Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Aeropuerto: ¿qué, cuánto, cómo?

Hay que abordar con autoexigencia la estrategia aeroportuaria que queremos para Barcelona y Cataluña

Un avión aterriza en el aeropuerto de El Prat, el pasado mes de junio.
Un avión aterriza en el aeropuerto de El Prat, el pasado mes de junio.MASSIMILIANO MINOCRI

La primera constatación es que el proyecto de Aena ha quedado descartado y sustituido por un compromiso económico y un procedimiento abierto que deja en nuestras manos —Govern, ayuntamientos y sociedad civil— todas las decisiones significativas. Frente a todo apriorismo y frente a las actitudes basadas en ideologías absolutas (crecimiento a cualquier precio o decrecimiento radical) hay que abordar con autoexigencia la estrategia aeroportuaria que queremos para Barcelona y para Cataluña.

Déjenme decir de forma clara y con el grado de concreción que es posible y necesario ahora mismo lo que quiero y lo que no debemos aceptar nunca en forma de dos decálogos, positivo y negativo.

Los 10 síes:

1. Quiero tener vuelos intercontinentales para ser un país completo y un país conectado al mundo entero.

2. Quiero reducir vuelos de corta distancia y sustituirlos por las adecuadas conexiones ferroviarias.

3. Quiero disponer de la capacidad conjunta del sistema aeroportuario catalán —Girona, Reus, Alguaire—, considerando todas las complementariedades y sabiendo que una adecuada redistribución de roles invalidaría cualquier planteamiento de ampliación.

4. Quiero decidir qué parámetros de vuelos/alojamientos/turistas consideramos sostenibles para Barcelona y para todo el país y qué objetivos de mejora de eficiencia de la economía catalana podemos plantearnos.

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5. Quiero mantener La Ricarda y que se lleven a cabo las compensaciones medioambientales previstas y no realizadas en el anterior Plan Director del Aeropuerto.

6. Quiero trabajar con una planificación global de inversiones que priorice y acelere las de ampliación y nuevo diseño de la red de Cercanías.

7. Quiero anticipar una estimación fiable de las emisiones contaminantes que resulten de cada una de las alternativas para establecer nuestra estrategia medioambiental, especialmente después de conocer el último Informe de Cambio Climático de Naciones Unidas.

8. Quiero contar, antes de confirmar ningún proyecto ejecutivo, con la evaluación positiva de la Comisión Europea y de los organismos internacionales responsables del cumplimiento de los objetivos a lograr en la gestión del cambio climático.

9. Quiero compartir con los Ayuntamientos implicados y el Área Metropolitana de Barcelona hasta el último detalle de lo que aceptamos y de lo que rechazamos respecto a la operación inmobiliaria que se incluye en el proyecto de Aena, una superficie equivalente al 80% de Ciutat Vella.

10. Quiero asumir la plena titularidad y gestión del aeropuerto de Barcelona y de todo el sistema aeroportuario catalán.

Los 10 noes:

1. No quiero 70 millones de pasajeros ni más miles y miles de vuelos en el aeropuerto de Barcelona.

2. No quiero, ni creo que debamos aceptar, reducir o trasladar ni un centímetro de La Ricarda.

3. No quiero seguir dependiendo de un operador privado que antepone la rentabilidad y el beneficio inmediato para sus accionistas al interés general y a los objetivos económicos y sociales del país.

4. No quiero asistir como espectador a una operación inmobiliaria de efectos inciertos o directamente negativos sobre la movilidad, la congestión y la eventual saturación de oferta de espacio comercial, logístico o de servicios.

5. No quiero renunciar a la plena capacidad de decisión sobre las infraestructuras básicas del país.

6. No quiero que se imponga un modelo obsoleto de crecimiento a cualquier precio por encima de una estrategia transformadora que tenga el cambio climático y la transición energética como condicionantes absolutos.

7. No aceptaré un canje con cualquier otro proyecto de transformación que se haya planteado en el marco de los Next Generation y que sea de carácter estratégico para Cataluña.

8. No renunciaré a trabajar por una mejora de la calidad del aire de Barcelona, ni dejaré que ninguna actuación empeore una situación, de por sí mala, que hoy nos sitúa entre las peores de Europa.

9. No aceptaré ninguna propuesta que vaya en contra de la concepción de país en red, integrado y comunicado, para favorecer una visión de “agujero negro”, centralista y concentradora en Barcelona y entorno metropolitano.

10. No me quedaré instalado en el fácil y apriorístico “No a todo” pero tampoco aceptaré ninguna decisión que se tome sin el acuerdo explícito y consciente de las instituciones, la comunidad científica y la sociedad civil catalana.

A menudo vamos a remolque, respondiendo a las demandas o propuestas externas sin ser nosotros quienes tomamos las decisiones, pero la responsabilidad de la ciudad y del país es asumir los retos de futuro que tenemos planteados y liderarlos con la voluntad de adoptar las mejores decisiones colectivas y compartidas.

Ernest Maragall es presidente del Grupo Municipal de ERC en el Ayuntamiento de Barcelona.
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