inmersión lingüística
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Innovación en el diseño del modelo lingüístico

Para un nuevo pacto social por la lengua hay que salir del marco mental actual y dejar atrás mitos como la inmersión lingüística, el bilingüismo y la lengua materno-parental.

Niños aprenden matemáticas en una escuela pública de Terrassa.
Niños aprenden matemáticas en una escuela pública de Terrassa.CRISTÓBAL CASTRO

El tema de la lengua en Cataluña es “el eterno retorno”, en el sentido de una visión circular del tiempo, en este caso del modelo lingüístico. Para un nuevo pacto social por la lengua hay que salir del marco mental actual y dejar atrás mitos como la inmersión lingüística, el bilingüismo y la lengua materno-parental.

La inmersión lingüística como propuesta sobre la que se asienta la organización escolar tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Hay que distinguir entre las ventajas e inconvenientes desde el punto de vista instrumental, tanto profesional como coloquial, referente a la vida cotidiana en la educación, y ventajas e inconvenientes desde el punto de vista de la identidad y el reconocimiento cultural que conllevan todas las lenguas. El primero se refiere a las posibilidades que la enseñanza procura y que pueden revertir, por ejemplo, en las capacidades profesionales y en la competencia propia dentro del mercado de trabajo, así como en la propia formación académica precedente a la inserción laboral. El segundo se refiere al reconocimiento de la identidad cultural que conlleva la aceptación necesaria por el resto, tanto de los escolares como del profesorado. Las hipótesis son las siguientes:

Desde el punto de vista instrumental, la inmersión lingüística favorece a los monolingües en castellano, en el sentido expuesto en el párrafo anterior, pudiendo desfavorecer a los monolingües en catalán.

Desde el punto de vista de la identidad cultural, la situación se invierte, pues las ventajas serían para los monolingües en catalán y las desventajas, para los monolingües en castellano.

Las propuestas innovadoras para esta situación deberían partir de la siguiente premisa: “Una situación óptima no es sostenible para la escuela pública, ni siquiera para la mayor parte de la concertada”. Por lo tanto, como en tantas situaciones y decisiones de la vida, “hay que apostar por una propuesta satisfactoria”.

El diseño de las lenguas en la escuela es función de especialistas con una perspectiva multidisciplinar. Sin embargo, podemos vislumbrar las líneas por las que debería discurrir un modelo lingüístico innovador.

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Enseñanza preescolar. El catalán sería la lengua de comunicación de la maestra con los infantes escolares, pero el castellano debería estar presente una media hora a través de diversas actividades como contar cuentos, juegos o conversación.

Enseñanza primaria. La lengua de enseñanza continua siendo en catalán, pero el castellano tiene que tener más presencia de la que tiene actualmente. En este punto hay que hacer innovaciones importantes. Desde los 6 años, cada día tiene que haber alguna actividad en castellano. Dado que es en esta etapa que se aprende a leer y a escribir, hay que programar cómo se introduce el aprendizaje en las dos lenguas a lo largo de esta etapa.

Enseñanza secundaria. Dado que al menos en los últimos años se imparten asignaturas de contenidos, es importante que a lo largo de esta etapa todos los escolares se hayan familiarizado con los contenidos (matemáticas, física y química, biología, ciencias sociales, literatura y gramática) en ambas lenguas. Esto significa que a lo largo de los cuatro cursos de la ESO, por ejemplo, en dos cursos se impartan las matemáticas en catalán y dos en castellano, y así en todas las demás asignaturas.

Bachillerato. A lo largo de los dos cursos del bachillerato, en los que los contenidos constituyen el núcleo de la enseñanza, las asignaturas deben impartirse en las dos lenguas. Una posible propuesta para mantener el equilibrio sería que al menos una de las asignaturas se impartiera en la lengua menos común entre los escolares.

La máxima debería ser “equidad sin uniformidad en el modelo lingüístico”, con criterios comunes y consensuados para la aplicación en cada escuela en función del contexto sociocultural.

Anna Estaray es catedrática emérita de Filosofía de la ciencia y miembro de Federalistes d’Esquerres.


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