María Salvo

Fallece la luchadora antifranquista María Salvo a los 100 años

La histórica militante del PSUC fue fundadora de la Asociación Dones del 36 y figuró en la lista de Ada Colau

Ricard Vinyes y Maria Salvo, en Barcelona.
Ricard Vinyes y Maria Salvo, en Barcelona.

La histórica militante del PSUC, luchadora antifranquista y fundadora de la Asociación Dones del 36, María Salvo, falleció ayer en Barcelona a los 100 años de edad. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en cuya lista electoral figuró, en el puesto 41, en las elecciones municipales de 2019, ha lamentado la muerte de la que fue ex presidenta de la Asociación Catalana de Presos Políticos del Franquismo (ACEPF), y ha calificado a Salvo de “mujer libre, fuerte, lúcida y generosa”. “Adiós querida amiga. Hasta siempre María Salvo. La mejor, la más bonita, la mujer libre, fuerte, lúcida y generosa que todas querríamos ser. Gracias María porque por lo que tú fuiste, muchas otras podremos seguir avanzando. Te recordaremos y te querremos siempre”, ha escrito Colau en su perfil de Twitter.

También la portavoz del grupo parlamentario de Catalunya en Comú, Susanna Segovia, ha expresado su “tristeza” por la pérdida de Salvo: “pensar en no encontrar más tu sonrisa cuando nos acompañaba...Te echaremos mucho en falta, María. Mujer valiente, referente de la lucha y alegría. Que la tierra te sea leve, compañera”, ha escrito la diputada autonómica.

El presidente del Parlament, Roger Torrent, también ha recordado a la luchadora antifranquista y ha escrito en Twitter: “nos ha dejado una gran mujer, una luchadora por la libertad y por la memoria. ¡Que su sacrificio y su lucha no caigan en el olvido!”. La consellera de Justicia, Ester Capella, ha recordado que Salvo fue la presidenta de la Asociación de Expresos Políticos del Franquismo “y para muchas de nosotras un referente”.

Las redes sociales se han llenado hoy de mensajes de pésame y duelo por la muerte de esta histórica del PSUC, que nació en Sabadell en 1920 y estuvo encarcelada durante 16 años durante el franquismo. La Asociación Catalana de Expresos Políticos del Franquismo (ACEPF) ha informado del fallecimiento de Salvo en un comunicado en el que recuerda que el pasado mes de mayo la difunta recibió un caluroso homenaje por su centenario.

“Tuvimos la oportunidad de recordar su trayectoria centenaria. Una vida larga, dura, difícil, pero también una vida intensa, llena de sentido, siempre luchando contra la injusticia, para conseguir una sociedad sin explotadores ni explotados, una sociedad de libres e iguales, donde la mujer no esté situada en un plano inferior, en definitiva, luchando siempre por un mundo mejor”, ha destacado la ACEPF.

De Salvo, la asociación ha destacado que “pagó un precio muy alto por su compromiso. Los dieciséis años que estuvo encarcelada, las torturas que soportó, las consecuencias que tuvo que sufrir, han marcado su vida, que durante muchos años compartió, feliz, con su compañero Domènec Serra, un hombre extraordinario con el que coincidían en ideas, trabajo político, militancia en el PSUC y filosofía de vida”, añade la asociación que presidió.

Entre otras distinciones, María Salvo recibió en 2003 la Medalla de Honor de Barcelona, en 2004 fue investida Doctora Honoris Causa por la Universidad Politécnica de Barcelona y en 2005 la Generalitat le otorgó la Creu de Sant Jordi. Hija de un carpintero ebanista que participaba en movimientos obreros y de una ama de casa, católica practicante y analfabeta, vivió su infancia en el barrio de Les Corts, donde, cuando cumplió 13 años, dejó la escuela para empezar a trabajar de portera en una finca y luego fue costurera y planchadora.

En 1935 comenzó a frecuentar los centros culturales de Esquerra Republicana, pero influenciada por la novia de su hermano mayor ingresó finalmente en las Juventudes Socialistas Unificadas de Cataluña (JSUC). En 1936 se afilió a UGT y en 1938 se hizo cargo del comité de propaganda en Barcelona de la JSUC, aunque un año más tarde tuvo que exiliarse en Francia, donde estuvo internada en campos de concentración hasta que fue obligada a regresar a España y en 1941 fue detenida en Madrid y encarcelada en la prisión de Les Corts de Barcelona y condenada por un tribunal militar a 30 años de cárcel. Pasó 16 años presa por cárceles de Zaragoza, Madrid y Segovia y al ser liberada fue desterrada a Santander, donde, como miembro clandestino del PSUC, luchó contra el franquismo y logró regresar a Barcelona.

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