LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

Las residencias catalanas registran su primer día sin fallecidos desde agosto

Las entidades reclaman el nuevo plan sectorial y la Generalitat asegura que lo presentará esta semana

Una mujer visita a su madre en una residencia de Logroño, en febrero.
Una mujer visita a su madre en una residencia de Logroño, en febrero.FERNANDO DIAZ / EFE

Las residencias catalanas no notificaron el pasado viernes ningún fallecido por primera vez desde el verano. El efecto de la vacunación ha convertido a los geriátricos en espacios mucho más seguros y el 91% de los centros están libres del virus. Solo el 2,41% sufren una alta transmisión de la enfermedad infecciosa. Además, un 88% de los usuarios ya han recibido las dos dosis contra el coronavirus. Este escenario favorable, sin embargo, necesita un último empujón: la presentación del plan sectorial para la desescalada en las residencias, anunciado hace semanas por el Departamento de Salud, pero que aún no ha aterrizado en los centros.

La vacuna ha cambiado la vida de las residencias, convertidas en “lugares seguros”, según la Generalitat. Un 94% de los residentes han recibido la primera dosis, y un 88% han completado la pauta vacunal. El impacto es evidente: los positivos han disminuido exponencialmente y la incidencia acumulada (IA14) ha pasado de los 2.932 casos por 100.000 habitantes de mediados de enero, a los 196 de la última semana, lo que supone una caída del 93%.

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El descenso de los positivos explica la bajada en picado de la mortalidad. El Govern contabilizó 190 defunciones en las residencias la semana pasada, un 67% menos que las registradas a finales de enero. “Es una satisfacción total”, celebra Cinta Pascual, presidenta de la Asociación de Recursos Asistenciales (ACRA), principal patronal del sector. “Los datos demuestran que ahora tenemos que perder el miedo a recuperar la vida normal en las residencias”, reclama. La última vez que las residencias no notificaron defunciones fue el 31 de agosto del año pasado, antes de la segunda y la tercera ola.

La tendencia de las últimas semanas en los centros tranquiliza a la Generalitat tras un año durísimo para el sector. “Tendimos a la incidencia cero”, reivindicó ayer el secretario de Salud Pública, Josep Maria Argimon. “La vacunación permite esa buena tendencia. Durante todo este año hemos sufrido por los brotes en las residencias, algunos muy importantes porque en una residencia la propagación es muy fácil”.

Sin cuarentenas

Ahora las entidades y asociaciones reclaman implementar un nuevo protocolo que flexibilice la convivencia y la movilidad en los centros. El Departamento de Salud anunció el 10 de febrero que ultimaba este plan, pero la alteración de los datos epidemiológicos pausó su presentación, según explicó ayer Argimon: “El protocolo de las residencias está subordinado al protocolo general de salud pública y se anunciará en los próximos días”.

Las residencias esperan esta nueva guía normativa como agua de mayo. “Necesitamos una instrucción clara para aplicarla”, demanda Andrés Rueda, presidente de la Asociación de Directores de Centros de Atención a la Dependencia (ASCAD). “La gente quiere salir, pero a veces no tenemos el contexto ni la seguridad suficientes. Las familias creen que con las dos dosis estamos inmunizados y estamos teniendo casos de infección a pesar de la vacuna”, añade Rueda. Salud contabilizó que la vacuna había conseguido descender los positivos hasta un 80%.

El nuevo protocolo prevé acabar con las cuarentenas de los residentes vacunados, que no serán considerados como contactos estrechos cuando se detecten positivos en el centro. “Esto será una maravilla”, celebra Pascual. “Es lo que más ilusión hará a profesionales y residentes, no tener que hacer este aislamiento, que es durísimo”. Argimon admitió el impacto “emocional, físico y psicológico” que se ahorrarán los residentes sin los aislamientos y concretó otras medidas planteadas: “Flexibilizaremos las salidas cortas y a su regreso los residentes no necesitarán ninguna cuarentena. También podremos aumentar las visitas. Son muy buenas noticias para un colectivo que ha sufrido tanto”.

El sector se siente optimista por la reapertura, pero a la vez pide prudencia. “Debemos hacer pequeños pasos para recuperar la normalidad para que usuarios y profesionales se sientan seguros”, reclama Pascual. “Ahora mantenemos el miedo de una situación dura”. La presidenta de ACRA admite que esperaba una reapertura más drástica y recuerda que las familias de los residentes pueden ser transmisoras, con el peligro que esto conlleva. “Los centros son tremendamente seguros, son sitios inmunizados, pero la población que viene de fuera, no”. Rueda, por su parte, pone el foco en la infección de los usuarios y profesionales ya vacunados. “Antes de flexibilizar, es básico saber qué pasa con estas infecciones. Pero necesitamos ya este protocolo. ¿De qué sirve, si no, estar vacunados?”, se pregunta.

De las 1.041 residencias de Cataluña, Salud contabiliza que el 92% están libres de virus, el 6% tienen algún brote controlado, y el 2% sufren una alta transmisión del coronavirus.

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