OPERACIÓN PADILLA

La Fundación Padilla asegura que entregará las becas de este año tras el escándalo de su expolio

“Todo estaba organizado para vender los edificios y en ningún momento se había pensado en las becas y en los niños de Málaga”, asegura el último patrono de la familia

Vecinos de la los inmuebles de la Fundación Molina Padilla, en el barrio de Salamanca de Madrid.
Vecinos de la los inmuebles de la Fundación Molina Padilla, en el barrio de Salamanca de Madrid.KIKE PARA

Perplejidad. Incertidumbre. Y dudas. Muchas dudas. Esta es la sensación en el municipio malagueño de Colmenar tras el escándalo inmobiliario que afecta al arzobispado de Madrid destapado por EL PAÍS el pasado día 7. Siete días después, la fundación que tutela el Arzobispado de Madrid asegura ahora, a través de un comunicado, que repartirá los 330.000 euros en becas para los niños más desfavorecidos de este pueblo de 3.000 vecinos. “Me han llamado muchos padres”, cuenta por teléfono el alcalde José Martín. “Esperamos que al fin reciban las becas de este año. La sensación en el pueblo es de creer que será así, pero donde hay muchas dudas es en la continuidad de la fundación. Si las ventas de los edificios sigue adelante y se reduce el patrimonio, los ciudadanos tienen la sensación de que la continuidad de las becas para los años siguientes están en el aire”.

La Fundación Molina Padilla es una de las tres fundaciones que están siendo investigadas por la justicia madrileña ante el expolio de sus bienes. Su origen data de 1957. El malagueño Alfonso Molina Padilla murió sin descendencia en 1957 a los 82 años. Sin hijos, firmó en su testamento la creación de una fundación con su nombre. La idea era muy simple. Ofrecer becas a los estudiantes más necesitados de su querida provincia de Málaga con una parte del dinero recaudado de su patrimonio. Los dos grandes bienes de la fundación son, entre otros, dos bloques de pisos de cinco plantas ubicados en el corazón del acomodado barrio de Salamanca de Madrid. Aquí viven alrededor de 70 familias en alquiler. Con la renta de estas casas, la fundación revierte el 70% de los beneficios en ayudas para alumnos malagueños de pocos recursos. Un círculo de gran auxilio para los más vulnerables.

El pasado lunes EL PAÍS destapó la Operación Padilla. Un nuevo escándalo eclesiástico. El Arzobispado quería vender los dos edificios a una sociedad por 12 millones de euros en octubre del pasado año. Y mientras se desarrollaba la enajenación de estos bienes, la iglesia realizó dos ventas en otras dos fundaciones. Una, de 14 edificios en el centro de Madrid de la Fundación Fusara por 74 millones de euros a un entramado opaco de 14 empresas. Y otra, de una parroquia y una residencia de ancianos de la Fundación Santísima Virgen y San Celedonio, ubicada en los alrededores del Bernabéu, por 37 millones de euros a la privada Universidad de Nebrija. Todas por debajo del precio de mercado, según los expertos inmobiliarios consultados.

Carlos Herrero, el único miembro de la familia que aún forma parte del patronato de la fundación, es cauto ante la entrega de las becas. “No sabemos de dónde va a salir ese dinero. Desde la entrada de los miembros del Arzobispado en el Patronato llevamos 20 meses de despilfarro. Todo estaba organizado para vender los edificios y en ningún momento se había pensado en las becas y en los niños de Málaga”.

[Lea el reportaje: ‘Operación Padilla: así opera la trama oculta de la Iglesia que expolia fundaciones millonarias en Madrid’]

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