ELECCIONES CATALANAS

Las protestas a favor de Hasél enturbian el diálogo para formar un Govern independentista

Junt y ERC muestran sintonía en dar a los de Laura Borràs la presidencia del Parlament

Un bombero intenta apagar uno de los contenedores incendiados durante una manifestación en apoyo a Pablo Hasél, en Barcelona
Un bombero intenta apagar uno de los contenedores incendiados durante una manifestación en apoyo a Pablo Hasél, en BarcelonaAlbert Garcia

ERC, Junts y la CUP, en plenas conversaciones para lograr que el independentismo mantenga el poder en el Govern, coinciden en una idea. Primero el proyecto común, después las sillas. Pero las protestas a favor del rapero Pablo Hasél de los últimos días han añadido un desequilibrante factor a esas negociaciones. El “modelo” de la policía autonómica ha ganado más peso como condicionante para alumbrar el pacto. El apoyo sin fisuras al músico que muestran las tres formaciones no es suficiente para asegurar una posición común sobre Interior. Y queda el reto de ponerle una cara en el Consell Executiu.

Las críticas al operativo de los Mossos d’Esquadra para contener los disturbios en los que han derivado las manifestaciones a favor del rapero y de la libertad de expresión y las dudas sobre posibles malas prácticas de algunos agentes han creado tensión por partida doble. Por un lado, en el seno del Govern, donde Junts per Catalunya critica a la policía autonómica pese a que el máximo responsable político, el consejero Miquel Sàmper, es de su partido. Pere Aragonès, como president en funciones, es el responsable en última instancia, pero no tiene capacidad de maniobra.

El conflicto, por otro lado, pone sobre la mesa de la negociación para el Govern independentista un tema que no era uno de los primeros de la lista y en el que las líneas rojas son muy marcadas. Tanto que ayer ERC se vio obligada a pedir una investigación “ágil” para identificar si hay malas prácticas en los operativos.

La petición de investigación llegó menos de 24 horas después de Aragonès abogara ante las bases de su partido por investigar lo hechos, pero con un discurso muy medido. “Una eventual mala actuación individual no puede manchar la tarea de un cuerpo cuyos 17.000 agentes trabajan para proteger la seguridad y los derechos y libertades de toda la ciudadanía”, dijo el candidato a presidir la Generalitat.

En el comunicado, los republicanos piden a Interior que abra una investigación “ágil y diligente” sobre la actuación de los Mossos para dilucidar si ha habido casos de malas prácticas. La solicitud la hizo la vicesecretaria de Derechos, Libertades y Lucha Independentista, Marta Vilaret, que también insiste en la necesidad de conformar un Govern pronto para “adaptar el modelo policial”.

La CUP, que ya pidió la dimisión de Sàmper, insiste en que no renunciará a que este tema sea tratado en las negociaciones que está teniendo con ERC y Junts. Uno de sus diputados electos, Dani Cornellà, recibió un golpe de porra en la cabeza mientras estaba en la manifestación de Girona. Los actuales socios necesitan a los anticapitalistas para reeditar el Govern y los cupaires piensan sacar provecho a esa situación. La actuación de los Mossos siempre ha sido una de las dianas de la CUP, que ahora ven cómo el contexto les ayuda para insistir en exigencias como el cierre la unidad antidisturbios o se prohíban los proyectiles de espuma.

El descontento en el cuerpo es grande y los agentes se sienten abandonados por los responsables políticos. Sámper ya salió la semana pasada pidiendo un debate sobre el modelo de los Mossos y en campaña Laura Borràs también enfureció a parte de los agentes cuando tuiteó señalando “malas prácticas” en las operaciones de la policía catalana durante los actos de campaña de Vox.

El desempeño de los Mossos a la hora de garantizar el orden en manifestaciones de todo signo, que sí ha sido elogiada por fuerzas como Ciudadanos, ya había generado problemas en la anterior legislatura. El expresident Quim Torra quiso en su día cesar al consejero Miquel Buch por la manera como se gestionó la protesta tras conocerse la sentencia del juicio a los líderes del procés. En ese momento, ERC también atacó al consejero.

La portavoz de Junts, Elsa Artadi, recordó ayer en Catalunya Ràdio que el eventual acuerdo pasa primero por el qué antes que el quién. El nombre del futuro consejero o consejera de Interior se ofrece como uno de los más complicados de pactar y no está escrito a quién le tiene que corresponder. Varias voces opinan que debería ser del mismo color del partido que ostente la presidencia del Ejecutivo. Artadi y la portavoz de ERC, Marta Vilalta, si mostraron sintonía ayer ante la posibilidad de que la presidencia del Parlament recaiga en Junts. La republicana aseguró que lo ve “muy lógico”.

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