y rehabilitación, oncológicos, materno-infantiles y monográficos. Respecto a la distribución de las camas por finalidad asistencial, el 66% (4.509) se encuentran en hospitales generales y psiquiátricos. En la red pública del Sermas, se cuentan 37 hospitales, cinco de ellos de gestión privada (Torrejón, Valdemoro, Collado Villalba, Rey Juan Carlos y la Fundación Jiménez Díaz). A esto se le añade que Madrid es la región con más seguros privados (el 35% de la población tenía uno en 2021, según la patronal de las aseguradoras).

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Sobre la firma

Berta Ferrero

Especializada en temas sociales en la sección de Madrid, hace especial hincapié en Educación o Medio Ambiente. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera en EL PAÍS. Es licenciada en Periodismo por la Universidad Cardenal Herrera CEU (Valencia) y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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