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La explotación de un metal estratégico amenaza el parque del Alt Pirineu

Una multinacional minera solicita hacer prospecciones de tungsteno y oro en una zona protegida del Pallars Sobirà

El puerto de Salau, en Lleida.
El puerto de Salau, en Lleida.

La Comisión Europea tiene una lista de 27 materias primas declarados como “críticos” para la estabilidad económica de la Unión Europea. Uno de ellos es el tungsteno, antes conocido como wolframio. Reducir la dependencia del tungsteno chino y ruso es un objetivo de la Comisión. Su estrategia pasa por el reciclaje del metal, pero también por nuevos proyectos mineros como el que tiene la multinacional australiana Apollo Minerals en la frontera pirenaica entre la Arieja y el Pallars Sobirà. Sin embargo, este un enclave protegido como parque natural y el proyecto supone un impacto medioambiental.

Apollo Minerals, a través de sus filiales Neometal Spania y Neometal SAS, investiga desde 2017 las posibilidades de explotar un yacimiento de tungsteno y oro en el barranco del puerto de Salau (España) y en las primeras estribaciones del río Salat (Francia). Los dos espacios están protegidos, respectivamente, por el Parque Natural del Alt Pirineu y el Parque Natural de los Pirineos de la Arieja.

El puerto de Salau ha sido un punto transfronterizo histórico entre las regiones occitanas de España y Francia. En el río Salat hay una mina abandonada de tungsteno, activa entre 1971 y 1986. Su cierre fue consecuencia de la caída de precios a partir de la competencia de China. La edición de 1989 de la Enciclopedia de los Elementos indicaba que en Salau se encontraba el séptimo mayor depósito de tungsteno del mundo.

Apollo Minerals emitió en julio un comunicado en el que concluía que las instalaciones de la mina se encuentran en “excelentes condiciones”. Henri Richl, alcalde de Couflens, municipio donde se ubica la explotación minera, encabeza el movimiento opositor a la reapertura porque, asegura, es muy elevado el riesgo de contaminación por el amianto presente en el subsuelo. Richl destaca que si el proyecto es considerado de interés nacional por el gobierno, “da igual si está ubicado en un parque nacional o natural, puede tirar adelante”. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha insistido en la necesidad de elevar la competitividad minera de Francia y su autoabastecimiento.

El tungsteno es uno de los metales más resistentes, 100 veces más sólido que el acero. Su uso es clave en multitud de sectores estratégicos, desde la aeronáutica a las energías renovables, pero también en la fabricación de carrocerías blindadas militares y proyectiles. Apollo Minerals explicita en su web que quiere aprovechar la condición del tungsteno como elemento prioritario para la estabilidad europea: “El tungsteno es un mineral que no puede ser sustituido en países desarrollados y que muchos gobiernos consideran vital para la seguridad nacional”.

La zona francesa del proyecto de Apollo Minerals abarca 42 kilómetros cuadrados y la zona española, 55. En la parte catalana, el desarrollo del proyecto afronta más problemas administrativos porque el impacto en el medio ambiente sería mayor: mientras que en la vertiente norte ya existen las instalaciones mineras, las prospecciones en la vertiente sur requerirían abrir pistas para vehículos, maquinaria y perforaciones, en un entorno de alto valor ecológico. Para llegar al área en la que Neometal plantea las exploraciones hay que recorrer primero desde Alòs d’Isil 5 kilómetros una estrecha pista forestal y después, desde la base del barranco del Port de Salau, ascender más de 2 horas a pie por el monte.

Sofía Isus, presidenta de Alòs d’Isil —pedanía de Alt Àneu—, y Laura Arraut, alcaldesa de Alt Àneu, se han posicionado en contra de la actividad minera por el impacto ecológico que ocasionaría. “Fuimos informados por técnicos de la Universidad de Lleida y nos advirtieron, entre otras cosas, del posible riesgo de contaminación por amianto”, explica Arraut.

Neometal obtuvo en enero de 2017 la autorización del parque natural del Alto Pirineu para realizar un análisis básico del terreno, el estudio geológico y extracción de 68 rocas que confirmaron la presencia de tungsteno y oro, y el interés de la empresa para proseguir con prospecciones. Catalunya En Comú, la CUP y organizaciones ecologistas también se han movilizado en contra. El Departamento de Territorio y Sostenibilidad confirma que Neometal ha solicitado la autorización para realizar “los sondeos de investigación minera en profundidad”.

La solicitud está “en trámite de evaluación de impacto ambiental simplificada”. El parque elaboró en 2017 un informe preceptivo en el que descartaba que las prospecciones pudieran llevarse a cabo sin una declaración de impacto ambiental. En caso de autorizarse las pruebas, estas podrían durar hasta seis años, según Apollo Minerals. Arraut considera improbable que la Generalitat lo autorice.

La larga tradición del tungsteno en España

España aporta el 15% del tungsteno consumido en la UE, el tercer productor para el mercado comunitario tras Rusia (50%) y Portugal (17%), según la Comisión Europea. China extrae el 80% del tungsteno mundial. Su explotación en España se inició a principios del siglo XX, sobre todo para el filamento de las bombillas. El tungsteno —o wolframio— español tuvo un papel clave en la Segunda Guerra Mundial: Franco lo vendió a los nazis, a partir de 1941 para blindar tanques y recubrir las puntas de los proyectiles. La entrada de la URSS en el conflicto cerró a Hitler el acceso al tungsteno chino y Franco le dio la solución. En 1944, coincidiendo con el desembarco en Francia, los aliados forzaron a España a dejar de suministrarlo.