La misteriosa llegada del pájaro parecido a un pingüino que preocupa en las costas mediterráneas

La Universidad de Girona investiga las circunstancias de la masiva llegada de ejemplares de alca común, muy debilitados y al borde de la muerte

Alca común en Inglaterra.
Alca común en Inglaterra.Andrés Miguel Domínguez

Unas condiciones marítimas y climáticas extremas en el norte de Europa -posiblemente relacionadas con el cambio climático- han causado una huida masiva de aves marinas como el Alca común (Alca torda) que, para no morir de hambre y frío, ha llegado de forma “inaudita” a Cataluña, Baleares, Italia y Grecia. A falta de una certeza, esta es la posible justificación que dan los científicos al “extraño comportamiento” de estas aves, según explica el zoólogo, jefe de la sección de Conservación de Fauna de la Generalitat, Ricard Gutiérrez. Hasta las costas catalanas han llegado más de un centenar de ejemplares tan débiles que en estos momentos 33 han muerto y 17 están críticas en un centro de recuperación de fauna. Los ejemplares de esta especie, incluida como “vulnerable” en el catálogo de fauna amenazada de Cataluña, serán estudiados y se trabaja en un plan de gestión para proteger y salvar la especie.

El alca no acostumbra a acercarse a tierra porque se alimenta de pequeños peces en zonas litorales entre 20 y 40 metros de profundidad pero desde el día 19 en Cataluña se han avistado varios ejemplares de entre 38-41 cm de longitud media, con el dorso de color negro y la parte ventral blanca, semejante a un pingüino. Están refugiados, alimentándose y buscando algo de calor en el Cap de Creus, en varios puertos pesqueros y deportivos como en Palamós, Barcelona y Blanes, donde fue avistado calentándose a la salida de las aguas de refrigeración de un pesquero. Esta ave marina habita en latitudes muy septentrionales como Escandinavia y Groenlandia y normalmente aguanta condiciones muy frías sin sufrimiento. En Cataluña aparece solo en invierno, sobre todo procedente de las Islas Británicas. Tiempo atrás habían llegado más ejemplares, pero problemas con las colonias de cría o la gripe aviar en el norte de Europa hicieron que los ejemplares disminuyeran mucho. El máximo de los últimos 15 años fue en 2010, se vieron 98, desde entonces sólo se ha llegado a la veintena. Este gran declive llevó a incluirla en la lista de aves “vulnerables” en el Catálogo de fauna salvaje autóctona amenazada, que se publicó en septiembre, y, por tanto, es susceptible de medidas de gestión y conservación para evitar su desaparición.

“Ha tenido que pasar algo muy grave, un fenómeno anormal, para provocar algo nunca visto en medio siglo en aves marinas, una Fuga de Tempero. Consiste en condiciones marinas o climáticas extremas, muy bajas temperaturas, fuertes vientos, grandes oleajes que les dejan sin alimento y deben huir para no morir”, indica Ricard Gutiérrez. “Desesperadas, llegaron a Gibraltar y subieron hasta aquí, donde han llegado muy mal”, explica el experto de la Generalitat, que lamenta que “están tan débiles que según los veterinarios, su estómago ni siquiera puede digerir”. “En lugar de quedarse donde encuentran alimento, como en Cataluña o más al sur, siguen volando hacia Francia o Italia. Suponemos que están desorientadas y no sabemos la razón de este no parar de volar de algunos ejemplares”, apunta el zoólogo.

Por las necropsias saben que no tienen gripe aviar ni están enfermas, mueren de hambre, de debilidad. “Emprendieron la migración hacia el sur sin haberse podido preparar acumulando grasa y han perdido gran parte de su musculatura al volar hasta aquí”, asegura Gutiérrez, que detalla que “la mayoría de muertos son ejemplares nacidos este año que no tienen experiencia”.

Sobre la causa o lugar de la fuga no hay información de científicos de los países nórdicos, por ello creen que pasó en alta mar. “Es un hecho excepcional probablemente relacionado con el cambio climático, con una aparente rápida bajada de temperatura del agua en latitudes árticas y del mal tiempo allí donde estaban, no sabemos exactamente donde”, detalla Gutiérrez. Esta teoría se vería reforzada por la llegada también de otras especies marinas pelágicas, como una especie de gaviota rara en las costas occidentales europeas y en el interior de Cataluña, la Gaviota tridáctila (Rissa tridáctila). En este caso entró por Galicia y el Cantábrico hasta Cataluña, donde se han visto seis ejemplares en Lleida, Barcelona y Girona.

La Universidad de Girona, por encargo de la Generalitat, trabaja en un plan de gestión de la especie que debería ayudar en su conservación en las áreas de invernada del litoral catalán. Los investigadores serán los que ya trabajan en el plan de gestión del Cormorán moñudo, otra ave marina “vulnerable”. El portal de ciencia ciudadana ‘ornitho.cat’ ha recogido 478 observaciones en los últimos 10 días, algunas de ellas repetidas por lo que es difícil aún saber el número real. “Se trata de mensaje, una alerta que nos da la naturaleza sobre las consecuencias del cambio climático y la fragilidad de especies en teoría resistentes a condiciones naturales severas”, asegura Ricard Gutiérrez.

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