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SOS de los institutos catalanes ante la falta de profesores: “Encuentran mejores sueldos en la privada y no tienen que soportar insultos de adolescentes”

Los centros denuncian dificultades para cubrir bajas por enfermedad desde enero. Actualmente hay unas 400 vacantes de difícil cobertura

Clase de Matemáticas en 3º de ESO en el Instituto de La Pineda en Badalona.
Clase de Matemáticas en 3º de ESO en el Instituto de La Pineda en Badalona.Gianluca Battista

En el instituto Francesc Xavier Lluch i Rafecas de Vilanova i la Geltrú (Barcelona) tenían pendientes por cubrir el pasado viernes hasta seis profesores de baja y esperan a que llegue el sustituto, en algún caso, desde noviembre. En el instituto La Pineda de Badalona están a la espera de tres sustitutos desde hace tres semanas. Estos son solo dos ejemplos de la problemática que viven muchos institutos catalanes, agravada desde enero: la falta de profesores de algunas especialidades. Actualmente, hay unas 400 vacantes de difícil cobertura -que no se encuentran candidatos para cubrirlas- en secundaria, según datos de la web del Departamento de Educación.

Desde ya hace un tiempo, los institutos se quejan de la falta de profesores en la Formación Profesional, especialmente de las ramas de Informática, Electricidad, entre otras. Pero la novedad es que esta problemática afecte, y de forma tan generalizada, a las etapas de ESO y Bachillerato, y en materias como las Matemáticas, Lengua Catalana, Religión u otras del ámbito científico-tecnológico.

En el centro de Vilanova esperan que llegue un profesor de Matemáticas y uno de Sociales para ESO, y cuatro más de FP. “Estamos teniendo problemas con las especialidades de Electricidad o con las sanitarias, algo que no había pasado nunca”, apuntan desde el centro. Desde Badalona también aseguran estar viviendo una situación inédita. “Hasta ahora las bajas de cualquier especialidad de la ESO se cubrían en dos o tres días, pero una situación así no la habíamos vivido nunca”, admite Alejandro Pineo, director de La Pineda, que esperan la llegada de un docente de Lengua Catalana, uno de Física y Química y un tercero de Lengua Inglesa.

Los centros alertan de las consecuencias de esta problemática: “La más evidente es que los alumnos no están haciendo clase. Y la norma, en la FP, dice que si no hacen un mínimo de horas no se pueden aprobar la asignatura”, advierten desde el instituto de Vilanova. A esto se añade el malestar de las familias y el del profesorado “porque deben cubrir a los que están de baja o asumir sus tareas de coordinación”, añaden desde este mismo centro.

El pasado jueves el consejero de Educación, Josep Gonzàlez-Cambray, admitía la falta de profesores “en algunas especialidades” y lo achacaba a motivos estacionales como el elevado número de casos de gripe. Asimismo, el consejero aseguraba que se trata de un “fenómeno global que ocurre en otros países”. Con todo, quitaba hierro al problema, asegurando que “no es diferente ni peor” a otros cursos y recordaba que hay más de 31.000 personas apuntadas a las bolsas. Con todo, Educación admite que los candidatos “no siempre coinciden en el territorio y especialidad requeridas”.

Y es que, según los datos de las vacantes de difícil cobertura que publica el Departamento, actualmente hay unas 400 pendientes, aunque la necesidad no es igual en todos los sitios. Así, las zonas con más dificultades para encontrar sustitutos son la ciudad de Barcelona, el Vallès y el Maresme.

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Sindicatos y direcciones aseguran que la situación se ha agravado desde enero, tras la reducción de la hora lectiva a los profesores, que ha comportado incorporar 3.566 nuevas dotaciones, aunque realmente, según Educación, llegaron solo unos 1.200 nuevos, ya que el resto corresponden a ampliaciones de jornadas. Con todo, esta cantidad ha sido suficiente para vaciar, todavía más, las bolsas de interinos de algunas especialidades de secundaria.

¿Y por qué están vacías las bolsas? Los docentes apuntan a varios motivos. Uno de ellos, son los requisitos que se exigen, que a veces pueden resultar un impedimento. “Los criterios son cada vez más burocráticos, como exigir tener el máster para profesor de secundaria o el título del C2 de catalán”, se queja Xavier Massó, portavoz del Sindicato de Profesores de Secundaria. “El máster es un impedimento, porque hay pocas plazas y además es muy caro”, añade Iolanda Segura, del sindicato Ustec.

Por otro lado, están las condiciones de trabajo. Muchos profesionales de ámbitos como las Matemáticas o la Informática encuentran mejores sueldos en el sector privado que en la enseñanza. “En la privada cobran más y además no tienen que soportar insultos de adolescentes en clase”, resume Massó. Todo ello también se debe a un factor más profundo: la falta de prestigio de la profesión. “Si un hijo es bueno en Biología no se le dice que se haga profesor, sino que sea biólogo”, apunta Enric Prats, profesor de Pedagogía de la Universidad de Barcelona.

Educación asegura que trabaja en soluciones “a corto, medio y largo plazo”. A corto ya está relajando los requisitos en ciertos casos, por ejemplo, contratando profesores que no tienen el máster, pero con el compromiso de cursarlo en un breve periodo de tiempo. Además, el Departamento explica, sin concretar, que está estudiando “condiciones curriculares más flexibilizadas, ampliar las habilitaciones de ciertos grados, sobredotar con refuerzos los centros con más vacantes, agilizar los procesos burocráticos y desarrollar programas de captación en origen en las universidades”.

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