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“Me parece genial que la gente salga más al monte, pero el problema es que no saben cómo”

Olmo Díaz ha comenzado una iniciativa para limpiar la basura en La Pedriza, que asegura se ha multiplicado tras el confinamiento

Olmo Díaz es un escalador que ha habilitado una campaña para recoger basura de la sierra madrileña.
Olmo Díaz es un escalador que ha habilitado una campaña para recoger basura de la sierra madrileña.KIKE PARA

Darse un paseo por los senderos de la sierra de Madrid puede ser una experiencia tan agradable por las vistas y el aire fresco como descorazonadora por la cantidad de basura que se puede encontrar. Olmo Díaz, un madrileño de 25 años, cuenta que cuando tras el confinamiento volvió a La Pedriza -destino predilecto de este autoproclamado apasionado escalador- se ha topado con un aumento en los residuos que la gente deja tras pasar el día en la sierra. De ahí su iniciativa “Pedriza no hay más que una”, con la que incita a los visitantes a limpiar la basura que se encuentren en la zona y que suban una foto a redes sociales. La idea es que no solo se limpie la zona, sino que también se viralice la situación, se genere conciencia ambiental y se promueva el civismo en la montaña.

¿Siempre ha ido a la sierra o es algo que empezó con la escalada?

Siempre me ha gustado la montaña. Mis padres me llevaban mucho cuando era pequeño, por Pirineos, Gredos, lo típico. Pero desde luego se ha intensificado mucho a raíz de escalar. Igual he pasado de ir un par de veces al año a ir todos los fines de semana y cuando puedo entre semana, también.

¿Cuál es su rincón favorito de la Pedriza?

La Cueva de la Mora es un lugar muy especial dentro de la Pedriza para mí; y Las Torres también me gusta mucho porque es el punto más alto y hay muy buena vista.

¿Qué tipo de basura se ha encontrado?

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Pues hay dos categorías grandes. Hay bastante basura histórica: latas de Mahou de hace treinta años o botellas viejas también. Pero ahora, que está yendo más gente, lo que más hay son latas de cerveza o de refrescos, empaques de comida, papeles y mascarillas de todo tipo.

¿Por qué cree que hay más personas yendo a la sierra últimamente?

Yo creo que la gente se ha dado cuenta del valor que tiene el mundo natural. Sobre todo a raíz de estar confinado, pero también porque tienen limitadas otras actividades de ocio. Entonces hay mucha gente que igual se sube un altavoz y unas sillas, neveritas para las cervezas y esas tampoco son las actitudes más respetuosas con la montaña. Y ahí está el problema. A mí me parece genial que la gente salga más al monte, pero el problema es que no saben cómo y eso tiene unas consecuencias en la basura que hay en estas zonas.

¿Hay un perfil destacable entre las personas que han comenzado a ir más a la montaña?

Es muy variado, pero sí hay mucha gente joven, claramente diferente a las personas que iban tradicionalmente a la montaña. Al ser gente que no los han criado con ir a la montaña, y les hayan educado en el respeto y las formas en las que tienes que actuar en el monte, ahora hay que enseñarles esa conciencia ambiental y el civismo que se espera que haya en estos espacios naturales.

¿Qué recomienda a un principiante que esté visitando la sierra por primera vez?

Que fuese con los ojos muy abiertos, que intentase analizar y copiar un poco los comportamientos de la gente. No me refiero a la forma en la que anda, sino simplemente la manera en que se relacionan con el entorno, darte cuenta de que ellos van con lo mínimo posible, darte cuenta de que nunca dejan rastro de haber estado allí, intentar un poco imitar eso.

¿Qué relación cree que debería tener un madrileño con lo rural y con la sierra?

Yo creo que para un madrileño debería ser especialmente importante tener una conexión con la montaña porque al final vivir entre tanto coche, tanto edificio, a todo el mundo le desgasta aunque todavía no lo sepa. Teniendo un espacio así tan cerca, la primera vez que vas a la montaña te sientes liberado, cualquier persona que vaya y que tenga aprecio por la belleza y la naturaleza tiene que conmocionarse de salir de todo esto.

¿Qué cosas positivas se pueden sacar de esa cultura de montaña para el día a día dentro de la ciudad?

Pues muchísimas cosas. Primero, una fuerza interior importante, porque la montaña te suele poner en situaciones difíciles, y más si vas con la intención de hacer montañismo serio, y solucionarlas o superarlas te hace sentir muy fuerte. Además, al ser un lugar al que se suele ir acompañado hace que se cultive la confianza en la otra persona, pues crea una unión muy fuerte entre los que frecuentamos la montaña. También la motivación para seguir, porque por lo menos para mí, esos momentos en la montaña son los que me dan fuerzas para darlo todo en los días de diario.

LA EXPERIENCIA DE LA ACCIÓN DIRECTA

No es la primera vez que Olmo Díaz decide tomar acción y generar un cambio tangible de manera personal. En el 2016, cuando cursaba su grado de Relaciones Internacionales y Economía en la Universidad, lideró un proyecto en un pueblo del norte de Tanzania. Tras varios viajes y mucho trabajo él y sus compañeros en el proyecto construyeron una escuela en el pueblo y dejaron una plaza con bancos para que las personas tengan un espacio común donde compartir y echar las tardes.


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Sobre la firma

Nicholas Dale Leal
Periodista en EL PAÍS América desde 2022. Máster de periodismo por la Escuela UAM-EL PAÍS, donde cubrió la información de Madrid y Deportes. Tras pasar por la Redacción de Colombia, ahora es parte del equipo que produce la versión en inglés del periódico.

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