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El último gol al franquismo: el Levante, campeón de la Copa de la República de 1937

Después de casi dos décadas de negativas, tras la aprobación de la nueva Ley de Memoria, la Federación reconoce al club valenciano la oficialidad del trofeo

Equipo histórico del levante, que ganó la Copa de la República en 1937
Equipo histórico del levante, que ganó la Copa de la República en 1937MUNDO DEPORTIVO

José García-Nieto Romero era futbolista y defendió a la República en la Batalla del Ebro. Allí llegó como un héroe para la afición del Levante Football Club pues unos meses antes, en julio de 1937, un gol suyo le había dado al club valenciano el título de la Copa de la España Libre-Trofeo Presidente de la República en una final celebrada en Barcelona. Perdida la guerra, Nieto cruzó a Francia y acabó en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer, del que salió gracias a la mediación del F.C. Setè, que lo fichó para jugar la Liga francesa. Cuando regresó a España, el Levante fue su primer equipo.

La suya es una más de las historias de los once jugadores que saltaron al campo de Sarrià aquel 18 de julio. “Estaba Agustí Dolz, que ya estaba entonces en el frente y que pidió permiso para ir a jugar los partidos, estaba Ernesto Calpe, que era marmolista, o Salvador Artigas, que después fue el último aviador de la República. Ahora me acuerdo de ellos y de sus familiares. Cuando me reuní con ellos por primera vez en el 2000 me di cuenta de que se sentían vencedores de la Copa por más que la historia la hubiera hecho caer en el olvido. Porque la historia la escribieron los vencedores y el franquismo hizo tabla rasa con todo lo que pasó en la República, también con el futbol”, reflexiona Emilio Nadal, historiador, e impulsor del departamento de Patrimonio del club granota.

Tras más de dos décadas primero haciendo oídos sordos a la reivindicación y después negando su legitimidad, la Federación Española reconoció este sábado la oficialidad del título. Lo hizo empujada por la nueva Ley de Memoria Democrática del pasado mes de octubre. “La ley genera un marco como reparación historia por algo que pasó en el suelo republicano. Es un hecho histórico por el que el Levante salió perjudicado”, resume Nadal.

“Hoy el Levante gana un titulo, aunque ya lo habíamos ganado, para nosotros existía ya. Ya lo llevábamos en el corazón” reivindicó al conocer la noticia Quico Catalán, presidente del club. “Es un día que todo el levantinismo estaba soñando. Es un trofeo que un día consiguieron unos valientes y que enorgullece nuestra historia”, subrayó el dirigente de un club que de momento no tiene otro título nacional en sus vitrinas.

La historia de aquella gesta pasó de padres a hijos durante la dictadura pero sin salir, por razones obvias, de las paredes de las casas de los futbolistas que la protagonizaron o de los aficionados que la disfrutaron. Tras el regreso de la democracia, fue la Penya Tòtil quien recuperó aquella memoria a punto de extinguirse d la ‘Copa de la República’ y empezó a extenderla y a reivindicarla. Su presidente Xavi Rius, dirigente de CCOO y miembro de Compromís, es otra de las figuras clave en esta historia porque sus contactos políticos han sido clave en la presión para este reconocimiento.

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“En mi caso, a mitad de los noventa, yo iba al campo con el sobrino del entonces presidente Ramón Victoria y un día nos contó que los aficionados más veteranos hablaban de una copa que se había ganado en la Guerra. Era muy extraño que un club que entonces se movía entre Segunda B y Tercera pudiera tener un título. Yo, de coña, siempre les digo a mis amigos que ese día me cayó una misión sagrada. Me fui a la hemeroteca, me cogí los periódicos del 18 de julio del 36 y de ahí en adelante”, recuerda Nadal.

La búsqueda de pruebas continuó y en aquellos años tuvo una parada en la antigua sala de trofeos del club. “Nos pasamos toda una tarde buscado y apareció perdida en un rincón. No estaba en muy buenas condiciones pero recuerdo que nos hicimos fotos con ella. Éramos Indiana Jones”, rememora.

Entre los primeros argumentos que manejó el Levante para defender la oficialidad estaban las reseñas de la prensa dando continuidad al trofeo respecto a las ediciones anteriores de la Copa y, sobre todo, una figura clave del fútbol español: Ricardo Cabot. “Ejercía como director general de la Federación, antes y durante la Guerra y él estaba detrás de todo lo que se organizaba, también de este torneo. Tras unos meses de desconcierto, se clonaron las tres competiciones que había antes, con cambios por las dificultades propias del momento, de una guerra. Siguen los campeonatos regionales, la liga pasa a ser la del mediterráneo y está esta Copa”, resume.

Con estos argumentos, Izquierda Unida presentó en 2004 una proposición en el Congreso para que se reconociera el título como oficial. Tres años más tarde salió adelante y que en la directiva del Levante estuviera el entonces diputado del PP Vicente Martínez-Pujalte ayudó y mucho. Pero la Federación, presidida entonces por Ángel María Villar, se entregó a un informe encargado adhoc al Centro de Investigación de historia y estadística del fútbol español para rechazar en 2009 cumplir ese mandato.

El controvertido Cihefe defendió este mismo mes de noviembre, en un artículo de José Del Olmo, que la reivindicación nació en 2004 de la “tendencia revisionista”. Se trata, defiende, de “un relato falso” que contaba “con la predisposición de todos los antifranquistas y represaliados, los auténticos y los de etiqueta que por entonces salían de debajo de las piedras”. Sostiene que el torneo era una competición amistosa organizada por el entonces presidente del Valencia, Rodríguez Tortajada, dado que la Federación había suspendido oficialmente las competiciones estatales y que no las hubo en la campaña 1936-37.

También se ha usado argumentos el sistema de clasificación (limitado geográficamente a la zona republicana) o que algunos jugadores disputaran partidos. Pero en el Torneo Nacional de julio 1939 también hubo equipos vetados y futbolistas que vistieron varias camisetas, ha defendido siempre el Levante, y su ganador, se incorporó a la lista oficial.

La ofensiva final

Fue precisamente el Sevilla, que alzó aquel primer trofeo del franquismo, quien facilitó al Levante sus nuevos argumentos. “En 2017 ellos nos facilitan las actas del congreso de la FIFA de 1937. Por una parte, es el primer organismo internacional que reconoce a un organismo de un estado fascista, porque contacta con la federación que creó el franquismo con sede en San Sebastián pero, por otra, se determina que hay dos federaciones con posibilidad de organizar torneos”, defiende Nadal.

Ese mismo 2017 otras actas reforzaron la postura del Levante: las del congreso de la FIFA en Calcuta. La Federación Internacional, cuyas resoluciones son vinculantes para la española, reconoció como ‘campeones mundiales’ a los ganadores de la Copa Intercontinental, que organizaron dos federaciones territoriales asociadas a ella como la sudamericana CONMEBOL y la europea UEFA. Desde entonces hay ciertos títulos que trascienden a su geografía.

Con la complicidad de la Federación valenciana, que estuvo en la organización de aquel torneo de 1937, el Levante retomó la ofensiva en 2019 y Compromís redobló la presión parlamentaria. Finalmente, aunque en la aprobación este mes de octubre de la nueva Ley se rechazó una enmienda sobre este asunto, desde el Gobierno del PSOE y Unidas Podemos se animó al Levante a presentar la documentación de manera inmediata ante la Federación. El organismo que ahora preside Luis Rubiales asumió este sábado los argumentos y el título del Levante, aunque lo hizo acogiéndose a la ley de memoria… de 2007.

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