¿Quién se atreve a hablar de miedo?

Qué bonita Madrid, qué calma tan necesaria, qué lentitud tan sumamente hermosa. Qué ciudad tan emocionante, llena de ancianos y de perros, de nadie más

Dos ancianos en un parque en el primer día de salidas autorizadas para pasear en el estado de alarma.
Dos ancianos en un parque en el primer día de salidas autorizadas para pasear en el estado de alarma.Ricardo Rubio / Europa Press

He salido a la calle por primera vez después de dos meses en casa. He estado a gusto, no voy a mentir. Mi casa es mi lugar de trabajo y de emoción y por eso la cuido y la preparo para momentos de reclusión. En ella hago el amor, lo deshago cuando hace falta, escribo y brindo con mis amigos. También me abrazo con mis perros, disfruto de la tranquilidad del silencio y lloro sin que nadie quiera evitarlo. Siento que llevaba años preparándome para un confinamiento, aunque es cierto que todo cambia cuando la puerta ha de cerrarse de manera obligatoria y no porque uno lo elige. Entonces la película ...

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