Madrid afronta la Semana Santa en riesgo muy alto por contagios

La comunidad ha vuelto a entrar este lunes en el máximo escalón de peligro, según el semáforo del ministerio, con 255 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días

La Policía Nacional vigila las calles de la capital para controlar los aforos, el cumplimiento de horarios y el distanciamiento social en la zona de bares de copas este fin de semana.
La Policía Nacional vigila las calles de la capital para controlar los aforos, el cumplimiento de horarios y el distanciamiento social en la zona de bares de copas este fin de semana.Rodrigo Jiménez (EFE)

Vacaciones de Semana Santa, buen tiempo, el hartazgo tras más de un año de pandemia, el discurso del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso sobre acudir a bares y restaurantes, turistas... El batido de circunstancias de cara a esta semana, festiva para miles de ciudadanos, choca con la situación epidemiológica de Madrid, que entra este lunes de nuevo en riesgo extremo con 255 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días, según el semáforo de peligro del Ministerio de Sanidad. La tendencia de bajada frenó el buen ritmo que mantenía hace dos semanas y afronta desde la pasada una subida lenta de nuevos contagios, hospitalizaciones e ingresos en UCI.

El viernes, el viceconsejero de Salud Pública, Antonio Zapatero, informó de que la Comunidad no iba a tomar más medidas para los próximos días y pidió a los ciudadanos que se comportasen “de manera responsable y segura”. Esa misma tarde, la Comisión de Salud Pública formada por el Ministerio de Sanidad y las autonomías decidieron endurecer las medidas contra la covid para poner freno a la curva ascendente que ya refleja no solo Madrid sino otras autonomías como Cataluña, Navarra o Canarias; entre ellas, la recomendación de cerrar el interior de los bares en los territorios que estén en el umbral de riesgo alto según el semáforo aprobado el pasado otoño: tener una incidencia acumulada de más de 150.

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DVD1044 (26/02/2021) Gente en el interior de un restaurante en Madrid.
Sanidad recomienda a las comunidades cerrar el interior de los bares a partir de 150 casos por 100.000 habitantes

Madrid, contraria también al cierre de las comunidades autónomas activo desde este 26 de marzo y en vigor hasta el 9 de abril, se opuso a estas mayores restricciones, a pesar de que hace ya 15 días Zapatero aseguró que eran conscientes de que, tanto el puente de San José como la Semana Santa, iban a provocar “un repunte”. La mañana de este lunes, en declaraciones a Telecinco, el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, ha insistido en que Madrid no impondrá las medidas salidas de aquel acuerdo, que en la hostelería se produce un porcentaje “muy pequeño” de los contagios y ha pedido “transparencia” al ministerio para que explique cómo sabe que el interior de los bares es un foco de contagios.

Desde hace varios meses, la Comunidad de Madrid repite que el 80% de los contagios se dan en los domicilios. Sin embargo, según el último informe sobre los principales indicadores de seguimiento de la covid del Ministerio de Sanidad, la trazabilidad de Madrid es del 56,2%, es decir, que en la región se conoce el origen de apenas la mitad de las nuevas infecciones. Y la pasada semana, el boletín epidemiológico de la Dirección General de Salud Pública reflejaba que el primer ámbito donde se estaban produciendo los brotes era el social, con 20 activos y 94 casos asociados, seguido del laboral, con 17 y 85, respectivamente.

Actualmente, Madrid mantiene la hostelería con el cierre de la actividad en barra, un máximo de cuatro personas en el interior y de seis en terraza, la obligatoriedad de la ventilación mecánica o manual por parte de los establecimientos y la de la mascarilla, excepto cuando se consuma. Ruiz Escudero, en esa cadena de televisión, ha repetido la petición a la población que hizo Zapatero hace unos días: responsabilidad a la hora de cumplir las normas.

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Un hombre camina frente a la terraza de un bar donde hay sentadas otras tres personas en la zona básica de salud de Guzmán el Bueno, en el distrito de Chamberí, en Madrid (España), a 26 de octubre de 2020. Guzmán el Bueno es una de las zonas básicas de salud –ZBS- en las que, desde hoy, entran en vigor las restricciones de movilidad impuestas por la Dirección General de Salud Pública para frenar la evolución de la pandemia del COVID-19. Ya son 32 las zonas básicas de salud en las que se desaconsejan los desplazamientos y actividades no imprescindibles. A la vez, se establece la restricción de entrada y salida en el perímetro del municipio o zona.
26 OCTUBRE 2020;MADRID;CHAMBERÍ;RESTRICCIONES;SALUD;CORONAVIRUS;ENFERMEDADES;LIMITACIONES;MOVILIDAD;
Óscar Cañas / Europa Press
26/10/2020
El mayor número de brotes de covid en Madrid se da en el ámbito social

“La gran mayoría de la población lo hace”, dijo el viceconsejero el viernes. Hay, por el contrario, una minoría que no. Desde ese día, la Policía Municipal de Madrid ha intervenido 353 fiestas o reuniones ilegales en domicilios —81 el viernes, 150 el sábado y 122 el domingo—. “En algunas de ellas había un número de personas superior al permitido y no se usaban mascarillas ni otras medidas de seguridad”, explica un portavoz. “Las intervenciones más destacadas fueron la noche del viernes en un domicilio en el que había 28 personas, todas ellas incumpliendo la restricción de circulación en horario nocturno, la de no llevar mascarilla y la de no mantener distancia de seguridad”, se extiende.

