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Así se enseña andaluz a guiris: “Me encanta la expresión ‘estoy esmayao”

Neshann Lacuesta, de 28 años, reside en Málaga desde 2019, da clases de español e inglés y en sus redes sociales explica expresiones como ‘me da coraje’ o ‘qué pechá’

Neshann Lacuesta, irlandesa nacida en Filipinas, es profesora de español en Málaga. / FOTOGRAFÍA CEDIDA
Neshann Lacuesta, irlandesa nacida en Filipinas, es profesora de español en Málaga. / FOTOGRAFÍA CEDIDA

Durante su etapa cursando Lenguas Modernas en la Universidad de Dublín, con la especialidad en español, Neshann Lacuesta (28 años) pensó que tenía dominado el idioma. Sacaba buenas notas con regularidad y comprendía bien las películas y series que veía en castellano. Cuando llegó a Málaga, sin embargo, se sorprendió. “No entendía nada”, recuerda. “Las personas hablaban muy rápido y utilizaban palabras distintas a las que aprendí en la universidad”, afirma. Aquella situación le llamó tanto la atención que ahora es ella la que difunde a través de redes sociales las expresiones andaluzas y malagueñas más curiosas, que también enseña al alumnado al que da clases de español. “No es lo mismo que te digan ‘me da coraje’ que ‘estoy enrritao’. A partir de ahí ya sabes la diferencia de lo enfadada que está esa persona”, pone como ejemplo.

Lacuesta, nacida en Filipinas y que se mudó a Irlanda con 11 años junto a su familia, pasó tres semanas en Benalmádena como au pair en 2016. Fue un periodo muy corto, pero le sirvió, asegura, para saber que quería vivir en esa tierra que acababa de descubrir. “Creo que gracias a esa familia me enamoré de Málaga”, subraya la joven, que ya nunca perdió su lazo con la provincia andaluza. En 2017 volvió con sus padres y hermanas. En 2018, cuando pasó un año entero de Erasmus en Ciudad Real, se escapaba siempre que podía. Y en 2019, al acabar sus estudios, optó a un intercambio de auxiliar de conversación y justo le dieron plaza en el instituto público Salvador Rueda. “No sé si fue el destino o qué, pero ahí empezó ya mi vida malagueña”, rememora. Más tarde dio clases en academias de idiomas hasta que decidió emprender en solitario.

Ahora enseña inglés a españoles y español a personas de multitud de nacionalidades. Todo online, desde la habitación de su casa y bajo su proyecto Live and speak with nesh. “No soy nativa de español, pero al aprenderlo he pasado los mismos problemas que ahora pasan mis estudiantes, así que puedo entenderlos mejor”, sostiene quien forma parte de uno de los sectores más activos de Málaga. La ciudad es una de las referentes del turismo idiomático en Andalucía: hasta ella viajaron más de 17.000 jóvenes con el objetivo de estudiar español en 2023 según la Federación de Escuelas de Español en España. Suponen el 40% de toda Andalucía y proceden, tienen entre 18 y 25 años y proceden, habitualmente, de países como Italia, Alemania, Reino Unido o Polonia. El sector es, además, eje de algunas de las iniciativas de Turismo Costa del Sol, que busca atraer más jóvenes estudiantes a la provincia.

De ‘arfavó’ a ‘no veas’

Lacuesta es muy conocida en la capital malagueña desde que a través de redes sociales como Tiktok (donde tiene 62.000 seguidores) o Instagram (donde acumula 156.000 seguidores) trata de explicar a su audiencia expresiones como ‘arfavó’, ‘no veas’ o ‘qué pechá’. También otras como ‘no ni ná’, ‘fitetú’ o el clásico ‘me voy a ir yendo’. Explica que ahora utiliza muchas de ellas en su día a día, pero que en la universidad nadie se las enseñó. “De todos los idiomas que hablo, el andaluz es el que tiene más arte, más personalidad, más identidad”, subraya. Que Lacuesta diga eso no es baladí: domina tagalo, inglés, español, francés e italiano y está aprendiendo portugués y alemán. “Es que aquí hay 10 palabras para decir lo mismo, pero cada una define bien el grado de intensidad”, añade quien también se sorprende de que una sola como ‘vale’ pueda tener numerosos significados según el contexto o que con solo dos letras ‘ea’ sirva para decir tantas cosas.

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En sus vídeos, que acumulan millones de visitas, va contando igualmente las experiencias personales que vive por residir en Andalucía. De paso, también relata sus visitas a la Feria de Málaga, la Semana Santa, las moragas por San Juan o una compra en Mercadona. Cualquier situación es buena para enseñar idiomas. “Para aprender bien la clave es cambiar el chip. Es ir más allá de estudiar o hacer ejercicios, es también escuchar música, ver películas, transformar tu día a día en el idioma que quieres mejorar”, señala quien, tras cinco años en Málaga, quiere dar un paso más para quedarse a vivir en la ciudad de forma definitiva. “Me gustaría comprarme un piso, pero ahora es casi imposible”, concluye. Quizá el precio de la vivienda sea un buen tema para uno de sus próximo vídeos virales.

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