El rostro hallado en el río Onyar de Girona fue esculpido en los 90 para decorar una discoteca

El Museo de Historia de la ciudad barajó la hipótesis de que la pieza podía ser del siglo XVIII

El rostro hallado en el lecho del río Onyar, en Girona, por unos vecinos.
El rostro hallado en el lecho del río Onyar, en Girona, por unos vecinos.EL PAÍS

El misterio del relieve de una cara hallado por unos vecinos entre el lodo del río Onyar el domingo se ha resuelto. El Museo de Historia de Girona y las redes sociales han permitido descubrir que se trata de una réplica del rostro de la escultura Éxtasis de Santa Teresa de Gian Lorenzo Bernini, una obra en mármol blanco ubicada en la Iglesia de Santa Maria della Vittoria, en Roma. La obra, una de las esculturas más espectaculares del Barroco, sirvió de inspiración a Jordi Mitjà (Figueres, 1970) quien, a principios de los 90, mientras estudiaba en la Escuela de Arte de Olot, replicó la obra tres veces para una performance de una discoteca. Regaló una de las esculturas a un conocido que vivía en una casa que daba al río, quien años después la perdió. La hipótesis es que alguien se la llevó de su casa o la tiró por la ventana.

El misterio de la bautizada por el Museo de Historia como Dama del Onyar empezó el domingo cuando desde una de las casas que dan al río divisaron una cara en el lodo. La sacaron del agua y se la llevaron al Museo de historia para analizarla. Aunque en principio se dijo que podía ser incluso del s.XVIII y de Piedra de Girona, en realidad se trata de una creación contemporánea que “por una carambola extraña, con partes oscuras”, apunta su autor, acabó bajo las aguas del Onyar hace unos 22 años.

Mitjà, “sorprendido” por el “curioso hallazgo”, tiene el recuerdo “como en una nebulosa” y explica, haciendo un gran esfuerzo de memoria, que seguramente entre 1990 y 1991, cuando todavía era alumno de la Escuela de Arte de Olot, cogió un molde de yeso “de esta imagen que me interesaba porque es muy iconográfica” e hizo tres réplicas de lo que se conoce como Zamak, una aleación de zinc, aluminio, magnesio y cobre en una fundición de Banyoles. Las tres piezas acabaron colgando junto a un alambre de espino de las columnas de la discoteca Sala del Cel de Girona, donde se escuchaba música experimental. “No recuerdo cómo lo acabé haciendo, pero me veo a mi mismo en aquella época, cliente de la discoteca, ofreciéndome a hacer el montaje dentro de la práctica de experimentar”, asegura. No sabe qué hizo con las otras dos piezas.

El artista ampurdanés, que tenía antes del confinamiento una exposición en la Fabra i Coats de Barcelona, Succeeix cada dia, retrospectiva de su trayectoria, recuerda parte de la historia del rostro gracias al contacto que ha mantenido a raíz del hallazgo con Xavi Montojo, el conocido a quien regaló la obra. Gracias a él también ha sabido que éste la tuvo en su casa hasta 1997 o 1998 cuando, después de una fiesta, el relieve desapareció. Nunca supo nada más.

Mitjà, que no indexó esta creación porque, según, él fue más bien “una cosa anecdótica”, apunta que la hizo “de un material muy barato, que brillaba como con un plateado mate”. Cree que “la pátina que le ha quedado sobre la superficie del rostro es mucho más interesante" y que "el lifting a la inversa le ha sentado bien”.

“Aporta simbolismo en tiempos difíciles”

En este sentido avanza que “si aprovechando esta anécdota surgida durante el confinamiento se acaba haciendo algún tipo de intervención con esta cara, la volvería a sumergir para que no pierda el verdín”. “La imagen del rostro en el fondo del río es alucinante”, sostiene. Para la directora del Museo de Historia, Silvia Planas, “quizás no tenga valor como antigüedad, pero desde el punto de vista patrimonial ciudadano tiene mucho, aporta simbolismo a los tiempos difíciles que estamos viviendo y pone en valor la actividad cultural para la supervivencia de la sociedad”. “Se me acuden mil historias por hacer con este rostro”, afirma.

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