Bricolaje a contrarreloj en el Mobile de la esperanza

Tornillería, pintura, envoltorios de plástico y trajín de plantas protagonizan la víspera de un congreso que espera atraer 50.000 visitantes en Barcelona

La entrada del Mobile World Congress, este domingo.
La entrada del Mobile World Congress, este domingo.MASSIMILIANO MINOCRI (EL PAÍS)

La línea 9 del Metro está repleta de cartelería para que el visitante no se pierda. Los congresistas este año no tienen que recoger una acreditación física. Todo funciona a través de una app. El recinto de Fira de Barcelona en Gran Via ya está abierto para los acreditados la tarde de este domingo, la víspera de un Mobile World Congress que, pese a aspirar a apenas la mitad de los visitantes que antes de la pandemia, prevé recuperar su cariz internacional con 50.000 visitantes hasta el jueves. “Mañana el sol volverá a brillar y las puertas volverán a abrirse”, ha asegurado el presidente de GSMA, John Hoffman. Según el Servicio Meteorológico de Cataluña será un día bastante nublado en L’Hospitalet, pero sea como sea el congreso se presenta como un halo de esperanza: tanto por su continuidad como para que Barcelona se mantenga como polo de atracción del turismo de negocios.

Las medidas sanitarias continúan muy presentes. En la entrada, los vigilantes obligan a comprar una mascarilla FFP2 a quienes no la llevan y la organización ha pedido con antelación los certificados covid a los asistentes. “Algunos se quejan del precio [dos euros] y de por qué no avisan, pero sí avisan”, explica Artur Cuadrada, que vende los cubrebocas a las puertas del congreso. “Tengo prisa”, espeta un visitante sin parar cuando se le pregunta por su participación en el evento. Pide si puede pagar con American Express y se va rápido. Un empleado de Amazon Web Services que no quiere dar su nombre emplaza al servicio de prensa. Al final, accede a explicar que es su primera vez en Barcelona y que esta mañana ha visitado la Sagrada Familia. Un congresista de la reguladora de telecomunicaciones ARTP Senegal, Boubacar Kambel, cuenta asimismo con excitación que ha aprovechado para visitar el Camp Nou.

Material de montaje este domingo en el recinto del Mobile World Congress.
Material de montaje este domingo en el recinto del Mobile World Congress.J.P.

En Fira Gran Via los congresistas podían este domingo hacer trámites como recoger la targeta T-Esdeveniment para usar el transporte público (aún de cartón). Móvil en mano y mascarilla abajo por unos instantes, los visitantes pueden acceder tras superar el reconocimiento facial. Dentro del recinto impera una moqueta tapada aún por una capa de plástico. El Mobile huele a pintura, a nuevo. El zumbido de los aspiradores no para y los trabajos de montaje de última hora, con escaleras en todas partes y carteles sueltos, dan la idea de que todo está por hacer. “En una hora habremos terminado”, explica Elisabet, responsable de la empresa de montaje de estands húngara Octopus, en un espacio donde prácticamente no hay nada. “Lo hemos movido todo en camiones y los trabajadores han venido, algunos, en avión”, detalla.

Preparativos en el estand de la empresa Nexign.
Preparativos en el estand de la empresa Nexign.

“Conectividad desatada” es el lema del congreso. La red ha salvado negocios, pero el adjetivo elegido resulta antagónico con la presencialidad, que pese a las predicciones optimistas será aún comedida este año. La jefa de marketing de la compañía Blacknut, Daphne Parot, exclama: “¡Sí, estamos muy emocionados!”, sobre la participación en el evento. Su empresa, que participa en el Mobile en el pabellón de Francia, es como “un Netflix de los videojuegos” y explica que esperan reunirse estos días con operadores de telefonía interesados en proporcionar su servicio, así como con posibles inversores para expandir su negocio, ya presente en 40 países. Vige Vijana, que ha llegado a Barcelona desde la India con su marido y su hija, explica desde el estand de la startup norteamericana Robin que es la primera vez que acude al evento. En el Hall 5 destaca la ausencia del pabellón ruso, que GSMA vetó por el conflicto armado en Ucrania, mientras recupera a Ericsson y LG, que marcaron el goteo de cancelaciones en 2020 (cuando no hubo congreso) y se ausentaron en 2021, en una edición reducida.

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Entre los halls de Fira destaca el trajín de furgonetas cargadas de plantas, como la del proveedor oficial Eix-Jardines. Una trabajadora de la empresa asegura que, cuando acabe el congreso, todas volverán al vivero.

Elena y Lucía, dos estudiantes que trabajarán como azafatas apuntan que, entradas en el oficio en plena pandemia, se han convertido en expertas de tomar la temperatura, suministrar gel hidroalcohólico y comprobar la ventilación del recinto. En el estand de Huawei un grupo de jazz canta en directo la canción popularizada por Ella Fitzgerald y Louis Amstrong They can’t take that away from me [No me lo pueden arrebatar]. Este lunes empieza el Mobile.

Las plantas son de lo último en llegar al recinto de Fira Gran Via.
Las plantas son de lo último en llegar al recinto de Fira Gran Via.J.P.

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Sobre la firma

Jordi Pueyo Busquets

Es periodista en la redacción de Cataluña y escribe sobre economía, innovación y tecnología. Antes de llegar a EL PAÍS, pasó por ACN, TV3, 324.cat, Bloomberg TV y Cadena Ser. Ha dado clases de redacción en inglés en la UPF y de redes sociales en la UOC. Es licenciado en Periodismo, Ingeniería Informática y máster en Innovación y Calidad Televisivas

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