El sábado por la noche desalojaron un local en el distrito de Moncloa-Aravaca con 140 personas que incumplían las medidas sanitarias, y entraron en un restaurante del distrito de Chamberí. “Unos jóvenes que se encontraban celebrando una fiesta, al percatarse de la presencia policial, se escondieron entre mesas y en un despacho cerrado para evitar ser identificados por la Policía Municipal”, dice el mismo portavoz. Además, este fin de semana impusieron 459 denuncias por no portar mascarilla en lugares públicos, 389 por consumo de alcohol en vía pública y casi 1.100 por deambular sin justificación en horario nocturno restringido.

El repunte en el sistema sanitario

Mientras, el sistema sanitario vive otra realidad. La de un alivio que no termina de llegar. La última semana de enero se llegó al pico semanal de hospitalizaciones, hubo entonces 3.659 nuevos ingresos. A partir de ahí, la tendencia fue a la baja de forma ininterrumpida hasta esta pasada semana, que ha vuelto a registrarse una subida: 1.284 nuevos enfermos han necesitado una cama de hospital. El global, que alcanzó su máximo el 1 de febrero y desde entonces descendía, empezó a oscilar a mediados de marzo con un equilibrio mantenido por las altas y vuelve a estar ya por encima de 1.600.

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MADRID, 26/03/2021.- El viceconsejero de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, Antonio Zapatero (d), junto a la directora general de Salud Pública, Elena Andradas (c) y al coordinador del Hospital Isabel Zendal, Fernando Prados, antes de informar sobre la situación epidemiológica y asistencial en la región por coronavirus, hoy en la Consejería de Sanidad, en Madrid. EFE/David Fernández
Madrid afronta la Semana Santa con una incidencia al alza y sin alivio en los hospitales

Las UCI, las unidades que más influyen en la capacidad asistencial de los hospitales, no han logrado bajar de los 400 críticos en ningún momento desde que comenzó el descenso tras el pico, el 7 de febrero con 732, según los datos diarios publicados por la Sociedad de Medicina Intensiva de Madrid. Este domingo, con cifras de esa sociedad, había 430 enfermos graves, lo que supone un 91,8% de su capacidad estructural —aquellas camas propiamente de Medicina Intensiva, sin contar otras unidades como quirófanos o unidades de recuperación tras la anestesia—, y llevan cuatro días al alza.

Es el número de muertes, el más negro de esta pandemia, el único que sigue manteniendo la bajada, lo hace de forma continuada desde que acabó enero, cuando se registraron 462 fallecidos en los hospitales madrileños. Esta pasada semana fueron 117 personas, una cifra que para muchos profesionales sanitarios sigue siendo inasumible. Desde que comenzó la pandemia, 23.094 ciudadanos han muerto por covid o con sospecha de infección en la Comunidad de Madrid.

La capacidad de las unidades de cuidados intensivos

Las UCI, donde se trata a los enfermos más graves de covid, los que no pueden respirar por sí mismos, son unidades con unos requisitos materiales y humanos que, cuando llegó la pandemia, estaban muy por debajo de las necesidades que provocó la rápida expansión del virus. En aquel momento de urgencia, los hospitales reorganizaron toda su estructura para poder atender a esos pacientes críticos. Lo hicieron ocupando todos los espacios factibles de ser ocupados: quirófanos, unidades postquirúrgicas, de recuperación tras la anestesia, de cuidados intensivos infantiles y llegaron a hacerlo en bibliotecas o gimnasios. Sin embargo, advirtieron desde el primer momento, una UCI no es solo una cama y un respirador, requiere del manejo especializado de profesionales de Intensiva y las cifras de estos expertos no daban para cubrir lo que ocurría. Anestesiólogos, sobre todo, y especialistas de otras áreas se pusieron a trabajar con los intensivistas para poder sortear la emergencia.

Desde entonces, el cálculo oficial –el que ofrece la Comunidad y también el que aparece en la estadística diaria del Ministerio– de la capacidad de estas unidades se hace sobre el espacio que fueron capaces de ampliar (es decir, sobre el máximo de camas que pueden ser ocupadas en Madrid, 1.233, según se desprende de las cifras que la Comunidad da a diario al Ministerio), algo que no refleja la presión real sobre el sistema asistencial. Madrid, según datos hospitalarios, cuenta con 468 camas de UCI, por lo que el porcentaje de ocupación de esas unidades se realiza sobre ese número. Este diario ha solicitado en varias ocasiones a la Consejería de Sanidad el dato de camas estructurales de UCI, sin que haya sido facilitado.

Sobre la firma

Isabel Valdés

Corresponsal de género de EL PAÍS, antes pasó por Sanidad en Madrid, donde cubrió la pandemia. Está especializada en feminismo y violencia sexual y escribió 'Violadas o muertas', sobre el caso de La Manada y el movimiento feminista. Es licenciada en Periodismo por la Complutense y Máster de Periodismo UAM-EL PAÍS. Su segundo apellido es Aragonés.

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