Cómo la investigación del crimen de Marta Calvo rescató del olvido a la primera víctima del presunto asesino

Los médicos sospecharon en su día “de algo violento o anormal” en la muerte de una prostituta que había quedado con Jorge Ignacio Palma, pero la atribuyeron a un ataque epiléptico

Jorge Ignacio Palma, junto a su abogada, en la sala del juicio que se celebra en la Audiencia de Valencia.
Jorge Ignacio Palma, junto a su abogada, en la sala del juicio que se celebra en la Audiencia de Valencia.Biel Aliño (EFE)
Nacho Herrero
Valencia -

Arliene Ramos era una joven brasileña que ejercía la prostitución en un piso del barrio del Eixample de Valencia en 2019. En la madrugada del 25 de marzo de aquel año, tras un servicio que incluía el consumo de cocaína con un cliente que salió huyendo, se quedó inconsciente y sufrió un cuadro de convulsiones y de paradas cardiorrespiratorias que le produjo la muerte unos días después. El caso se investigó inicialmente y se archivó al atribuirse la muerte a un ataque epiléptico. El asunto se dio por cerrado pese a que no había un diagnóstico previo de epilepsia y a que se llegó a identificar como posible cliente a Jorge Ignacio Palma, cuya imagen captó una cámara que había en el piso.

No fue hasta la detención de Palma, tras la desaparición de Marta Calvo, cuando la Guardia Civil empezó a atar cabos hasta atribuirle también la responsabilidad de esta muerte. En total, se pide para él 130 años de prisión por 11 casos de abusos sexuales y tres muertes, en grado de homicidio o asesinato, por haber intoxicado a sus víctimas con sobredosis mortales de droga, introduciendo cocaína en sus genitales.

La cuarta jornada del juicio contra Palma ha arrancado este jueves con el análisis de esta muerte, y lo ha hecho con el testimonio de una de las mujeres que compartía piso y profesión con la fallecida. Como el jurado ha podido ver en un video, la mujer que hoy ha testificado fue la que abrió la puerta al acusado. Una hora y 12 minutos después, esas mismas imágenes muestran a Palma saliendo del piso y dejando la puerta abierta a su paso.

La testigo ha relatado cómo transcurrieron los hechos aquella noche “Recuerdo que había hecho unos espaguetis, cenamos y esta persona tocó la puerta. Le abrí y lo pasé a una habitación preparada para recibir. Me dijo ‘quiero conocer chicas que les guste la fiesta blanca [consumir cocaína mientras se practica sexo] y vinieron Helena (esa era el nombre que usaba) y su amiga y Helena me dijo ‘va a entrar conmigo’”, ha contado.

Ha explicado que ella se quedó en una salita cerca de la puerta del piso y que, alrededor de una hora después de que entraran en la habitación, notó como alguien salía y le extrañó no oír el ruido de la puerta al cerrarse.

“Sentí que no se había cerrado la puerta de la calle, que hace mucho ruido. Empecé a llamarla, sabía que algo le pasaba. Fui caminando por el pasillo y cuando llegue vi la puerta de la habitación abierta y todo oscuro. Tenía miedo, entré un poco y estaba tirada en la cama. Pensé que le había cortado el cuello por cómo tenía la cabeza, empecé a gritar y llamé a su amiga”, ha recordado. La testigo también ha llamado la atención sobre la hinchazón “sobrenatural” que notó en su clítoris al estar totalmente desnuda.

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete

“La cargamos por el pasillo hasta la puerta. Le salía espuma y sangre por la boca, ahí es donde dicen los médicos que murió porque le dio un ataque al corazón. Yo pensaba que estaba aún viva, la bajé y le acaricié. La bajamos en el ascensor y ahí, en el patio, me di cuenta de que estaba muerta”, ha contado entre sollozos.

Convulsiones y sobredosis

Los diversos médicos que atendieron a Arliene han explicado al jurado la situación en la que la encontraron y las posibles causas de las convulsiones que tenía, que iban más allá de padecer epilepsia. “Una sobredosis de cocaína puede provocar crisis epilépticas”, ha apuntado la medico de urgencias, a donde no llegó muerta al conseguir el SAMU reanimarla.

El responsable de la UCI ha apuntado que no había entonces información de que la mujer pudiera padecer epilepsia, y ha señalado que ya entonces decidieron seguir un protocolo judicializado con las muestras que se le tomaron. “En este caso se hizo porque la paciente estaba en coma profundo y se sospechaba que hay algo violento o anormal. Se toma una muestra, se hace una custodia y se envía al laboratorio”, ha detallado.

Palma, identificado

Los agentes de la policía local, por su parte, han explicado que una vez subieron al piso de las mujeres encontraron una mesita con cocaína esparcida junto a la cama de la habitación en la que se produjo el encuentro sexual. También que se dio la descripción del cliente a las patrullas y que, unos días después, en un control rutinario, una de las agentes que había participado en el dispositivo, identificó a Palma y creyó que podía ser el hombre que buscaban. Iba en un coche con 7.000 euros y tres teléfonos de los que no quiso dar explicaciones y les dijo que estaba en libertad provisional y pendiente de un juicio.

“Pensamos que podría ser esta persona. Llamamos a la Policía Nacional, pero no vino nadie. Después hice un informe ampliatorio con toda la información que pude recabar y es el que remitimos a la Policía Nacional”, ha afirmado la agente. Pero en finalmente la investigación no fue más allá, el caso se archivó y solo la desaparición de Calvo y la posterior detención de Palma rescataron del olvido el caso de Arliene.

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS