Coronavirus

“Segundo de bachillerato con clases telemáticas está siendo duro”

La ciclista Adriana San Román vuelve al asfalto después de dos meses entrenando sobre un rodillo en casa mientras se prepara para los exámenes de acceso a la universidad

A la izquierda, Adriana San Román retratada por Kike Para en enero de 2020. A la derecha, durante la cuarentena.
A la izquierda, Adriana San Román retratada por Kike Para en enero de 2020. A la derecha, durante la cuarentena.

El confinamiento ha sido especialmente duro para los deportistas. La ciclista Adriana San Román (Valdemorillo, 18 años) se ha pasado dos meses entrenando sobre un rodillo (una bicicleta anclada a unos soportes). Amenizaba los ejercicios con la ayuda de un simulador, pero ni punto de comparación con pisar el asfalto, al que volvió el 2 de mayo. Ahora, el objetivo es estar en forma cuando regresen las competiciones, especialmente la Copa del Mundo, que debió celebrarse el 22 de marzo en Milán (Italia). De momento no hay fecha para la vuelta. Antes de que el coronavirus cambiara su vida, San Román nos contaba cómo se proclamó subcampeona nacional de su categoría en pista y campeona de España por relevos junto a su inseparable Eva Anguela.

¿Cuándo escuchó hablar del virus por primera vez?

Las noticias ya contaban en enero lo que sucedía en China. Pensaba que podía llegar a Europa, pero nunca que nos afectaría tanto.

¿Cómo lo han vivido en casa?

Con paciencia. No hemos sentido miedo, pero sí mucha incertidumbre. El primer mes lo llevamos mejor, pero llega un momento en que satura. Quieres ver a tu familia y a tus amigos. Saber que están bien.

¿Ha trastocado mucho sus planes?

Ha cambiado por completo mi temporada deportiva. También tuve que cancelar el cumpleaños de mi mayoría de edad, que fue el 13 de marzo. Se anunció el decreto del estado de alarma y quisimos prevenir, sobre todo por mis abuelos. Hablo a diario con ellos, pero no es lo mismo.

¿Qué tal la cuarentena?

Soy muy casera, me gusta estar en familia, así que no me ha supuesto grandes problemas. Me he levantado cada día como si fuese a clase. He creado un hábito.

¿Cómo afecta a sus estudios?

Estoy en segundo de bachillerato. Está siendo muy duro. Los profesores nos mandan ejercicios a través de una plataforma. Estamos agobiados porque no respetan los horarios a rajatabla y creen que su asignatura es la única que tenemos. Es una situación difícil para todos.

¿Cómo se presenta la selectividad?

Se retrasó al 6, 7 y 8 de julio. Entra el temario completo, pero parece que nos van a dejar elegir entre varias opciones de examen.

¿Qué estudiará en la universidad?

Me decantaré por INEF; el deporte tiene muchas salidas.

¿Le afecta esta situación como atleta?

Ha cambiado mucho mi rutina. A principios de año estaba muy motivada. Luego fueron cancelando pruebas y me costó asimilar que la temporada se alargaba. Entrenar en casa te obliga a bajar la intensidad. Ahora salgo a la calle seis días a la semana, en los horarios estipulados, ya que no soy profesional. Hago una media diaria de 70 kilómetros.

¿Es suficiente?

Preferiría que, a los deportistas de alto rendimiento, como es mi caso, nos otorgaran mayor margen de horarios para entrenar, pero estoy muy contenta por salir de nuevo. Ya estaba harta de tanto rodillo.

¿Ha necesitado cuidar más la alimentación?

Mi alimentación es buena todo el año, aunque a veces tengo mis caprichos. Debería cuidarla más, pero la verdad es que he comido lo mismo.

¿Qué pasa con las competiciones?

No sabemos nada. Se estima que volveremos a competir a finales de agosto o a principios de septiembre. El calendario ya estaba muy repartido, por lo que me temo que no habrá tiempo para celebrar todas las pruebas. La temporada comienza normalmente en diciembre, así que este año se unirán ambas.

Han cancelado otras, como los Juegos Olímpicos.

Me da pena, pero es lo correcto. Concentrar a mucha gente supone un foco de contagio. Los atletas tampoco están en igualdad de condiciones para competir.

¿Cómo le va a cambiar el confinamiento?

A partir de ahora voy a apreciar mucho más los pequeños detalles, incluso tener tiempo para aburrirme. También me ha enseñado a valorar el trabajo que hacen los demás. Todos somos necesarios y hasta ahora, eso pasaba desapercibido.

¿Y al mundo?

Creo que cuidaremos más nuestra higiene, nos alimentaremos mejor y seremos mejores personas. Esta situación nos ha enseñado que unidos somos más fuertes.

¿Qué echa en falta?

A mis amigos, aunque hablo con ellos a diario por teléfono. Cuando nos dejen, quiero quedar con ellos y tomar algo en una terraza durante horas. Todo el tiempo que se pueda.

¿Estará acostumbrada por las concentraciones?

Es diferente. En una concentración hay mucha presión, pero haces algo que te gusta, estás con tus compañeros y hay momentos para reírse. No lo haces por obligación.

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