EDUCACIÓN

La Fundación Bofill alerta que el sistema educativo se ha estancado en los últimos tres años

El informe anual de la entidad reclama al próximo gobierno políticas de equidad, mejorar la financiación y profundizar en el currículo competencial

Una niña en la escuela Vila-roma de Palamós (Girona).
Una niña en la escuela Vila-roma de Palamós (Girona).David Borrat / EFE

La Fundación Bofill ha lanzado un grito de alarma sobre el sistema educativo. O recibe una inyección de recursos o se profundizarán las desigualdades educativas y con ello los resultados mediocres. En su informe anual, El estado de la educación en Cataluña. Anuario 2020, esta entidad referente en educación concluye que los resultados de los estudiantes catalanes se han estancado en los últimos tres años y en algunos aspectos se están revirtiendo. Aun así, Ismael Palacín, director de la Fundación, destaca el carácter “resiliente” del sistema, “porque ha salido de la crisis de 2008 y de los recortes sin bajar resultados”. Al próximo Gobierno, la entidad le reclama políticas de equidad, mejorar la financiación y profundizar en el currículo competencial.

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El sistema está “en un punto grave de inflexión”, apunta, y el principal problema es la infra financiación. El presupuesto del Departamento de Educación está a niveles de hace diez años y cuenta con 150.000 alumnos más que entonces. El gasto por estudiante en el período 2009-2019 ha caído de 4.490,5 euros hasta 3.973 euros, un 11,5%, calculan. Cataluña destina el 3,6% del PIB a educación, por debajo de la mediana europea y española, agrega Palacín.

Para superar el bache, según el documento, hay que invertir especialmente en tres frentes. La etapa de 0 a 3 años debería ser gratuita para las familias más vulnerables (solo uno de cada 10 alumnos inmigrantes se escolariza en esta etapa fundamental del desarrollo de los niños). Apoyan que la educación obligatoria sea gratuita para todos, y se cree una beca educativa básica para los alumnos más vulnerables que les cubra durante todo su proceso de escolarización la gratuidad de las actividades complementarias, el comedor escolar y la participación en actividades extraescolares. Además, ven necesario crear 25.000 nuevas plazas de Formación Profesional para evitar el abandono escolar. “Si invertimos en estas palancas superaremos el estancamiento”, defiende Palacín.

Pero además de presupuesto, la Fundación pide un plan de desarrollo curricular que apueste por la formación competencial de los docentes y priorice la evaluación de maestros y alumnos en clave competencial. En los últimos años ha habido iniciativas de renovación pedagógica, como Escola Nova 21, “pero es necesario invertir en la formación del profesorado y cambiar el modelo competencial”, que ahora se basa “en currículums muy largos y de contenidos superficiales”. “Lo que importa es el aprendizaje profundo y el dominio de unas competencias”, añade Palacín.

En esta línea, el codirector del anuario, el catedrático emérito de Psicología Evolutiva de la Universidad de Barcelona César Coll señala que uno de los topes que impide la mejora del sistema es que “se sigue organizando alrededor de una concepción del aprendizaje que no se corresponde con los retos de la sociedad de la información y del conocimiento del siglo XXI”. Por esto, Coll reclama “un cambio curricular” que “solo se podrá llevar a cabo si se aumenta la autonomía de centro” para “poder adaptarlo, en clave competencial, a la tipología de alumnado”.

Por todo ello, el informe de la Fundación Bofill concluye que Cataluña se encuentra en un punto de inflexión, donde puede dirigirse hacia profundizar las desigualdades educativas y estancarse en resultados mediocres o virar hacia una educación de calidad y generadora de oportunidades para todo el alumnado.

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