LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

Los sindicatos consideran un “castigo” vetar contratos por no ir al Zendal

La normativa actual permite trasladar a los profesionales según las necesidades de la Administración pero con un requisito, que se garantice la asistencia en los centros de origen de esos especialistas

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en su visita este lunes al Isabel Zendal.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en su visita este lunes al Isabel Zendal.CAM / EFE

La orden que ha dado la Comunidad de Madrid a todos los hospitales de la región para que no contraten a ningún profesional de los que tienen en la plantilla de refuerzo por la covid que hubiese renunciado por ser derivado al centro de emergencias Isabel Zendal se escurre dentro de la normativa vigente. Abogados y sindicatos dudan sobre cuánto se ajusta a los acuerdos y las leyes que rigen actualmente esta instrucción dictada el 30 de diciembre. Sí coinciden en que esto es una “política de castigo”. Este lunes, varias organizaciones sindicales pidieron reunirse urgentemente con la Dirección General de Recursos Humanos del Sistema Madrileño de Salud. La Dirección contestó casi de inmediato. Será este martes.

Los servicios jurídicos de Satse, Amyts, CC OO, UGT y Csit, los sindicatos presentes en la denominada Mesa Sectorial de Sanidad de la comunidad, están estudiando el mandato del Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso. Mientras, esperan la reunión con la Consejería de Sanidad. “En cualquier caso, esto se mete en materia discriminatoria, vulneración de los acuerdos con los sanitarios, maltrato y penalización”, dice Clara Tomás, abogada laboralista del Colegio de Abogados de Madrid. Que también explica que hay que diferenciar entre “aquellos profesionales que están en las bolsas de empleo con un nombramiento en vigor y aquellos que están siendo llamados ahora”.

Para los que accedan ahora a un contrato, la comunidad puede ofrecerles “el Zendal o nada, son lentejas, si quieren van allí y si no no aceptan el contrato”, ahonda Tomás. “Para los que ya están trabajando en un centro, con nombramiento activo, lo del traslado forzoso y la penalización es diferente. E implica saltarse todos los acuerdos firmados entre sindicatos y la Comunidad de Madrid previamente”. La situación, dice, “es complicada”.

Por un lado, esta orden no se ajusta al acuerdo al que los sindicatos llegaron con la Comunidad en 2016 sobre selección del personal, que fija una penalización que consiste en pasar a ocupar el último lugar en la bolsa de empleo temporal correspondiente durante un año en caso de rechazar un contrato, pero no recoge “no volver a contratar”. Y solo es para el personal que pertenece a esas bolsas. El Zendal, al ser una nueva infraestructura, nunca ha estado dentro de las opciones elegibles que tienen estas bolsas, que además no existen para todas las categorías —de hecho, la mayoría de las especialidades médicas de la hospitalaria no cuentan con una—, y que son a través de las que los profesionales eligen los lugares donde quieren trabajar y de donde los centros van contratando personal.

Por otro lado, la instrucción no cumple uno de los requisitos de la orden ministerial del pasado otoño [el Real Decreto Ley 29/2020], que, entre otras cuestiones, permite la movilidad de los especialistas entre distintos servicios y centros según las necesidades, pero especifica que esto “se regula con carácter excepcional y transitorio” y “siempre que quede garantizada la asistencia a sus unidades de origen”. Sin embargo, el Ejecutivo de Díaz Ayuso insiste en que el Zendal no es un centro de campaña sino “un nuevo hospital”, es decir, según sus propias declaraciones no tiene carácter transitorio sino a largo plazo, estable. Y, sobre todo, en ningún caso queda garantizada esa asistencia en los lugares de origen. Porque no se sustituye a quienes se envía al centro de Valdebebas. “Vulnera la finalidad de la norma, al estar desarmando de personas otros centros de atención hospitalaria que ya sufren mucho estrés por falta de personal”, explica el abogado laboralista Íñigo Molina.

Este lunes, la Plataforma Independiente de técnicos sanitarios compartía en su cuenta de Twitter una publicación: “Se necesitan TCAEs y enfermeras en el Hospital Universitario La Paz para cubrir al personal que se han ido al Hospital Isabel Zendal. Si conoces a alguien que esté disponible menciona o comparte”. También a los antiguos alumnos de la Facultad de Enfermería de la Universidad Francisco de Vitoria ha llegado esa oferta de empleo por e-mail.

La presión de la tercera ola

Los hospitales madrileños, inmersos en plena tercera ola, sufren una presión asistencial creciente y a un ritmo acelerado, sobre todo en la última semana, y nunca, desde que llegó la pandemia, han tenido recursos sobrantes. Este lunes, la comunidad superaba el pico de la segunda ola. Tiene 3.371 pacientes ingresados en planta y 525 en sus UCI. Solo desde el viernes han ingresado 1.709 nuevos enfermos en las plantas de agudos y las UCI ya superan el 100% de ocupación en sus unidades estructurales —es decir, sin contar con otras áreas como unidades de reanimación tras la anestesia o quirófanos—.

El momento de emergencia, dice Molina, no se adapta a las necesidades del Zendal: “La legislación del ministerio está pensada para cubrir necesidades urgentes y excepcionales, no para cubrir la dotación de personal necesario para un nuevo centro y menos aquellos puestos que son estructurales, es decir, que tiene usos permanentes. Esto es usar una norma de emergencia para cubrir necesidades ordinarias que además se sabían con meses de antelación”.

Exactamente siete meses antes, porque en mayo la Comunidad ya sabía que iba a levantar el centro de emergencias y unas semanas después arrancaron las obras. La mañana de este lunes, en una comparecencia sin preguntas permitidas para los medios de comunicación desde el Zendal, la presidenta Isabel Díaz Ayuso lo ha recordado: “Otras comunidades los están levantando en tiempo récord [en referencia a Valencia]. Nosotros lo teníamos planificado, con tiempo y previsión”.

Pero en esa “previsión” los recursos humanos fueron lo último que se cerró. No fue hasta noviembre cuando la Consejería de Sanidad informó de dónde saldría la plantilla del Zendal: del resto de los hospitales públicos de la comunidad. El documento de la comunidad estableció que los recursos humanos del Isabel Zendal se completarían “en primer lugar, mediante solicitud voluntaria de aquellos profesionales fijos e interinos, de las Instituciones Sanitarias del Servicio Madrileño de Salud, que quieran incorporarse con carácter temporal a este nuevo hospital”, y, en segundo lugar, “mediante la adscripción directa de los efectivos contratados durante el año 2020 por covid-19, en el caso de que no existan suficientes profesionales voluntarios y no se cubran la totalidad de los efectivos necesarios”. No los hubo, y comenzaron los “traslados forzosos” de esos contratos covid.

Y ahora, desde hace varios días, ese acuerdo tampoco se está cumpliendo. Una decena de profesionales sanitarios aseguran que en sus contratos no aparece ese epígrafe de “contrato covid” y aún así han sido movilizados al Zendal bajo “amenaza” de quedarse sin trabajo.

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