La crisis del coronavirus

El Govern intenta reconducir su enésima crisis tras el plante de Esquerra

La tensión entre los dos socios aplaza la aprobación del plan de desescalada de la pandemia

Pere Aragonès, sentado, en el pleno del Parlament, este miércoles.
Pere Aragonès, sentado, en el pleno del Parlament, este miércoles.Massimiliano Minocri

El Govern intentó la noche de este miércoles reconducir su enésima crisis después de que el vicepresidente Pere Aragonès y los consejeros republicanos abandonaran por la mañana el comité de crisis de la covid-19 que comparten con los de Junts. Miembros de ERC acusaron a su socio de filtrar el plan de desescalada, que se aprobó. El reproche es recíproco: Junts sostiene que ERC difundió el borrador para eclipsar la gestión del consejero Chakir El Homrani. Aragonès y la consejera portavoz Meritxell Budó, de Junts, sellaron al mediodía una tregua antes de la reunión de anoche.

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El episodio reveló de nuevo la relación casi insostenible entre los socios, condenados a cohabitar en un Govern provisional hasta las elecciones del 14 de febrero. El president Quim Torra emitió un comunicado ofreciéndose a colaborar y pidió sentido de “solidaridad y responsabilidad”. El plan de desescalada, que circuló el lunes de forma frenética entre los ciudadanos, tiene que ser validado por el Procicat, el órgano técnico que coordina la respuesta a la pandemia. Tenía que reunirse este miércoles y lo hará hasta que los dos socios no lleguen a un acuerdo. Sergio Delgado, subdirector de Protección Civil, calificó la filtración de “falta de respeto total” a los técnicos. Y lo extendió también a “los ciudadanos, que merecen tener certezas y no rumores, a las actividades económicas afectadas por esta enorme crisis y a las instituciones”.

Con las elecciones a la vuelta de la esquina, la tensión se disparó hasta límites insospechados. El divorcio entre los dos socios es tan clamoroso que dieron versiones opuestas sobre lo sucedido en el comité de crisis, celebrado de forma telemática. A primera hora de ayer, Aragonès, la consejera de Salud Alba Vergés, el de Educación, Josep Bargalló y la de Justicia, Ester Capella, todos de ERC, se reunieron con Budó y Miquel Sàmper, consejero de Interior.

Según fuentes de ERC, durante la sesión se estaban planteando avanzar unas semanas la posibilidad de que los restaurantes cierren a las 21.00 horas y minutos después la propuesta se explicó en una emisora de radio. Fue, dicen en ERC, la gota que colmó el vaso y que por ello se levantaron de la mesa hartos de “falta de lealtad” y de que su socio actúe, dijeron, a las órdenes de “Waterloo”, en alusión del expresidente Puigdemont. Sergi Sabrià, de ERC, pidió poner fin al “desgaste del compañero y dijo tener la sensación de que “hay gente que hace de lobby  de ciertos intereses. Ser conseller es trabajar para todos”.

La versión de Junts es radicalmente opuesta: imputa la maniobra a ERC para eclipsar la gestión del consejero de Asuntos Sociales, Trabajo y Familia, muy criticado por la forma en que ha organizado las ayudas a los autónomos y que acaba de destituir a la cúpula de su departamento. Además, aseguran que no hubo plante alguno: dicen que solo se marchó Aragonès porque debía de comparecer en el Pleno del Parlament y que la reunión prosiguió con el resto de consejeros.

La oposición, entre atónita y enfurecida, calificó en el Parlament el espectáculo de “lamentable”. “Lo que más escandaliza es que una parte del Gobierno no quiera sentarse con la otra porque no se fía. Eso no es un error. Es un pecado”, apostilló el socialista Miquel Iceta. En la sesión de control al Govern, toda la oposición, desde Ciudadanos hasta la CUP, fue implacable con la gestión de las ayudas a los autónomos como la filtración del borrador. “¿Cómo es posible que ERC se vaya de una mesa de la covid? Y ahora están dando bandazos. Dicen que podrán ofrecer cenas hasta las 21.00 pero el toque de queda es a las 22.00. No dan ningún tipo de seguridad”, afirmó el líder de la oposición, Carlos Carrizosa.

Aragonès aceptó los errores pero se defendió cargando contra toda la oposición. Primero acusó a Ciudadanos y al PP de hacer “demagogia” y luego reprochó a socialistas y comunes que acepten que el Gobierno de Pedro Sánchez es el único de Europa que no ofrece ayudas directas. El republicano recordó que hace un mes envió una carta al presidente del Gobierno, sin respuesta, reclamándole un plan de choque, además de recalcar que los trabajadores de la provincia de Barcelona que están en situación de ERTE desde agosto todavía no han cobrado.

“Nosotros hacemos autocrítica. Hay una cosa peor que hacer algo mal: es no hacer nada. El gobierno de España es el único de Europa que no da ayudas directas”, espetó. Aragonès no aclaró si se había levantado de la mesa, pero asumió las palabras del subdirector de Protección Civil. “Es lamentable y contrario al trabajo del Govern y a las certezas de quienes quieren abrir su negocio. Era un borrador”, clamó el vicepresidente llamando a los medios a ser prudentes. Sàmper pidió a la Cámara disculpas y consideró a todo el Govern corresponsable de la filtración. El plan de desescalada mantiene el toque de queda y que en Navidad no haya reuniones de más de 10 personas.



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