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La Xunta impulsa el carpetazo definitivo a la ‘macrocelulosa’ de Altri en Lugo

El Gobierno de Rueda se escuda en la negativa del Ejecutivo central a darle a la polémica planta una conexión a la red eléctrica. La oposición celebra la “derrota” del PP

Protesta en Pontevedra contra el proyecto de Altri en Palas de Rei (Lugo), en junio. Salvador Sas (EFE)

La Xunta de Alfonso Rueda ha iniciado los trámites para enterrar el proyecto estrella que dejó en ciernes Alberto Núñez Feijóo en Galicia cuando se fue a Madrid a liderar el PP. La conselleira de Economía e Industria, María Jesús Lorenzana, ha anunciado este viernes que archivará el expediente de la macroplanta con la que Altri pretendía fabricar 400.000 toneladas de celulosa soluble y 200.000 de fibras para elaborar tejidos ecológicos en Palas de Rei (Lugo). La fábrica ha provocado en Galicia un fuerte rechazo social, ya que fue presentada en 2021 por Feijóo solo como una factoría textil “sostenible” y luego se desveló que su producción mayoritaria sería para pasta de papel. Lorenzana alega que el Gobierno gallego no puede seguir adelante con las autorizaciones después de que el Ejecutivo central le negase su solicitud de enganche a la red eléctrica.

Greenfiber, la alianza entre la compañía portuguesa Altri y el empresario coruñés Manuel García Pardo que promueve la fábrica, tiene ahora tres meses para justificar si tiene o no conexión eléctrica para proseguir con el proyecto. En un comunicado, la firma señala que está analizando “diferentes opciones técnicas” para intentar lograr ese vital enganche “independientemente de la planificación futura de Red Eléctrica Española”. La empresa, que acusa al Gobierno central de excluir la macrocelulosa de sus planes eléctricos por motivaciones de “carácter político y no técnico”, también valora presentar alegaciones a la decisión de la Xunta de poner en marcha el archivo del expediente.

Si finalmente Greenfiber no alega ante la Administración autonómica o sus argumentos son rechazados, “se procederá al archivo formal del expediente”, explica la conselleira, quien también ha lanzado críticas contra la planificación eléctrica aprobada por el Gobierno de Pedro Sánchez hasta 2030. Lorenzana denuncia que deja “absolutamente sin conexión” la zona central de la provincia de Lugo que linda con la de A Coruña.

Fuentes del Ministerio de Transición Ecológica defienden, por su parte, que ese plan eléctrico que deja fuera la controvertida fábrica “se ha realizado con criterios técnicos que tienen en cuenta la complejidad del territorio y sus condicionantes económicos, sociales y ambientales para proyectar las futuras infraestructuras”. “Para atender una demanda del calibre de Altri habría que construir una infraestructura específica, y si el proyecto, que tenía mucha incertidumbre, no se materializaba finamente, se hubiera construido una red innecesaria, un activo varado, pagado por los consumidores”, añaden esas mismas fuentes en relación con la falta de financiación que también ha golpeado a la macrocelulosa.

La oposición a Rueda celebra el naufragio de la planta de Altri y ensalza la contundencia de las multitudinarias protestas que se han mantenido vivas en los últimos años. ”Es un gran triunfo de la ciudadanía y la derrota de un Gobierno del PP que solo ofrece franquismo industrial”, señala la líder del BNG, Ana Pontón. Para el secretario general de los socialistas gallegos, José Ramón Gómez Besteiro, se trata del “gran fracaso industrial de Rueda”. La Plataforma Ulloa Viva, que ha encabezado las movilizaciones contrarias a la factoría, se ha felicitado del anuncio de la Xunta “con toda la cautela” y lo ha atribuido “a la fuerza del trabajo colectivo” de “todo un pueblo que quiere un futuro en su tierra”.

“Altri ha sido una locura desde el principio”

La planta de Palas de Rei ha recibido una fuerte contestación social por parte de los vecinos de la comarca lucense de A Ulloa, cofradías de pescadores y organizaciones ecologistas. Iba a ser levantada en una parcela de 366 hectáreas cercana al Camino de Santiago y limítrofe con la Red Natura. Sus promotores pretendían captar del río Ulla, que desemboca en la marisquera ría de Arousa, un máximo de 46 millones de litros de agua al día, equivalente al consumo actual de toda la provincia de Lugo, y devolver a este cauce 30 millones de litros de aguas residuales tratadas.

Las empresas que impulsaron el proyecto con las bendiciones de la Xunta tampoco han logrado los fondos europeos que se proponían. La intención de Altri era que 250 de los 1.000 millones de euros de inversión que requería el complejo fueran financiados con dinero público. “Altri ha sido una locura desde el principio, el proyecto más lesivo que se han presentado en Galicia en las últimas décadas”, sostiene Manoel Santos, portavoz de Greenpeace en Galicia. “Esperamos que la empresa sea responsable y anuncie su renuncia”.

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