Junts garantiza la investidura de Aragonès y prevé un acuerdo “los próximos días”

ERC busca acelerar la negociación pero siguen aflorando discrepancias entre los partidos protagonistas de la negociación en Cataluña

El secretario general de JxCat, Jordi Sànchez, durante una rueda de prensa en la sede del partido en Barcelona.
El secretario general de JxCat, Jordi Sànchez, durante una rueda de prensa en la sede del partido en Barcelona.Andreu Dalmau (EFE)

El pacto para reeditar el Govern independentista en Cataluña se acerca pero el camino para el acuerdo sigue deparando dificultades. Jordi Sànchez, secretario general de Junts, ha vaticinado este viernes por la mañana que en “pocos días” cerrarán el acuerdo con Esquerra y los republicanos han celebrado poco después la predisposición de su socio, al tiempo que han instado a cerrarlo “en horas”. Sin embargo, las relaciones entre ambos partidos distan de ser fluidas y los reproches en público y en privado no solo se mantienen sino que van a más a medida que pasa el tiempo después de más de dos mesas de negociaciones infructuosas desde las elecciones del 14 de febrero. A última hora de este viernes fuentes de ERC han querido hacer evidente su frustración porque, pese a la predisposición pública de Sànchez, el acuerdo no acaba de desencallarse. Mañana por la mañana el candidato republicano, Pere Aragonès, hará una comparecencia pública una hora antes de que Junts celebre un congreso para elegir a la presidenta de su Consejo Nacional.

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El malestar ha aflorado de nuevo después de que el vicepresidente Pere Aragonès, candidato a la presidencia, no haya logrado reunirse con Jordi Sànchez pese a que ha cancelado un acto oficial para facilitar el encuentro. Fuentes de Junts sostienen que la entrevista no se ha podido celebrar porque Sànchez, de permiso penitenciario, debía de regresar a la cárcel de LLadoners. Si no hay acuerdo y no hay investidura antes del día 26 las elecciones se convocarán automáticamente. Con pacto o no, Junts garantiza la investidura para que Aragonès pueda acceder a la presidencia. La gran duda es cómo gobernaría el republicano con un apoyo parlamentario que estaría muy lejos de la mayoría absoluta.

En una larga conferencia de prensa en la sede de Junts, a Sànchez insistió este viernes por la mañana que su partido no tiene la menor intención de forzar unos nuevos comicios y ha desautorizado así, aunque sin citarlos, a miembros de Junts, como Joan Canadell, que se inclinan por celebrar otras elecciones. “Junts se expresa a través de su ejecutiva. Nuestra voluntad es no especular en las elecciones: no lo hemos hecho y no lo haremos”, ha sostenido. En ese sentido, Sànchez ha asegurado que en el caso de no alcanzar un acuerdo los diputados de Junts pondrán sus votos a disposición para que Aragonès sea investido. “No se trata solo de que lo dijera en una entrevista”, ha recalcado. “Eso está escrito en un documento”.

La postura de Sànchez, expresando su optimismo, contrasta con las voces de Esquerra, preocupados por la incertidumbre que añade la consulta de Junts a su militancia, y porque sostienen que no aceptarán de ningún modo que Junts quiera tutelar al futuro presidente de la Generalitat a través del Consell de la República en Waterloo presidido por Carles Puigdemont. “Ni Junts ni Puigdemont pretendemos ninguna tutela”, ha recalcado Sànchez.. “Fue Aragonès el que dijo que se reunió con Puigdemont, y estaría bien que transmitiera lo que le dijo. Su lealtad [la de Puigdemont] será absoluta”.

La negociación está diseñada en tres flancos y, según Sánchez, los tres están encarrilados: el más asentado es el acuerdo programático y donde se vislumbran más problemas es en la estructura del Govern y en el plan estratégico independentista. Junts ha aceptado, como la CUP, dar dos años de margen a ERC para que siga negociando con el Gobierno en la mesa de diálogo, pero exige que de forma paralela empiecen a diseñar qué hacen en 2023 si esa mesa, como intuyen, no da resultado. Sánchez ha sostenido que el diálogo y la llamada “confrontación inteligente” son compatibles. “Tenemos un 90% de este plan estratégico cerrado. Faltan los redactados de la coordinación en Madrid”, ha dicho en alusión al Congreso donde ha dicho que es consciente que Junts tiene cuatro diputados y ERC 13 y no pueden imponer sus criterios pero sí intentar consensuar las líneas de actuación.

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La nueva realidad política comporta que el independentismo se equivocaría enormemente en no acomodar las estrategias y superar recelos”, ha dicho Sànchez

Las dos partes siguen negociando la estructura de Govern: Aragonès quiere modificarla y Junts ya daría por buena la que pactaron en 2018 y que hizo posible el actual ejecutivo. “Si fuera así el acuerdo sería inmediato”, ha dicho. Tras hacer esa exposición, Sànchez ha convenido la dificultad de poder explicar por qué llevan los dos partidos 80 días de negociaciones sin éxito.

“La responsabilidad de Junts y ERC es llegar a un acuerdo que supere desconfianzas personales y políticas. Ha habido momentos de reflexiones, de encuentro y colapso. La confianza ha estado muy desgastada, pero es mejor que hace tres meses”, ha afirmado. Y ha concluido con esta reflexión tras las elecciones en la Comunidad de Madrid: “La nueva realidad política comporta que el independentismo se equivocaría enormemente en no acomodar las estrategias y superar recelos. Con la represión que hay o caminamos juntos o acabaremos absolutamente derrotados yendo por separado”.

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