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“No solo es el talento, hay que ser muy cabezota”

La ciclista Adriana San Román, tres veces campeona de España en su categoría, es una de las grandes promesas del deporte madrileño

adriana san roman
Adriana San Roman, campeona de España de ciclismo en pista con su bicicleta de carretera posando en su pueblo natal, Valdemorillo.

La ciclista Adriana San Román (Valdemorillo, 17 años) es una de las grandes promesas del deporte madrileño. Ha sido campeona de España en pista de su categoría los tres últimos años tanto en la modalidad individual de puntuación como en la de velocidad por equipos. Estudia 2º de bachillerato y sueña con convertirse en ciclista profesional. Para conseguirlo trabaja duro: hasta 20 horas de entrenamientos semanales. En 2020 le esperan la mayoría de edad y su nuevo equipo, el CAF Turnkey vasco.

¿Quién le metió el gusanillo?

Mi padre. De pequeña iba a verle a todas las carreras y un año me dijo de probar.

¿Cómo le fue?

Mal. En ocho kilómetros me doblaron dos veces. Dije que quería entrenar para ser mejor.

¿De qué depende el éxito?

No solo es el talento, hay que insistir mucho. Hay que ser muy cabezota. Yo lo he sido y he entrenado hasta conseguirlo.

¿Dónde empezó?

En el equipo de Valdemorillo, con 18 niños más. Solo hemos continuado dos. El ciclismo es muy sacrificado, la gente lo deja. Hay chicos con mucho potencial, pero los padres no pueden llevarles a las competiciones.

¿Qué es lo que más le motiva?

Competir. Es una experiencia increíble y cada vez te dan ganas de más.

¿Engancha?

Sí, pero es un deporte injusto. Si dejas de entrenar durante dos semanas baja tu consumo de oxígeno un 20%. Hay que entrenar todo el año. Ahora en invierno corro, nado y ando.

¿Por qué optó por la pista?

Siempre tuve bici de montaña. Mi padre puso una tienda, vi una de carretera y me encantó. Se la pedí, la probé y me fascinó. Fui a una prueba con ella, pero quedé última.

¿Y por qué continuó?

Porque cuando caes, no tienes más remedio que levantarte.

Valdemorillo tiene tradición ciclista.

Sí, hay mucha gente que monta. Los amigos de mi padre, casi todos, pero ciclistas importantes solo tenemos a Guillermo de Portugal. Ser profesional es muy complicado. Es una apuesta y no siempre sale.

¿Es un deporte caro?

Más que el golf. Una bici vale entre 3.000 y 7.000 euros. Luego están las zapatillas, el casco… Un pinchazo en la rueda te puede costar hasta 400 euros.

¿Se puede vivir de él?

En mujeres es más complicado, por eso sigo estudiando. Hasta este año no se ha aprobado un salario mínimo para mujeres ciclistas, aunque de carretera. A la pista aún no ha llegado.

¿Le gustaría correr una gran prueba?

Para mujeres ya solo queda el Giro de Italia. Me encantaría participar, pero para eso debe ficharte un equipo profesional y cumplir los 23 años. Hay que ir paso a paso. Este es un deporte de mucha paciencia.

¿Cómo le van los estudios?

Bien, pero tengo que organizarme mucho porque cada vez hay que entrenar y estudiar más.

¿Cuánto se cuida?

Hasta hace poco hacia lo que me daba la gana. No puedes privarte con 17 años. A partir de ahora buscaré un nutricionista.

¿Qué le dice su familia?

Mi madre lo ve todo bien. Mi padre es más crítico, porque lo ha vivido. Ahora es mi entrenador. Se quiso desvincular, pero tuve otro preparador y no funcionó.

¿Se enfada mucho?

Me cabreo cuando entreno y no salen las cosas. El deporte femenino es complicado porque las mujeres no estamos igual todos los días. Un día estás ovulando, otro tienes la menstruación…

¿Qué le preocupa a la gente de su edad?

El futuro, dónde acabaremos trabajando dentro de unos años y cómo será todo cuando dejemos el instituto. Aquí nos ponen las cosas muy fáciles.

Pertenece a la generación de Greta Thunberg.

Tengo una amiga muy ecologista. No somos comparables: Thunberg lucha por algo para todo el mundo y yo, aunque trato de dar ejemplo con lo que hago, lucho por mí.

¿Es una cuestión de valores?

El deporte ha avanzado mucho. Antes te terminabas un gel o una barrita y tirabas el envoltorio. Ahora te sancionan si lo haces. También se arrojaban los bidones de agua, pero ya los fabrican biodegradables.

¿A quién admira?

A mis padres. Si tengo que destacar a una compañera, soy fan de la italiana Letizia Paternoster. Apenas tiene tres años más que yo, pero es guapa, tiene muchos seguidores en redes sociales y gana competiciones. Nos da mucha visibilidad.

¿El deporte es cosa de hombres?

Ellos tienen más visibilidad, salen mucho más en medios. En el deporte femenino hay menos equipos y menos dinero, aunque poco a poco vamos creciendo. En España se ha pasado de dos clubes a siete en los últimos años.

Sin tiempo libre

Adriana San Román echa de menos el tiempo libre. El poco que tiene lo dedica a salir con sus amigos, pero vuelve pronto a casa para madrugar al día siguiente. Debe adelantar la tarea para acudir a los entrenamientos y a las competiciones. Reconoce que es duro, sobre todo viajar tanto y perderse los cumpleaños. O los conciertos de sus grupos favoritos. Después de quedarse en dos ocasiones con la entrada comprada, este 2 de enero por fin podrá disfrutar de los raperos Ocer y Rade, que actúan en Alcalá de Henares.

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