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La Costa del Sol quiere atraer a la generación Z

Tras la mejor temporada de su historia, el destino turístico enfoca sus esfuerzos en el público joven y nacional para 2024, año para el que preocupa la larga sequía en la zona

Un grupo de jóvenes drisfruta del ocio acuático en el puerto de Marbella
Un grupo de jóvenes drisfruta del ocio acuático en el puerto de MarbellaGarcia-Santos (El Pais)

La Costa del Sol mira al futuro. El litoral de la provincia de Málaga quiere desprenderse del estereotipo como destino de playa para jubilados extranjeros. Y se ha marcado como objetivo atraer al público nacional de la generación Z, formada por jóvenes nacidos entre 1995 y los primeros años de los 2000. Lo ha hecho mediante una campaña lanzada este miércoles, denominada Grita mi nombre y que busca anticiparse “a las nuevas demandas y mercados de las nuevas generaciones”, según ha explicado esta mañana Francisco Salado, presidente de Turismo Costa del Sol, entidad perteneciente a la Diputación Provincial. La zona superó en 2023 por primera vez en su historia los 14 millones de turistas, cuyo impacto económico superó los 19.000 millones de euros, según los datos del organismo.

El último observatorio turístico de la Costa del Sol, el del 2022, destaca que la edad media del turista que llega hasta los municipios que la conforman es de 44 años. El estudio revela que el grueso de los visitantes tiene entre 40 y 49 años, aunque la presencia de treintañeros crece frente a temporadas anteriores. “No hay que dormirse en los laureles, hay que ir a por nuevos públicos, hacia el futuro; los otros ya los tenemos”, han destacado desde la Diputación Provincial, donde remarcan los 6,1 millones de turistas nacidos en España, un tercio del total. Es una cifra que buscan aumentar, aunque reconocen que luchan contra una fuerte competencia dentro de la Península. “Tenemos que seguir trabajando para que vengan más españoles a la Costa del Sol y fidelizarlos”, ha destacado Salado.

El epicentro de la nueva promoción es un vídeo en el que un grupo de jóvenes se sube a un coche para recorrer Málaga. Un viaje en el que descubren la Cueva del Gato en el municipio de Benaoján, la presa del Hundidero en Montejaque, El Torcal de Antequera o las ruinas de Acinipo en Ronda. En el que se suben a una tirolina en Comares o se quedan de fiesta hasta las tantas al ritmo de la copla en el bar Pimpi Florida en el barrio de El Palo. “Hay que ser muy malagueño para conocer alguno de esos sitios. Y es justo a lo que apelamos: hoy la gente no quiere ser turista, quiere ser viajera, alguien que aspira a introducirse en cómo se hacen las cosas en el lugar al que va y busca los sitios a los que van los habitantes locales”, explica a EL PAÍS Mateo García, máximo responsable de Narita, empresa encargada de la realización de la campaña. También ha aclarado que aunque el público directo es el joven, la idea es llamar la atención de personas de cualquier edad “porque se trata de mostrar las ganas de vivir con intensidad juvenil” y “porque alguien de 65 años también puede hacer montañismo, disfrutar un menú de carretera o subirse a una tirolina”. “Al fin y al cabo, la juventud es un estado de ánimo”, ha insistido Salado.

“El vídeo refleja lo que cualquiera se puede encontrar en un viaje por esta tierra”, ha subrayado Alejandro Levar, otro de los responsables de la campaña, acción promocional, que no se olvida de los grandes clásicos que hicieron de la Costa del Sol un destino pionero turístico desde mediados del siglo pasado. Por eso tienen hueco lugares como el hotel Pez Espada de Torremolinos, mítico porque en él se alojaron durante los años sesenta y setenta grandes estrellas de Hollywood que visitaban la Costa del Sol. Allí ocurrieron también anécdotas como el día que Frank Sinatra fue detenido tras golpear a un fotógrafo. “Sabemos que la generación Z valora lo auténtico, lo vintage”, insisten desde la Diputación Provincial, donde destacan la influencia de catálogos de marcas como Zara o Gucci en la imagen de la campaña, pero también de la estética de Almodóvar, Rosalía o C Tangana. También la tipografía, hecha a medida para este proyecto, es una herencia de los rótulos de los negocios turísticos del Torremolinos de los años 70 o las campañas de la época de Iberia. La música la pone Desmelenao, proyecto del malagueño Samuel Sarrión, de 21 años, con la canción Queriendo flojito de su nuevo disco, El niño ciego y alado. “Ha sido increíble participar en este proyecto”, ha destacado.

Hoteleros, hosteleros y demás actores del turismo en Málaga han celebrado en los últimos días las cifras de récord registradas en 2023. Entonces, la Costa del Sol recibió algo más de 14 millones de turistas, con un impacto económico de 19.137 millones de euros y el impulso para la creación de casi 130.000 empleos. Los datos del aeropuerto también han batido récords con 22,3 millones de pasajeros y 161.684 vuelos, convirtiendo al pasado año en el de más tráfico de la historia del recinto. La inversión hotelera también registró buenas cifras —con operaciones por valor de 560 millones de euros— y las viviendas turísticas han aplaudido también el incremento de un 9% del precio promedio de una noche durante los últimos doce meses. El sector, eso sí, también ha mostrado su preocupación por la escasez de agua debido a la larga sequía y de que Málaga viviera en 2023 el año más seco desde que hay registros. Una docena de municipios de la comarca de Costa del Sol oriental ya tienen cortes de agua desde verano y en la zona occidental las restricciones son generalizadas en grandes municipios como Estepona, Marbella, Mijas o Fuengirola. “Podemos pasar de tener el mejor año de la historia a tener uno muy malo”, advertía el propio Francisco Salado hace apenas unos días.

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