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Barcelona reduce al mínimo las restricciones por sequía gracias a las lluvias de primavera

Los 202 municipios que dependen del sistema Ter-Llobregat, con los embalses por encima del 38% de su capacidad, abandonan el estado de Excepcionalidad

Barcelona restricciones sequía
Imagen del pasado viernes del pantano de Sau, que con las últimas lluvias ha aumentado su capacidad hasta llegar al 40%.Siu Wu (EFE)

Barcelona, Girona y los 200 municipio que se abastecen de los ríos Ter y Llobregat abandonan el estado de Excepcionalidad y pasan a la fase de alerta por sequía tras rozar los embalses de la cuenca el 39% de su capacidad (236 hectómetros cúbicos). La previsión es que el nivel de las reservas de esta red, que abastece a cerca de seis millones de personas, continúe aumentando. El consejero en funciones de Acción Climática, David Mascort, ha afirmado este martes que el sistema Ter-Llobregat está en niveles de 2022, o sea, de antes de la gran sequía. “Es un hecho que la situación ha cambiado. En marzo teníamos un 15% de capacidad (91 hectómetros) y ahora tenemos casi un 40%. Seguirá entrando agua”, ha indicado Mascort, quien también ha confirmado la relajación de las restricciones para los 12 municipios de Girona que se abastecen del embalse Darnius-Boadella, que pasa a Emergencia I tras alcanzar el 14% de su capacidad. “La sequía no se ha acabado, tenemos que seguir comportándonos como hasta ahora, con responsabilidad con el agua”, ha resaltado el consejero.

El sistema Darnius-Boadella ha pasado de un 11% de capacidad en marzo a poco más del 23% en junio, lo que ha permitido al Govern relajar las medidas en municipios como Figueres, Roses o Castelló d’Empúries. El decreto de la fase de Emergencia I conlleva el límite de los 200 litros por habitante y día; prohíbe el riego de parques y jardines; y restringe el consumo de agua agrícola en un 80%; el ganadero un 50% y, el industrial, un 25%. Si las lluvias persisten y el embalse alcanza los 21 hectómetros cúbicos de capacidad, se declarará el estado de Excepcionalidad. En el sistema Ter-Llobregat, el límite en fase de Alerta para estos sectores será del 25% para la agricultura; 10% para la ganadería y un 5% para el industrial. “El año pasado, con menos reservas y sin llover en otoño, no declaramos hasta febrero la emergencia (en el Ter-Llobregat). Ahora tenemos más agua que el verano pasado, consumimos menos y todo hace pensar que no habrá un tercer otoño sin lluvia. Y, aunque no llueva, tendríamos aún meses por delante de tranquilidad antes de llegar a ese mismo escenario”, ha afirmado el conseller de Acción Climática durante la rueda de prensa posterior a la Comisión Interdepartamental de la Sequía.

Mascort ha mostrado su preocupación por los pantanos de Riudecanyes o Siurana, que se encuentran al 2% de su capacidad y que abastecen a 17 municipios donde están activadas las medidas del escenario de Emergencia II. De hecho, el Govern está tramitando un proyecto de emergencia para llevar agua regenerada al pantano de Riudecanyes. “La sequía es muy grave aquí. Ya hay municipios que se tienen que abastecer con cubas y antes no lo hacían”, ha apuntado el todavía consejero de Acción Climática.

Las flexibilizaciones entrarán en vigor a comienzos de la semana que viene, cuando se publiquen en el Diario Oficial de la Generalitat de Cataluña (DOGC). Con estos cambios, en Cataluña habrá 13 municipios en situación de Normalidad; 52 en fase de Prealerta; 255 en Alerta; 293 en Excepcionalidad; y 17 en Emergencia I.

La no licitación de la nueva desalinizadora en Blanes

A pesar de las mejoras de los embalses y de la flexibilización de las restricciones, Cataluña continuará produciendo recursos hídricos con agua regenerada y desalinizada. “No podemos permitirnos dejar de hacerlo”, ha enfatizado Mascort.

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Para el conseller, las infraestructuras acordadas con el Ministerio para la Transición Ecológica, como la planta en Foix y la segunda desalinizadora en Blanes (Tordera II), todavía pendiente de licitación, son claves en el largo plazo. “En septiembre ya tenía (el Ministerio) el proyecto básico hecho. Estamos en junio de 2024 y siguen sin licitar la obra”, ha lamentado Mascort.

No es el único proyecto hidrológico para afrontar los futuros episodios de sequía que sigue sin ser adjudicado. La desalinizadora flotante que se ubicará en el Puerto de Barcelona por un valor de 100 millones de euros tampoco tiene adjudicatario. La Generalitat, que había concedido la obra a dedo a Cox Abengoa a través de la vía de emergencia, sacará a finales de año un concurso público para la concesión del proyecto tras la salida del peor escenario de la sequía.

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