INVESTIDURA DE CATALUÑA

El independentismo reconduce la negociación de la investidura para evitar otras elecciones en Cataluña

La CUP sienta en la misma mesa a Esquerra y a Junts para rebajar el nivel del enfrentamiento

El negociador de Junts, Francesc de Dalmases, en los pasillos del Parlament, este miércoles
El negociador de Junts, Francesc de Dalmases, en los pasillos del Parlament, este miércolesToni Albir / EFE

La CUP ha propiciado este miércoles una reunión a tres bandas, con ERC y Junts, con el objetivo de desatascar las negociaciones para la investidura en Cataluña y evitar así la repetición electoral. Los tres partidos han emitido un comunicado en el que fijan cuatro puntos “de mínimos” para desencallar la situación, si bien el pacto sigue lejano. El redactado último, muy abierto a interpretaciones, fija la voluntad de todas las partes de establecer un “espacio de debate de la estrategia independentista” más allá de las negociaciones para formar un Ejecutivo en Cataluña. Las posiciones enfrentadas entre los actuales socios del Govern respecto a cómo abordar el futuro del secesionismo bloquea la puesta en marcha del Ejecutivo. El comunicado también fija el “compromiso inequívoco de ejecutar el ejercicio de la autodeterminación y la amnistía”.

La reunión ha acabado poco después de las dos de la tarde y los representantes de las tres formaciones han querido dejar clara su sintonía con una foto conjunta caminando por los pasillos del Parlamento. La propuesta inicial de los anticapitalistas era que se sacara de la negociación para formar Govern el pacto de la estrategia independentista. Esta se abordaría una vez el Ejecutivo esté en funcionamiento. Tanto ERC como Junts han logrado matizar esos términos con un redactado que reconduce la situación, pero no implica que ambos renuncien a sus intenciones: los republicanos abogan por un Govern en solitario mientras que Junts quiere seguir negociando un acuerdo global.

Fuentes de la CUP explican que la voluntad de promover el encuentro era bajar la presión actual entre los socios de Govern, después de que en la tarde del martes se hiciera muy evidente la distancia entre las partes. El acuerdo permite reconducir las negociaciones, pero la posibilidad de un acuerdo aún está lejos y queda mucho trabajo pendiente. Si no hay un Ejecutivo antes del día 26, las elecciones se repetirán de manera automática. ERC y Junts aseguran que no quieren repetir elecciones, pero se acusan mutuamente de coquetear con esa posibilidad.

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La propuesta de la reunión, que había lanzado el diputado de la CUP Carles Riera durante una entrevista en Catalunya Ràdio este mismo miércoles, constaba de cuatro puntos, los mismos que salvo la matización del referente a la coordinación independentista, se han mantenido. No se ha ahondado en más detalles, lo cual augura que seguirán las negociaciones. Junts quiere que la coordinación del independentismo recaiga en el Consell de la República, un ente no oficial liderado por el expresident Carles Puigdemont, mientras que ERC cree que eso implica que se tutele desde Bélgica el liderazgo de Pere Aragonès, candidato de Esquerra a la presidencia de la Generalitat.

Los republicanos dieron un portazo a las negociaciones el pasado sábado, cuando anunciaron que dejaban la mesa que trabajaba en un gobierno de coalición con Junts para explorar un Ejecutivo monocolor. Los de Puigdemont habían planteado la posibilidad de apoyarlo si ERC pactaba con la CUP y En Comú Podem, pero después se desdijeron. Aunque dentro de Junts conviven distintas opiniones sobre cómo se están llevando las negociaciones y hay críticas por no haber cerrado ya un acuerdo, la idea de “regalar” los votos a Aragonès para que gobierne en solitario (aunque dejando la puerta abierta a entrar después al Ejecutivo) genera indignación.

Los anticapitalistas también quieren que el nuevo Gobierno catalán tire adelante con una agenda para “dar una respuesta a la crisis social y económica”; establezca un “muro de defensa de los derechos fundamentales y básicos que tienen un amplio apoyo por parte de la sociedad catalana y que no caben en el marco del Estado” y que tras la investidura se ponga en marcha la creación del Acuerdo Nacional por la Autodeterminación, una mesa que “vaya más allá de partidos políticos y que agrupe la amplia mayoría social del país favorable” a un referéndum de independencia.

Por otro lado, la Assemblea Nacional Catalana (ANC) ha anunciado este mediodía, en una rueda de prensa en la puerta del Parlament, una concentración el próximo domingo para presionar a los partidos para que cierren ya un acuerdo. Elisenda Paluzie, la presidenta de la entidad, ha revelado que la ANC ha mantenido reuniones discretas tanto con Junts como con ERC para intentar superar los escollos que planteaba la hoja de ruta independentista. “Pero aunque parecía que avanzábamos y todos los implicados hacían cesiones, todo se rompió entre ERC y Junts hace unos días. Nosotros no lo entendemos y buena parte de la base independentista está perpleja, decepcionada y enfadada. La ciudadanía merece una explicación”, ha asegurado Paluzie.

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