PREMIO NOBEL DE LITERATURA

La portada que hizo hablar a la Nobel Glück en catalán

La traductora Núria Busquet propuso a la pequeña editorial valenciana Edicions del Buc publicar a la poeta, de la que lanzaron solo 300 ejemplares

La premio Nobel de Literatura 2020 Louis Glück, en una imagen de archivo.
La premio Nobel de Literatura 2020 Louis Glück, en una imagen de archivo.

“A veces, es como si la vida te llamara”, dice también de forma poética Núria Busquet para intentar explicarse cómo llegó a conocer la obra y a traducir el primer y hasta ahora único poemario de la flamante premio Nobel Louise Glück en catalán: Nit fidel i virtuosa, en Edicions del Buc. Podría decir ahora que conocía la obra de la autora norteamericana, pero no era así. “De nada: no había leído nada; entré un día de 2015 en La Central, me gustó la portada del libro, una imagen de una ciudad de noche y un juego de negros, grises y blancos rotos con las estrellas y las letras del título y la autora y me lo llevé; lo leí y, con el tiempo, esa voz me quedó resonando”.

Nunca había traducido Busquet poesía antes, pero, sin embargo, sin mediar encargo alguno, empezó a verter ese libro de Glück, publicado en 2014 en EEUU. Le llamó la atención “no tanto el punto confesional que todos destacan como la austeridad de cómo lo hace, con la frialdad de su análisis constante de lo que pasa filtrado por el cedazo psicoanalítico fruto de sus muchos años de terapia; su poesía es una manera de analizarse y sobrevivir a un mundo que le hace daño”, fija. Pero Glück no chilla, según Busquet, que, como traductora también de Sylvia Plath, la puede comparar con su compatriota norteamericana: “Plath se muestra más chillona, enfadada; Glück es más fría y calculadora, menos chillona, es el antiimpacto”.

No diría que su lectura cuesta, pero entiende Busquet que para leer la poesía de la nueva Nobel “hay que estar dispuesto a entrar a hacer el análisis con ella; no es críptica, en absoluto, nunca abusa de las palabras, que siempre son sencillas, pero es dificultosa porque no llama la atención, hay que hacer un esfuerzo poético para entrar en el análisis… A mí me gusta esta frialdad”, resume. Y también disfruta con el reto que significa el que “su voz poética no sabes si es la de un hombre o la de una mujer, que el inglés facilita; yo opté por la voz femenina”.

A Pau Sanchis también le entusiasmaba esa “poeta de voz aparentemente sencilla, pero que va calando, es de una belleza perturbadora, austera, un autoconocimiento que interpela”. Sanchis, poeta él también, fundó ese 2014 en que aparecía Nit fidel i virtuosa en EEUU, con tres amigos más (junto al también poeta Rubén Luzón, el escritor Francesc Borona y el gestor cultural Josep Martínez), Edicions del Buc en Valencia. Quizá era una predestinación. Como ya había leído a Glück en castellano desde la también valenciana Pre-Textos, no le costó aceptar la propuesta de Busquet de editarlo en catalán bajo su sello, que publica sólo poesía y a razón de apenas cuatro títulos al año, “sólo la que nos gusta, nos lo miramos mucho”, dice. Lo lanzó en 2017, hizo una tirada de 300 ejemplares “y aún quedan algunos por ciertas librerías”. Pero hoy ese libro le acerca a casi un hito editorial por su ratio: con apenas 21 títulos publicados en seis años de vida, Edicions del Buc ya cuenta con un flamante Nobel en su catálogo antes de que hubiera sido premiado, algo que la mayoría de editores quizá no conseguirá en toda una larga trayectoria de años y miles de títulos.

Está Sanchis “eufórico”, pero, de momento, todo está siendo, confiesa, un pequeño terremoto: “Ninguno de los cuatro vivimos de la editorial y nos dedicamos en los ratos que nos dejan los otros trabajos; no solemos estar sometidos a esta presión, no damos abasto: este mediodía ya teníamos más de una decena de pedidos”. De momento, intentará lanzar para la semana próxima 200 ejemplares más. “No hay que precipitarse”, asegura, buen conocedor de las ventas que tiene la poesía en catalán; y esa cautela va también por la posibilidad de editar más libros de Glück. Busquet tendría claro con cuál seguir, si es el caso: “Iría con L’iris salvatge, con el ganó el Pulitzer, porque está entre la poesía que hace ahora y la de sus inicios, como Firstborn, que podría ser otra opción”. Dice que está predispuesta a volver a la poeta norteamericana, de la que conserva una carta personal en la que le agradecía su traducción: “Me sorprendió recibirla porque en todos los aspectos formales de cubiertas y fotos fue puntillosa hasta lo desesperante; incluso nos preguntábamos con el editor si en verdad quería ser publicada”.

“No he pensado —admite Sanchis— ni en reeditar más ni en publicar otros títulos de ella”, entre otras cosas, dice, porque “en menos de 15 días” ha de sacar de imprenta un poemario de la portuguesa Sophia de Mello. Quizá es el influjo de la austera frialdad de la propia poesía de Glück.

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