Trapero se incorpora a una comisaría de Barcelona sin que Interior haya definido aún sus tareas

La Generalitat asegura que “sigue debatiendo” con el ‘major’ su nueva función en los Mossos d’Esquadra tras ser destituido por ERC

El consejero Joan Ignasi Elena y el 'major' de los Mossos, Josep Lluís Trapero.
El consejero Joan Ignasi Elena y el 'major' de los Mossos, Josep Lluís Trapero.Quique Garcia (EL PAÍS)

La destitución de Josep Lluís Trapero de la jefatura de los Mossos d’Esquadra está siendo traumática y amenaza con convertirse en un conflicto laboral. El major se ha reincorporado este martes al trabajo tras unos días de permiso. Pero aún están por definir sus tareas concretas. Por ahora permanece en un despacho de la comisaría de la plaza de España, en Barcelona. El Departamento de Interior diseñó para él una plaza “análisis de riesgos”, apartado del día a día de la policía catalana y de cualquier tarea operativa. Interior afirma que ambas partes siguen “debatiendo una propuesta” que encaje al hombre que se ha convertido en uno de los policías más famosos de España.

Unos días antes de Navidad, el consejero de Interior, Joan Ignasi Elena (Esquerra Republicana) anunció que la segunda etapa de Trapero al frente de la policía autonómica había llegado a su fin. El major era destituido apenas un año después de volver al cargo tras ser absuelto de sedición por su cuestionado papel en el referéndum independentista del 1 de octubre de 2017. Su salida no era una decisión sencilla porque Trapero es más que un policía: para muchos fue la voz de la calma durante los atentados terroristas del 17-A en Barcelona y Cambrils y, para el independentismo (al menos durante un tiempo) el mando que no quiso usar la violencia contra los votantes del 1-O.

Elena argumentó que había llegado la hora de “feminizar” el cuerpo y dar el relevo generacional, aunque situó como nuevo jefe a un hombre (el comisario Josep Maria Estela) apenas unos años más joven que Trapero. También apuntó a la necesidad de un liderazgo compartido. En su segunda etapa como major, Trapero se había vuelto especialmente celoso de su independencia y esquivo ante cualquier sugerencia o demanda de los responsables políticos de Interior que interpretase como una injerencia.

Aunque se había especulado con su salida a la empresa privada, Trapero nunca tuvo intención de abandonar el cuerpo. Así lo admitió Elena el mismo día en que le destituyó: le agradeció los servicios prestados en “años muy difíciles” (tuvo que lidiar con el procés) y aseguró que seguiría “vinculado” al cuerpo, donde se le buscaría acomodo. Pero encajar a todo un major -ha sido despojado de sus funciones como jefe, pero no del rango, único en el cuerpo– no está siendo una tarea fácil. Menos cuando la nueva jefatura policial destituyó, a renglón seguido, a algunas de las personas de la máxima confianza de Trapero; entre ellos, el jefe de investigación, Toni Rodríguez.

Días más tarde, Elena afirmó que Trapero era “necesario” para el cuerpo y anunció, en una entrevista en la emisora Rac-1, que le había propuesto un puesto relacionado con el “análisis y los riesgos de futuro”. Un puesto más reflexivo que de acción, en el que Trapero se encargaría de leer y redactar informes en materia de seguridad, y en el que quedaría fuera de cualquier proceso de toma de decisiones sobre puestos operativos. El Departamento de Interior le trasladó un documento que detalla las tareas que debería hacer. Trapero debía examinarlo antes de su reincorporación, que se ha producido este martes.

Tal como le indicaron desde el Departamento de Interior, Trapero se presentó el martes en la plaza de España, sede de una de las comisarías de los Mossos en Barcelona. El nuevo destino de Trapero pilló por sorpresa a policías que le vieron a primera hora en el edificio. Ni siquiera la máxima responsable de la región en Barcelona, la comisaria Marta Fernández, está destinada en esa sede policial.

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El puesto de “análisis” al que Interior quiere designar a Trapero depende, teóricamente, del director general de la policía catalana, Pere Ferrer, un cargo que sigue en manos de Junts en una consejería dominada por ERC. Un portavoz del Departamento de Interior asegura que Trapero permanecerá en un despacho de esa comisaría mientras se “sigue debatiendo” la propuesta del consejero Elena. Se trata de un espacio “provisional” a la espera de que “se acabe de definir su papel” en el cuerpo.

El cargo de major es el de mayor rango de los Mossos. Lo ocupó hasta 2007 Joan Unió, pero luego esa figura se perdió hasta que, en la primavera de 2017, el Govern de Carles Puigdemont la recuperó. Trapero ya era el jefe del cuerpo, pero desde entonces es también el major. Según la ley, a él corresponde (junto a comisarios e intendentes, que forman la escala superior del cuerpo) el “mando, dirección, orientación, coordinación e inspección” de los servicios policiales. Pero no conlleva una lista de tareas específicas; menos aún si, como en este caso, queda vacío de contenido.

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