BIBLIOTECAS

La casa de Muñoz Ramonet se queda sin biblioteca

El Ayuntamiento de Barcelona cambia de planes y destinará la finca de la calle Muntaner a “residencia científica y cultural”

Fachada de la calle Avenir de la finca Muñoz Ramonet donde iba a construirse la biblioteca.
Fachada de la calle Avenir de la finca Muñoz Ramonet donde iba a construirse la biblioteca.carles ribas

La biblioteca que el Ayuntamiento de Barcelona había previsto ubicar en la finca donde está el antiguo palacete del empresario textil Julio Muñoz Ramonet en la calle Muntaner, y que iba a especializarse en literatura internacional y lenguas extranjeras, no se acabará realizando. “Ha habido un cambio de proyecto y todo el conjunto se destinará ahora a residencia científica y cultural”, admite el flamante gerente del Consorci de Biblioteques de Barcelona (CBB), Ferran Burguillos, como primera causa de la decisión.

La ubicación de una biblioteca de barrio en la finca que delimita el cruce de las calles de Muntaner y Avenir parecía una de las pocas ideas claras que tenía el Consistorio desde hace más de siete años para dar un uso público a la torre diseñada por Enric Sagnier entre 1912 y 1914 por encargo de Ferran Fabra, segundo marqués de Alella, conjunto que en 1945 pasó a ser propiedad de Muñoz Ramonet. Éste la dejó en herencia a la ciudad, pero las llaves de la finca no llegaron a manos públicas hasta julio de 2013, no sin una larga disputa jurídica con las descendientes del industrial.

Desde ese momento, se trabajó en el proyecto de reconvertir buena parte del espacio en biblioteca, intentando respetar al máximo los edificios de la finca, catalogados y protegidos como Bienes de Interés Urbanístico, lo que hubiera comportado quizá la creación de un par de plantas subterráneas para ganar espacio y, a su vez, respetar los jardines, uno de los pocos vestigios que quedan en la ciudad de la obra del gran paisajista francés Jean-Claude Nicolas Forestier, que trabajó en ellos en 1916. Bajo esas premisas, se llegó incluso a promover un concurso público en 2016, que resultó muy concurrido, con vistas a que las obras se iniciaran ese mismo año para que el equipamiento se pudiera inaugurar en 2018, algo que nunca ocurrió.

Que el proyecto de la biblioteca se descarte ahora no comportará, según Burguillos, que el barrio de Sant Gervasi-Galvany quede huérfano de estos servicios. El CBB, según su gerente, ha realizado un estudio de usos y ámbitos de influencia que demostraría que “la zona queda, en realidad, cubierta con las bibliotecas ya existentes de la Joan Maragall de Sant Gervasi y la Agustí Centelles, del Eixample, que es adonde se dirigen ahora la mayoría de los usuarios del barrio”, costumbre que habría hecho menos doloroso descartar el proyecto.

En realidad, los dos equipamientos se encuentran equidistantes de la finca de Muñoz-Ramonet. Así, el centro de Sant Gervasi está a 1,5 kilómetros, una distancia que puede recorrerse a pie en un intervalo de 22 a 25 minutos. En el caso de la biblioteca de l’Esquerra de l'Eixample, que tiene categoría de referencia de distrito, está a 1,4 kilómetros, un recorrido que puede realizarse en poco más de 15 minutos a pie, dado que queda en una cota más baja.

Periodismo en Sant Martí

Frente al proyecto nonato de la biblioteca Muñoz Ramonet, el CBB tiene sus ilusiones depositadas en la también largamente esperada de barrio de Sarrià (que ha de ubicarse en la plaza de Sarrià y que debería entrar en funcionamiento en 2023) y en una de las últimas grandes inversiones previstas, la de Sant Martí, que llevará por nombre Gabriel García Márquez y se ubicará en la esquina de las calles Concili de Trento y Treball. Ésta, cuyas obras ya están en marcha y que se espera abra sus puertas el año próximo, se especializará en literatura hispanoamericana, pero también en comunicación, con específica atención al ensayo periodístico.


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