CRÓNICA PARLAMENTARIA
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

El fantasma de Ayuso

Hay preocupación general por el estado de la sanidad pública, y por las advertencias recientes de los profesionales del sector, que alegan falta de medios y de personal.

Madrid, 13 de noviembre de 2022. Manifestación por la Sanidad Pública por el centro de Madrid.
Madrid, 13 de noviembre de 2022. Manifestación por la Sanidad Pública por el centro de Madrid.MOEH ATITAR

Un día más, la noticia del Parlament de este miércoles se producía fuera. Y una vez más, en los tribunales. En esta ocasión, sin embargo, no se trataba de una condena que mereciera los correspondientes rasgados de vestiduras al uso, y los gritos denunciando represión. Al contrario, se trataba de una absolución: un tribunal, nada menos que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, admitía lo que tantas veces se ha dicho, que la retórica independentista es, con frecuencia, tan solo eso, retórica, sin pretensiones de ir más allá. Y criminalizar y condenar la retórica se parece mucho a atentar contra la libertad de expresión.

Eso es lo que concluye el tribunal para absolver a la anterior mesa del Parlament, la que presidía Roger Torrent y que permitió un debate sobre autodeterminación y monarquía. El anuncio del fallo judicial ha interrumpido la sesión de control, y los diputados independentistas han prorrumpido en una standing ovation secundada con más discreción desde los escaños de los Comunes.... Y del PSC, aunque Salvador Illa no estaba en ese momento presente en el hemiciclo. Poco podían replicar PP, Ciutadans o Vox a una decisión de los jueces, aunque Alejandro Fernández (PP), siempre irónico y a menudo brillante, se ha congratulado de que los indepes muestren entusiasmo por las sentencias judiciales: “A ver si se les contagia y lo hacen siempre”, ha añadido.

Al margen de este asunto, la sesión de control ha puesto de manifiesto la preocupación general por el estado de la sanidad pública, y por las advertencias recientes de los profesionales del sector, que alegan falta de medios y de personal. En algunos hospitales ya ha habido amenaza de posible huelga, y el fantasma de Isabel Díaz Ayuso —es un decir— podría asomarse. El Govern de Pere Aragonés está muy lejos ideológicamente del PP de Madrid, liquidador entusiasta de servicios públicos (lejos queda el tiempo en que el conseller convergente Boi Ruiz, del Govern dels millors, recomendaba apuntarse a una mutua), pero la precariedad se nota, en especial en la atención primaria. El nuevo —también es un decir— conseller Manuel Balcells ha recibido su primer ataque simultáneo —no coordinado, por supuesto— desde el flanco izquierdo y el derecho: le han interpelado CUP, Ciudadanos y Vox, con similares argumentos, aunque distinta fraseología. También la líder de los Comunes, Jessica Albiach, ha dedicado su pregunta al president de la Generalitat a la precariedad sanitaria. En cambio, en el PP no han tocado el tema, tal vez porque con un punto de sensatez han captado que no están para sacar pecho como defensores de la sanidad pública.

Tampoco ha habido ninguna referencia a la situación en las preguntas de Junts per Catalunya: no olvidemos que esta semana, algunos dirigentes del partido, entre ellos el ex vicepresidente Jordi Puigneró, se vanagloriaban de haber obligado a ERC a retirar una votación sobre un plan de 376 millones de euros para Salut. Marcar territorio como prioridad número uno.

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