La promotora de la mina que amenazaba el parque natural del Pirineo de Lleida renuncia al plan de explotación

La multinacional australiana Apollo Minerals solicitó en 2017 hacer prospecciones de tungsteno y oro en una zona protegida del Pallars Sobirà

Vecinos de Isil con una pancarta en contra de la mina.
Vecinos de Isil con una pancarta en contra de la mina.FOTO JAVIER MARTIN / EL PAÍS

La multinacional minera australiana Apollo Minerals ha desistido en su plan de construir una mina (proyecto Aurenere), en el barranco catalán del puerto de Salau (en el Pallars Sobirà), según han confirmado fuentes de la empresa a El País. A través de su filial Neometal Spania, la empresa investigaba desde 2017 las posibilidades de explotar un yacimiento de tungsteno y oro en este espacio protegido del Parque Natural del Alt Pirineu, en Lleida.

Desde que en enero de 2017 Neometal Spania obtuvo la autorización de la Generalitat para realizar el análisis básico del terreno en tierras comunales de Alòs d’Isil (Pallars Sobirà), una pedanía de apenas 50 habitantes del municipio leridano del Alt Àneu, topó con la oposición vecinal y la presión ecologista. El tungsteno es uno de los metales más resistentes y considerados “críticos” por la Comisión Europea para la estabilidad económica de la región.

Todos los grupos del municipio, enclaustrado entre las cumbres del parque natural y que vive de la ganadería y el turismo de montaña, se manifestaron desde el principio contrarios al proyecto. Durante estos años la oposición a la mina la ha abanderado Salvem Salau, una plataforma vecinal que nació para poner palos en las ruedas al plan minero y que en 2018 anunció “movilizaciones constantes”. En los 27 kilómetros sobre los que sobrevolaba el proyecto se han avistado ejemplares de oso pardo (Ursus arctos) reintroducidos en el medio y otras especies amenazadas como el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus). También es un territorio en el que centenares de cabras, caballos y vacas practican la trashumancia.

En 2018, Neometal Spania presentó a la Consejería de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat la solicitud para realizar los primeros sondeos: un total de seis agujeros en una profundidad máxima de 150 metros en cotas de 1.780 y 1.850 metros de altitud. Tras recibir alegaciones de Salvem Salau y otras entidades, la Generalitat pidió a la promotora minera que realizara un estudio ambiental más exhaustivo. El Govern consideró entonces que la empresa debía dar mejor respuesta a los posibles riesgos medioambientales que los vecinos planteaban. Entre ellos, la posible contaminación de las aguas por amianto.

A parte de tungsteno, que se utiliza desde la aeronáutica hasta la fabricación de carrocerías blindadas militares y proyectiles, la empresa creía que en la zona también podía haber oro. El territorio colinda con el río Salat (Francia), donde en las estribaciones del municipio de Couflens (departamento de Ariège) permanecen aún las instalaciones de una mina cerrada en 1986 tras la caída de los precios del metal a causa de la competencia china.

Tras las trabas administrativas de la Generalitat y el coste y el impacto medioambiental que supondría para el espacio protegido solo construir la carretera de acceso (la zona de explotación es inaccesible en coche), la retirada del proyecto era un secreto a voces en el valle. Fuentes de la consejería habían confirmado hace una semana a este diario que NeoMetal Spania todavía no había presentado el estudio de impacto ambiental requerido, aunque estaba dentro de plazo. A preguntas de este periódico, fuentes de la filial española se limitaron a responder que desde antes del confinamiento (en marzo) “no había ninguna noticia nueva”. La decisión final de retirar el proyecto, sin embargo, fue “tomada y comunicada” a la filial el pasado septiembre, confirma ahora la multinacional matriz sin entrar a valorar los motivos de la decisión.

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