TEATRO

Ópera para reflexionar sobre el sufrimiento de las mujeres asesinadas

Lola Blasco es la autora del libreto sobre el que se construye ‘Marie’, una coproducción del Teatro Real y Teatro La Abadía

La dramaturga Lola Blasco autora de la obra 'Marie' posa en el escenario del Teatro La Abadía.
La dramaturga Lola Blasco autora de la obra 'Marie' posa en el escenario del Teatro La Abadía.Victor Sainz

La violencia de género lleva el nombre de Marie en una obra de teatro que se apoya en la ópera para narrar la tragedia de una mujer que muere tres veces. La puesta en escena de Rafael Villalobos sitúa al espectador en los bajos fondos de un club de striptease, una especie de purgatorio dantesco en donde reina la oscuridad tan solo rota por la luz que desprende una gigantesca cruz que sobrevuela el escenario. Su propuesta es una invitación para reflexionar sobre el sufrimiento que padecen las mujeres asesinadas a través de la mirada de Lola Blasco, la autora del libreto. Sobre su texto se construye esta coproducción del Teatro La Abadía, que la programa en su sala Juan de la Cruz hasta el 17 de enero, en colaboración con el Teatro Real. El estreno estaba programado para el día 9, pero se retrasó hasta el 12 por el temporal de nieve.

El espectador se sumerge en la cruda realidad de Marie, una prostituta que es asesinada por Woyzeck. Su verdugo masculino está inspirado en el personaje creado por el dramaturgo Georg Büchner a finales del siglo XIX y en la posterior ópera de Alban Berg. El crimen que muestra esta nueva producción se va reconstruyendo a medida que avanza el relato de Lola Blasco, dentro del que subyace una profunda crítica: “Hablo de los dos estereotipos que se nos han puesto como mujeres, estos dos arquetipos de madre como la virgen María o de mujer prostituta como María Magdalena y cómo se nos clasifica en un lugar u en otro. Es una denuncia a la cultura patriarcal”, explica la autora del texto, que lo escribió gracias a la beca Leonardo de la Fundación BBVA.

Esta Premio Nacional de Literatura Dramática 2016 cuenta que a todas las trabajadoras del prostíbulo que ha creado en su texto se les llama Marie y que lo eligió por ser un símbolo que representa a todas las mujeres. “María nos lo ponían antes a las niñas delante de otro nombre cuando te bautizaban, hablar de Marie es hablar de todas, y sobre todo de aquellas que han sufrido violencia de género”, aclara. La autora se había planteado que aparecieran todos los nombres de las mujeres asesinadas en España desde que existen recuentos, pero la lista era tan larga (son más de 1.000), que optó por esta estrategia para invitar así a la reflexión.

Blasco quería abordar esta lacra desde una perspectiva diferente para llegar a un público más amplio: “Es un tema muy complejo y si yo hago una obra de teatro más social y política, como las que he hecho durante muchos años, voy a estar en una sala alternativa donde me van a ver cuatro personas convencidas de lo mismo que yo. Uno se tiene que plantear para qué hace las cosas y por qué”. De ahí que introducir en su versión el género de la ópera responda a esa necesidad. “Cuando me planteo este personaje tengo claro que iba a ser una obra de teatro musical. Quería buscar la forma de que esta obra la escuchase mucha más gente y la música es un lenguaje más democrático, a través de ella puedes trasladar muchas ideas y esto es algo que llevo trabajando bastante tiempo”, indica.

El hecho de que un tema tan delicado como la violencia de género se abordase con música, a cargo del compositor Germán Alonso, fue motivo de debate con Villalobos. “Yo a veces me planteaba si era lícito hacer algo bello, pero Rafael dice que la belleza es la única manera de llegar a la gente”. Para ella es interesante que la ópera se abra a ser una herramienta social y a pesar de que sabe que no es una música fácil, se mezcla con la electrónica con un resultado contemporáneo que puede gustar al público. Además, opina que también es más económico para los bolsillos. De esta manera, la voz de Marie, la víctima, es de Nicola Beller Carbone con el relevo de Valentina Coladonato, y la de Woyzeck, el asesino, de Xavier Sabata y Jordi Domènech. Les acompañan los actores Julia de Castro, Pablo Rivero Madriñán y Luis Tausía.

La recreación de este paisaje sórdido se mimetiza con la tragedia que se desarrolla en el texto. Blasco dejó una anotación a Villalobos que hablaba sobre la pintura de El Bosco y él lo ha respetado tomando inspiración también de Caravaggio. La dramaturga y el director de escena se conocen desde hace 12 años, porque fueron compañeros en la Escuela de Arte Dramático. Esa complicidad hace que la puesta en escena de él encaje con el tono poético de ella.

Para Blasco con la violencia de género pasa lo mismo que con los muertos por la covid, la sociedad deja de impactarse con las cifras. “Escuchan 400 muertos al día y lo normalizan y se van de fiesta igual. Llega un momento en el que no somos capaces de empatizar con números tan grandes, es imposible porque, si tuviéramos que sufrir por cada una de las personas, nos moriríamos. Nos acostumbramos también a que haya otra mujer asesinada más. Se habla y sale en los medios, pero esto no está cambiando. Cada vez hay más violaciones en grupo, se está poniendo de moda y estamos yendo hacia atrás en muchas cosas”.

A la hora de encarar esta problemática, Blasco piensa que la educación en los institutos es clave y cree que los modelos que reproduce la pornografía que denigran a la mujer pueden estar relacionados con que haya jóvenes que todavía piensan de forma machista. “La sociedad no quiere ver, hay una parte que sí reclama que esto no suceda y le da visibilidad pero hay otra que incluso está diciendo que no se use la etiqueta de violencia de género y que piensa que es lo mismo la violencia hacia un hombre que hacia una mujer. La violencia siempre es terrible hacia cualquier persona y para eso existe la ley, pero concretamente es a las mujeres a quienes están matando. Si en cualquier otro colectivo se hubiese matado a ese número de personas se echarían las manos a la cabeza”, señala.

En su faceta de profesora universitaria, Blasco pregunta a sus estudiantes cuántos se han sentido agredidos. Todas las chicas levantan la mano, desvela. “En algún momento las mujeres que yo conozco se han asustado. A veces vas caminando con miedo o tienes que poner un mensaje para saber que tu amiga ha llegado a casa y esto hay que contarlo. Dicen que el arte es el reflejo de la vida. Yo pienso que, como no podemos cambiar la vida, si cambiamos algunos de los reflejos dentro del arte quizás la vida también cambie”, concluye.

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